El expresidente de Bolivia, Evo Morales, fue declarado en rebeldía este lunes 11 de mayo, luego de no presentarse al inicio del juicio oral en su contra por un presunto delito de trata de personas con agravante. La audiencia se llevó a cabo en el Tribunal Departamental de Justicia de Tarija, en el sur del país.

La defensa de Morales atribuyó su ausencia a una supuesta falta de notificación legal. Según su abogado, el exmandatario no habría sido debidamente citado para comparecer al inicio del proceso judicial. La causa investiga una denuncia que sostiene que Morales habría mantenido una relación con una menor de edad mientras ejercía la presidencia de Bolivia, con quien presuntamente tuvo una hija, además de haber favorecido a la familia de la menor.

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Ante la inasistencia del acusado, el juez dispuso declararlo en rebeldía, una medida que activa los mecanismos judiciales previstos por la ley para garantizar la continuidad del proceso. En la causa también figura como investigada Idelsa Pozo Saavedra, madre de la presunta víctima.

Morales había sido convocado a declarar en dos ocasiones anteriores, en octubre de 2024 y enero de 2025, pero no acudió alegando falta de garantías judiciales. Tras su segunda ausencia, el juez Nelson Rocabado, a cargo del proceso en Tarija, ordenó su arraigo, su aprehensión y la anotación preventiva de sus bienes.

La reapertura del juicio reactiva, además, una serie de controversias que han acompañado la trayectoria política del exmandatario, vinculadas a relaciones con mujeres jóvenes y denuncias relacionadas con su paternidad. En 1997 y 2002, Morales fue obligado judicialmente a reconocer la paternidad de dos hijos, Álvaro Morales Peredo y Evaliz Morales Alvarado, en medio de denuncias por precariedad económica y falta de pago de manutención. El reconocimiento se produjo cuando los menores tenían 12 y 8 años, respectivamente, aunque con el tiempo el vínculo familiar se consolidó.

Años más tarde, ya en el poder, salió a la luz su relación con Gabriela Zapata, entonces gerente de una empresa china que se adjudicaba contratos millonarios con el Estado boliviano. El caso generó una fuerte polémica debido a las versiones contradictorias sobre un hijo que ambos habrían tenido. En un primer momento, Morales y su entorno confirmaron su existencia, pero posteriormente aseguraron que el menor había fallecido poco después de nacer y que el mandatario nunca llegó a conocerlo.

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En 2020, tras la caída de su gobierno, comenzaron a circular fotografías de Morales junto a una joven con la que presuntamente habría mantenido una relación cuando ella aún era adolescente y él ejercía la presidencia. Las imágenes y conversaciones filtradas apuntaban a un vínculo sentimental marcado por una diferencia de edad de 41 años.

Actualmente, Morales permanece resguardado en su bastión cocalero de Cochabamba, en el centro del país, donde se mantiene desde septiembre de 2024. Según fuentes locales, sus seguidores lo custodian de forma permanente para evitar su detención, mientras avanza el proceso judicial en su contra.