Simas Lukosius ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad arrolladora. El joven escolta del Rytas Vilnius, artífice del primer título de la Basketball Champions League (BCL) para un equipo lituano tras una final histórica en Badalona, ha puesto su mirada en un nuevo objetivo: debutar con la selección alemana.

Con apenas 23 años y tras una actuación de leyenda en la Final Four —donde anotó 23 puntos con un 7/10 en triples—, Lukosius aprovechó la presencia de Álex Mumbrú en el Palau Municipal para lanzar un mensaje directo al seleccionador alemán. El jugador, que posee la doble nacionalidad, no oculta su deseo de incorporarse a la disciplina del técnico español en las próximas Ventanas de julio.

“Por favor, sí. Claro que sí. Me encantaría que me llamara y poder jugar con la selección en las Ventanas”, afirmó con rotundidad el nuevo MVP de la BCL tras el éxito logrado en Badalona. Para Lukosius, ponerse a las órdenes de Mumbrú sería un paso adelante en su carrera: “Mumbrú fue un gran jugador con España, campeón del Mundo, y sé que es un gran entrenador. Me encantaría jugar con él. Jugar con la selección es un sueño, me haría muy feliz”.

El escolta, formado en la NCAA, llega a este momento de madurez tras una temporada donde la confianza ha sido su mayor baluarte. Sobre su espectacular exhibición en la final, donde fue pieza clave para remontar una desventaja de 20 puntos ante el AEK, Lukosius explica que su rendimiento nace de una mentalidad ganadora: “Tienes que soñar e imaginar a lo grande, de lo contrario, no sucederá. Es vital tener confianza en uno mismo. Si lo sueñas, será posible”.

Ahora, con el trofeo de MVP en el equipaje y la historia del baloncesto lituano a sus pies, Lukosius espera que su exhibición en tierras españolas haya sido la mejor carta de presentación para recibir la llamada de la selección germana. “Cuando juegas con esa libertad, dejas de pensar y llegan las oportunidades”, reflexiona un jugador que, tras tocar la gloria europea, tiene claro que su próximo gran escenario debe ser internacional.

Su trayectoria es el resultado de un largo aprendizaje global que comenzó en Kaunas y le llevó a curtirse prematuramente en la élite alemana antes de cruzar el Atlántico para formarse en la NCAA con Butler. Esta experiencia le ha otorgado una madurez táctica poco común, forjada bajo el estilo de juego americano pero con la esencia técnica europea. Sus antiguos compañeros ya vislumbraban este potencial en sus inicios universitarios, donde destacaban su juego eléctrico: “Los jugadores europeos como Simas tienen ese swag, casi como Luka Doncic”, solían comentar.

Esa comparación con la estrella de la NBA no es casual, pues Doncic ha sido su gran referente desde que, con solo 13 años, su padre le pidió ver un partido del esloveno en el Real Madrid. «Me dijo que lo viera porque iba a ser especial. Desde entonces sigo su evolución y siento una conexión con su juego», confiesa Lukosius. Hoy, esa inspiración se traduce en una capacidad para decidir partidos bajo presión.