Por Carlota Barreda / Sofía Guardiola

 Héctor Serrano

Bajo el lema «Volver a imaginar», la 29ª edición del festival arranca con un despliegue de casi cien muestras que nos recuerda que, en la fotografía, el disparo es solo el principio; lo que importa es la historia que queda grabada.

Del 13 de mayo al 13 de septiembre, la 29ª edición de PHotoESPAÑA despliega en Madrid casi un centenar de muestras que se alejan de lo convencional. El festival levanta una programación ambiciosa basada en la rebeldía y la experimentación, con más de 40 exposiciones principales, siete sedes invitadas y medio centenar de espacios alternativos. Con los Países Bajos como invitado de honor, esta edición busca conectar con los más jóvenes a través de un repertorio de propuestas tan directo como heterogéneo.

Conscientes de que el tiempo es finito pero la curiosidad no, presentamos una selección de seis exposiciones de fotógrafos nacionales e internacionales que marcan el pulso de esta edición. Desde los clásicos que reinventaron el siglo XX hasta las visiones más contemporáneas que exploran los márgenes de nuestra identidad. Si quieren conocer más, pueden visitar la propia web de la feria.

Los retratos de Richard Avedon

Uno de los platos fuertes de la programación es el homenaje a Richard Avedon, el legendario neoyorquino que revolucionó el retrato y fue pionero en la fotografía de moda, documentando y dando forma a la cultura y la sociedad estadounidense del siglo XX. La exposición conmemora su serie más emblemática, considerada como la obra maestra de su trayectoria: In the American West, una colección de retratos capturados en un lapso de cinco años en los que Avedon recorrió diecisiete estados del Oeste Americano junto con sus ayudantes e inmortalizó a más de mil personas.

Entre 1979 y 1984, el fotógrafo se echó a la carretera con el objetivo de alejarse del estereotipo instaurado por Hollywood, alimentado por la imagen de cowboys analfabetos y matojos desérticos rodantes. A través de sus rompedores retratos de fondo blanco, le otorgó al Oeste una identidad diferente y auténtica, compuesta por rostros individuales, descontextualizados y cotidianos. Nunca sonrientes, de una belleza anormal y a veces brutal —presentada a través de personas mutiladas o con deformidades—, sus protagonistas en blanco y negro son vagabundos, obreros, niños que asfixian serpientes, hombres tatuados de la cabeza a los pies y trabajadoras de fábrica o camareras.

Su obra recibió alabanzas y críticas por igual —se le acusó incluso de crear su propio estereotipo para ridiculizar a los habitantes del Oeste—, y se cristalizó en un fotolibro en 1985, a raíz del cual surge la exposición de PHotoESPAÑA.

La obra maestra de Avedon podrá visitarse del 6 junio al 30 agosto en la fundación MAPFRE.

‘Workshop Chair’, Jerszy Seymour. JSDW Editions, 2009
          © Jerszy Seymour Design Workshop‘Acid Tracks’, Jerszy Seymour. Kreo Galerie, París, 2022
          © Jerszy Seymour Design WorkshopColita, resistencia queer en los 70

Esta exposición reúne por primera vez el reportaje fotográfico realizado por Colita durante la primera gran protesta LGBTI+ que se dio en Barcelona durante el verano de 1977. La fotógrafa catalana del Gauche Divine, recordada por su obra reivindicativa, se dedicó a documentar el bullicio y las entrañas de la ciudad durante las décadas de los 60 y los 70. Entre barrios gitanos, bailaoras de flamenco y arquitectura modernista capturó imágenes de cultura, folclore, progreso y rebelión.

La serie Nosaltres no tenim por, nosaltres som es un testimonio visual histórico de comunidad y resistencia: muestra a miles de personas ocupando las calles de las Ramblas, marchando por el derecho a existir sin miedo, en contraste con los enfrentamientos y la presencia policial. Colita inmortalizó el avance de este despliegue con una gran carga emocional que nos recuerda la importancia de la memoria y la lucha como motores de la transformación social.

La exposición, que contará con una selección de 40 fotografías, podrá visitarse entre el 11 de junio y el 30 de agosto en el Centre Cultural Llibreria Blanquerna, en Madrid.

 Vista aérea de la casa
          © AMT Labs
          Robert Frank y la mirada extranjera

Desde el 29 de mayo hasta el 1 de noviembre la Fundación Telefónica acogerá por primera vez en España la serie completa Robert Frank and The Americans. Considerado por muchos como el fotolibro más importante de la historia —pero que en un primer momento fue un estrepitoso fracaso editorial—, es fruto del viaje que el fotógrafo suizo emprendió a EEUU a mediados de los años 50.

Lo que comenzó como una aventura jovial y optimista gracias a una beca Guggenheim, fue oscureciéndose a medida que Frank se adentraba en los claroscuros de la sociedad americana. Finalmente, su serie se transformó en una radiografía sobre los márgenes, la precariedad y la otra cara del consumismo. Más allá de la superficie, los slogans, y “el sueño americano”, la mirada externa y espontánea de este extranjero europeo desveló una realidad humana cruda, alienada y contradictoria que transformó para siempre el rumbo de la fotografía documental. Se alejó de la América idealizada para plasmar la desigualdad y la vida cotidiana a través de ciudadanos de a pie, bares de carretera plagados de gente solitaria y encuadres inusuales.

Desde la mítica imagen del tren sureño con vagones segregados entre pasajeros blancos y negros, pasando por gasolineras fantasma, funerales al aire libre, luces de neón y jukeboxes, la cámara de Robert Frank documentó una sociedad de grises que hasta el momento había sido ignorada deliberadamente. A los norteamericanos no les gustó mucho la idea de verse reflejados sin tapujos en este espejo afilado y veraz desvelado por un foráneo, y por ello la obra de Frank recibió una gran cantidad de críticas antes de consolidarse como una de las grandes series de la historia de la fotografía.

La exposición en la Fundación Telefónica ofrecerá una relectura de las 83 imágenes que conforman el fotolibro, publicado en dos ediciones entre 1958 y 1959.

 Vista aérea de la casa
          © AMT Labs
          Ana Locking, ropa e instantáneas

El Canal de Isabel II muestra Nostalgia / Utopía, una retrospectiva que recorre las dos décadas de diseño de las prendas de Ana Locking (Toledo, 1970). Estas funcionan como instantáneas, pues cumplen la función de retratos emocionales y políticos. Por un lado, del tiempo para el que fueron creadas. Por otro, de las preocupaciones e intereses de la autora: las expectativas puestas en el futuro, el anhelo por el pasado y la voluntad de contar historias a través de sus prendas.

Al fin y al cabo, la forma de vestir es una de las principales formas con las que contamos para reflejar y expresar nuestra identidad, incluso, ante aquellos con los que nunca hemos hablado. Nuestra vestimenta habla de nuestra personalidad, pero también, si ampliamos la foto, de lo que nos preocupa, nos interesa o nos interpela. Así, vemos cómo en estas creaciones los pliegues barrocos se mezclan con las faldas hechas de banderas LGTBIQ+, las crinolinas con los tejidos plateados y los flecos con corsés, volantes y mangas abullonadas.

El carácter narrativo, además, va más allá de la conceptualización de la muestra y su viaje del pasado (la nostalgia) al futuro (la utopía), se materializa también en la escenografía. Lejos de las convencionales exposiciones de moda en las que la ropa se exhibe estática en vitrinas o, en el mejor de los casos, en maniquís al uso, en este caso las figuras de madera que llevan las prendas de Locking parecen saltar, agitar los brazos o incluso bailar, mientras los fondos que las acompañan las sitúan en escenarios que van desde una montaña neblinosa a la misma superficie de la luna.

Para complementar esta exposición que podrá contemplarse hasta el próximo 20 de julio, y volviendo un poco al cauce del programa más habitual de PHotoESPAÑA, en el anejo Parque Santander se presenta, al aire libre, una muestra de instantáneas que el fotógrafo Jesús Madriñán ha tomado de las prendas diseñadas por la artista.

Ana Locking, Colección Kaspar Hauser, otoño-invierno 2019. Foto: Jesús Madriñán
          Chema Madoz, lo rutinario desde un nuevo ángulo

A pesar de que son numerosas las exposiciones, tanto individuales como colectivas, que se dedican al fotógrafo Chema Madoz en nuestro país, este parece siempre capaz de sorprender al espectador. Quizá sea porque sus imágenes están siempre enfocadas en lo pequeño, en el detalle, en esos guiños casi surrealistas que nos arranca una pequeña sonrisa dentro del curso de la rutina y que, por suerte, son inagotables. Algo así como las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, esos versos ingeniosos pero sencillos que, precisamente por esto último, eran inagotables —el autor llegó a escribir 10.000 a lo largo de su vida—.

¿Cómo van a acabarse las ideas cuya inspiración nace del día a día, de lo cotidiano? Es por ello que, en esta edición de PHotoESPAÑA, la galería Elvira González vuelve a dedicarle una muestra, hasta el 10 de julio, en la que se abordan algunos de sus últimos trabajos, realizados entre 2024 y 2025.

Como es habitual en su obra, en los trabajos de esta exposición el artista explora el significado de los objetos, sus reinterpretaciones y diversos usos. Así, por ejemplo, lo que parecen unos delicados jarrones de porcelana se convierten, a base de colocar junto a ellos una bola de madera y mostrar uno de ellos resquebrajado, en un juego de bolos atípico y, sin embargo, reconocible para todos en el momento en el que ven la imagen al igual que, en los versos de De la Serna, el pulpo se convierte en un “guante de mar”, el pingüino en “una palabra con moscas”.

Sin embargo, en palabras del propio autor, sus trabajos van más allá del simple juego de palabras, invitando a mirar lo rutinario desde un nuevo ángulo, pues para él “es importante guiarme por mi propia percepción y no limitarme a pasar a imagen la palabra. Lo que me interesa es la idea de hallazgo, de descubrimiento, de percibir el misterio en lo cotidiano.”

‘Workshop Chair’, Jerszy Seymour. JSDW Editions, 2009
          © Jerszy Seymour Design Workshop‘Acid Tracks’, Jerszy Seymour. Kreo Galerie, París, 2022
          © Jerszy Seymour Design WorkshopAlejandro S. Garrido, un retrato de las afueras

La galería Moisés Pérez de Albéniz se suma a esta iniciativa con Southbound, del fotógrafo madrileño Alejandro S. Garrido, que podrá visitarse hasta el próximo 25 de julio. Esta exposición es, en realidad, la última parte de una trilogía de muestras dedicadas a la ciudad de Londres, en la que habita actualmente, y a los cambios que ha experimentado en los últimos años. Sin embargo, mientras que las dos muestras anteriores, City of London (2019) y The Platform (2021) ahondaban en el poder financiero y la élite global, esta dirige su mirada hacia el extremo opuesto, explorando los espacios periféricos y, a menudo, marginales.

En muchas ocasiones, mientras los centros de las ciudades cambian para convertirse en el fiel reflejo de la modernidad y el progreso, estos lugares sufren, al mismo tiempo, el efecto contrario, convirtiéndose en lugares degradados a los que se dirige la población expulsada de las zonas más céntricas debido a su poder adquisitivo. Y, cuando no es esto lo que sucede, estos espacios intermedios y algo alejados se convierten, por el contrario, en suburbios para la clase media y, por tanto, en reflejo de las aspiraciones de esta clase, así como de las narrativas de prosperidad urbana.

En las instantáneas de esta exposición, siempre en blanco y negro, Garrido nos muestra bloques de viviendas, comercios cerrados con sus mallas metálicas grafiteadas, paseantes y, sobre todo, calles que sabemos que son las de Londres, pero que en el fondo podrían ser las de casi cualquier periferia de cualquier ciudad europea. No se trata de tomas preparadas, sino que parecen, más bien, fruto de incursiones o paseos por la ciudad en los que el carácter de la ciudad se revela, con naturalidad, ante su cámara. Además, al tratarse de planos abiertos y alejados, invitan al espectador a ver todo lo que sucede en ellos al mismo tiempo, a analizar cada edificio, cada paseante, cada cartel y cada comercio para entender la realidad de estas zonas.

En este sentido, la muestra continúa con la línea de trabajos anteriores del artista, cuyas principales preocupaciones son el territorio, las dinámicas que lo modifican y alteran, y la interacción que, a su vez, todo ello tiene con los habitantes de un lugar; invitando a reflexionar, por un lado, sobre cómo transformamos nuestras ciudades y, al mismo tiempo, sobre cómo estas nos modifican a nosotros.