¿Crisis inmobiliaria o crisis diplomática? Es muy posible que el duque de Westminster, Hugh Grosvenor, esté tratando de vender sus activos inmobiliarios estadounidenses. La venta, estimada en más de 700 millones de dólares, marcaría un punto de inflexión en las relaciones entre la familia británica y Estados Unidos.
Conocemos al duque de Westminster por su fastuosa boda con Olivia Henson, a la que acudió la flor y nata londinense y miembros de la familia real como Isabel II, el príncipe Guillermo y Kate Middleton. Sin embargo, su faceta como hombre de negocios es menos conocida. Muy discreto, ‘Hughie’ no presume de ser un playboy ni un magnate de la tecnología al estilo de Jeff Bezos o Elon Musk.
Sin embargo, tras la muerte de su padre en 2016, el acaudalado ahijado de Carlos III no solo heredó el ilustre título de duque de Westminster, sino que tomó las riendas de la empresa familiar. Y no hablamos de una pyme cualquiera: el valor del Grosvenor Group se estima en cerca de 10.000 millones de dólares, cifra que ha consolidado al duque de Westminster como el multimillonario más joven del Reino Unido.
Una empresa bien implantada al otro lado del Atlántico
El imperio de los Grosvenor se extiende principalmente por el prestigioso barrio londinense de Mayfair, aunque también se ha establecido fuera del país, en cuidades como Levallois-Perret o Los Ángeles. Y es precisamente ahí donde reside el problema: el CEO de la empresa, James Raynor, explicó a Bloomberg que se avecinaba una venta debido a las importantes pérdidas registradas por el grupo Grosvenor en Norteamérica este año. Parece que el dominio del duque en Estados Unidos (Seattle, Washington, Honolulu y San Francisco) se tambalea.
Esta retirada de la empresa del padrino de los príncipes George y Archie marca un hito histórico. Los Grosvenor comenzaron a cimentar su imperio inmobiliario en el siglo XVII mediante la adquisición de grandes propiedades. Los antepasados de Hugh Grosvenor cruzaron el Atlántico para expandirse comprando tierras en el «Nuevo Continente».
Este vínculo con Estados Unidos se remonta a varias generaciones. Entre 1938 y 2018, la embajada de Estados Unidos en Londres se encontraba en Grosvenor Square (primero en el número 1 y luego en el 24), propiedad del Grupo Grosvenor. En 2008, Estados Unidos quiso adquirir la propiedad, ya que era la única embajada estadounidense en el mundo que no les pertenecía. El padre de Hugh Grosvenor, Gerald Grosvenor, sexto duque de Westminster, declaró al Telegraph en 2008 que solo vendería la propiedad a Estados Unidos a condición de que los Grosvenor recuperaran las tierras de la familia confiscadas por Estados Unidos durante la Guerra de la Independencia.
Artículo publicado por Vanity Fair ‘Francia’ y traducido por Isabel Escribano Bourgoin. Acceda al original aquí.