
12/05/2026 a las 07:24h.
El miedo llegó antes que el barco. Durante días, el desembarco del crucero polar MV Hondius en Tenerife alimentó rumores y recuerdos que remitían a los peores momentos de la pandemia de coronavirus.
El buque desató la memoria colectiva de una pesadilla. A bordo viajaban pasajeros y tripulantes expuestos a un brote de hantavirus andino que ya había provocado tres muertes y varios hospitalizados en distintos países. En menos de 48 horas, 125 personas fueron desembarcadas, evaluadas y evacuadas desde Tenerife hacia sus países de origen bajo la coordinación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ahora, cuando los evacuados inician la cuenta atrás de una cuarentena de 42 días en hospitales o domicilios de distintos países, dos epidemiólogos coinciden en una conclusión: el protocolo fue el adecuado.
«El procedimiento se ha diseñado bien», resume José Bismarck Poveda, catedrático de Epidemiología y Medicina Preventiva de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Según explica, el operativo aplicado en Tenerife siguió los pasos clásicos de contención epidemiológica: evaluación clínica individualizada, control de síntomas, medición de temperatura, cuestionarios sanitarios y organización de pequeños grupos de evacuación según riesgo y nacionalidad.
«Lo importante era evitar errores», sostiene. Y, sobre todo, impedir una transmisión descontrolada de un virus especialmente letal, aunque de baja capacidad de contagio. El hantavirus andino puede alcanzar una mortalidad cercana al 40%, pero requiere un contacto estrecho entre personas para transmitirse, algo muy distinto al mecanismo de transmisión del Sars-Cov-2.
El otro gran temor –la posibilidad de que los roedores infectivos invadieran la isla– fue una hipótesis infundada, según Poveda, quien atribuye parte del pánico al desconocimiento sobre el origen del brote.
Una pareja de ornitólogos, el desencadenante
«La gente llegó a pensar que el barco estaba lleno de ratas y ratones», explica. Sin embargo, la hipótesis que manejan los expertos y la propia OMS apunta a un origen muy distinto: un ciudadano holandés de unos 70 años habría contraído el virus en un viaje previo a Argentina, probablemente tras visitar una zona de observación de aves cercana a un vertedero. El hombre y su esposa embarcaron después en el MV Hondius cuando aún no presentaban síntomas. Él acabaría falleciendo semanas más tarde. Ella fue diagnosticada ‘post mortem’ en Johannesburgo.
A partir de ahí, sostiene el especialista, la transmisión se habría producido por contacto estrecho entre personas dentro del barco. El contagio del médico que atendió al paciente refuerza esa teoría.
La cuarentena, inevitable
La cuarentena impuesta a los pasajeros considerados contactos estrechos es otro factor importante del protocolo. Algunos países optan por aislamientos domiciliarios y España trasladó a los afectados al hospital Gómez Ulla de Madrid. Para los expertos, la medida era inevitable.
También Lluís Serra Majem, epidemiólogo y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, cree que las cuarentenas son una herramienta esencial en un escenario como este, aunque recuerda que la transmisión del hantavirus es «mucho más difícil» que la de otros virus respiratorios.
Serra Majem destaca la rapidez del operativo. «En menos de 48 horas se completó el desembarco, la asistencia médica y la evacuación internacional», subraya. Aunque aclara que la eficacia total del protocolo podrá evaluarse dentro de varias semanas, tras el periodo de incubación, tiene una primera impresión positiva. «Se ha minimizado el riesgo de contagio en Tenerife, que era el objetivo principal».
Un precedente para futuras emergencias
Mientras tanto, la investigación científica avanza a una velocidad inédita. Laboratorios suizos secuenciaron en tiempo récord el genoma del virus detectado en el brote. «Ha sido impresionante», subraya Serra.
La gestión también ha dejado otra lectura: la capacidad de Canarias para responder ante emergencias sanitarias internacionales. «Canarias puede atender de forma eficaz y solidaria episodios como esta emergencia sanitaria», afirma Serra Majem. Una experiencia que, según el experto, sienta precedente ante los probables episodios que se puedan dar en uno de los 30.000 buques mercantes y 1.400 cruceros que hacen escala en nuestras islas al año.
