La plantilla del Barça, tras darlo todo sobre el césped del Camp Nou para ganar al Real Madrid y conquistar la segunda Liga consecutiva de Flick, supo mantener también el nivel sobre el autocar que les permitió darse un baño de masas por las calles de Barcelona. Si en el clásico costó elegir al MVP, tampoco fue nada sencillo hacerlo durante la rúa de campeones porque, de nuevo, los blaugrana se vaciaron para ofrecer un espectáculo digno del éxito logrado junto a la afición.

El clan polaco

De lo que no hubo duda alguna es del papel destacado que jugaron los dos polacos de la plantilla. Lewandowski y Szczesny, sentados en la parte frontal del autocar, lideraron durante muchos tramos la fiesta mientras, al mismo tiempo, tuvieron tiempo de comer helado. Para ser rigurosos, el portero no solo comió helado, sino que también engulló pizza e incluso una hamburguesa. Todo ello mientras no paraba de echar humo por la boca gracias al vaper del que no se separó en ningún momento.

Lewandowski y Szczesny, en la rúa de campeones del Barça

Lewandowski y Szczesny, en la rúa de campeones del Barça / VALENTÍ ENRICH

Robert, por su parte, concedió, agarrando al vuelo varios micrófonos, entrevistas a todo aquel que se lo pedía. En su caso, sin embargo, la imagen de la rúa fue verlo ondear una ‘estelada’, imagen que recordó a la de Iñigo Martínez un año atrás. Raphinha cogió el relevo del polaco con la bandera independentista desde la parte posterior del autocar descapotable.

Antimadridistas

Fermín López, por su parte, como había hecho Gavi en anteriores celebraciones, no dudó en dejarse fotografiar con una bufanda con el mensaje “antimadridista”. Los canteranos del Barça, desacomplejadamente barcelonistas, tampoco eludieron unirse a varios cánticos con mensaje directo al Espanyol.

Lamine, junto a Casadó, en el bus de la rúa de los campeones

Lamine, junto a Casadó, en el bus de la rúa de los campeones / Valentí Enrich

Mientras, en la parte central del autocar, Gerard Martín, Casadó y Èric Garcia se peleaban por un fuet que iba de mano en mano. Incluso Pedri se unió al festín. Araujo, visiblemente feliz, lucía una peluca para la ocasión. Obviamente, tampoco faltó la cerveza durante el trayecto, aunque de forma mucho más moderada que en las rúas de hace algunos años. Joan Garcia, que vivió su primera gran celebración como culé, también fue víctima de un Szczesny desatado, que le cantó “Joan Garcia es de La Masia” para cambiar de tercio y, de forma irónica, dedicarle aquello de “queremos la cabeza de Joan”. Risas y más risas que permitieron confirmar lo que ya se intuye alrededor del equipo:_el vestuario blaugrana respira un ambiente extraordinario, clave en los éxitos del conjunto que dirige Flick.