Científicos de diversos centros alemanes han establecido que los niveles séricos basales bajos de lactato deshidrogenasa (LDH) se asocian con una mayor supervivencia libre de progresión (SLP) en pacientes con carcinoma renal metastásico que reciben tratamiento con regímenes que contienen inmunoterapia, con o sin inhibidores de la tirosina quinasa. La …


Científicos de diversos centros alemanes han establecido que los niveles séricos basales bajos de lactato deshidrogenasa (LDH) se asocian con una mayor supervivencia libre de progresión (SLP) en pacientes con carcinoma renal metastásico que reciben tratamiento con regímenes que contienen inmunoterapia, con o sin inhibidores de la tirosina quinasa. La mediana de SLP alcanzó los 15 meses, frente a los 9 meses registrados en pacientes con niveles elevados de esta enzima.

En el análisis de la supervivencia global (SG), los niveles bajos de LDH o de gamma-glutamiltransferasa (GGT) se asociaron con medianas de 44 y 47 meses, respectivamente, mientras que valores altos de uno u otro biomarcador redujeron la SG hasta los 30 meses. Cabe destacar que los pacientes con elevaciones simultáneas de GGT y LDH presentaron una SLP de tan solo 8 meses y una SG de 16 meses. Kati Erdmann, investigadora de la Universidad Técnica de Dresde y directora del estudio, afirma que los parámetros asociados a la función hepática y al daño tisular reflejan la carga tumoral, la inflamación sistémica y la actividad metabólica, lo que les confiere un notable potencial como biomarcadores pronósticos en diversos tipos de cáncer.

La científica añade que, aunque la introducción de los inhibidores de los puntos de control inmunitario en los regímenes terapéuticos ha supuesto un avance en el tratamiento del cáncer renal, la respuesta individual sigue siendo muy variable. Esto hace necesario contar con indicadores de fácil acceso en la rutina del laboratorio clínico, con el objetivo de mejorar la estratificación del riesgo y personalizar el seguimiento médico. La integración de los biomarcadores ahora evaluados facilitará la toma de decisiones clínicas y ayudará a identificar precozmente a los pacientes con mayor riesgo de mortalidad o progresión, concluye Erdmann.


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