La entrega de este lunes de MasterChef concentró en una sola noche dos de las pruebas más esperadas de cualquier edición: la repesca y la eliminación. Siete aspirantes que ya habían abandonado el programa —Paloma, Pepe, Vicente, Maggie, Soko, Nacho Pistacho y Omar— regresaron a las cocinas con una segunda oportunidad. Solo uno de ellos lograría recuperar el delantal.
Antes de llegar a ese momento, los concursantes se enfrentaron a las carreras, una de las pruebas más clásicas del formato, esta vez dedicadas a las empanadillas. Camilla, Gema y Germán se impusieron en sus grupos y se disputaron el brazalete dorado junto a Ángela Gimeno, ganadora de MasterChef 12. Tras una cata a ciegas, el jurado otorgó el premio a Camilla, que podrá contar con la ayuda de un compañero durante 25 minutos en su próxima prueba de eliminación.
La prueba de exteriores llevó a los aspirantes al Complejo de la Guardia Civil de Valdemoro, donde cocinaron un menú firmado por Mario Sandoval para un centenar de agentes. Camilla y Germán fueron los capitanes y el equipo azul se llevó la victoria. El jurado destacó la «buena capitanía» de la italiana y señaló que el equipo rojo había hecho «casi todo mal».
En la repesca, los siete eliminados prepararon tapas para ganarse el regreso. Omar, Nacho, Soko y Pistacho no convencieron al jurado con sus elaboraciones. Paloma y Vicente fueron los más destacados, pero fue Paloma quien se llevó la plaza y volvió a ponerse el delantal de aspirante.
La noche cerró con una prueba de eliminación centrada en la cocina tradicional española. Chambo fue el único que convenció plenamente con su marmitako. El jurado se mostró decepcionado con el resto y la sentencia llegó con claridad: «El aspirante que no continúa en las cocinas es Inma«, cuya escudella no cumplió con lo que se le había pedido.