Hay edificios que parecen condenados al olvido hasta que una operación, un proyecto arquitectónico y una nueva mirada urbana les conceden una segunda oportunidad. Es el caso de las antiguas Galerías Wagner, también conocidas como Vía Wagner, un espacio situado junto al Turó Park, entre las calles Beethoven y Bori i Fontestà y la avenida Diagonal, que durante décadas ha sido uno de los grandes vacíos urbanos de la zona alta de Barcelona.

Según ha publicado Crónica Global, el Edificio Rostower, la sociedad cotizada de inversión inmobiliaria vinculada a Leo Messi, ha comprado las antiguas galerías por 11,5 millones de euros. El objetivo es rehabilitar el inmueble y convertirlo en la futura sede corporativa de una entidad bancaria, que ocupará la totalidad de la superficie disponible, unos 3.000 metros cuadrados.

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La operación pone fin a más de tres décadas de abandono, ocupaciones, incendios, actos incívicos, plagas y deterioro. Pero, sobre todo, abre una nueva etapa para un edificio que nació en los años ochenta como una galería comercial exclusiva y que ahora se prepara para transformarse en un complejo de oficinas contemporáneo, luminoso y abierto a su entorno.

De galería comercial exclusiva a edificio abandonado

El proyecto arquitectónico estará en manos del estudio barcelonés OUA Group, dirigido por los arquitectos Jordi Artigas y Andreu Franquesa, junto a Alejandro Fernández, de EstudioFAAS, según la información publicada por Crónica Global. La propuesta plantea abrir el inmueble al exterior, reforzar su relación con la plaza Wagner, incorporar una fachada más transparente y convertir la cubierta en una gran terraza transitable.

Las Galerías Wagner fueron concebidas como un espacio comercial de alto nivel en la Barcelona de los años ochenta. Su ubicación era privilegiada: en pleno entorno de Turó Park, una de las áreas residenciales más exclusivas de la ciudad. Según recogió La Vanguardia, el complejo llegó a reunir cerca de un centenar de pequeños establecimientos, muchos de ellos vinculados a la moda, en un intento de extender el modelo de galerías comerciales urbanas en la zona alta de Barcelona.

Proyecto reforma galerías Wagner

Foto: Estudio Arquitectura OUA

Sin embargo, aquel formato pronto empezó a mostrar sus límites. El cierre llegó en 1993, apenas unos años después de su inauguración. Las razones fueron varias: la falta de actividad suficiente para sostener el espacio, el cambio de hábitos comerciales y, especialmente, una estructura de propiedad muy fragmentada.

Tras el cierre, el edificio entró en una larga etapa de decadencia. Las antiguas galerías fueron ocupadas, sufrieron saqueos, actos incívicos y una progresiva degradación que afectó también a su entorno inmediato. Según la información publicada por La Vanguardia, algunos vecinos dejaron incluso de pasear por la zona con la misma tranquilidad. El espacio, que había nacido como un lugar comercial elegante y protegido, terminó convertido en un punto conflictivo.

Alrededores del Park Turó en Barcelona.

Foto: Ayuntamiento de Barcelona

La larga «maldición» de las Wagner

Uno de los episodios más graves llegó en 2001, cuando un incendio arrasó las instalaciones. Los bomberos tardaron más de siete horas en extinguir el fuego. A partir de entonces, el deterioro fue todavía más evidente. El edificio quedó marcado por las llamas, el abandono y la falta de una solución viable.

Durante años se barajaron distintas opciones. Se intentó estudiar la posibilidad de levantar viviendas, pero el proyecto no prosperó. La localización de tantos propietarios y herederos complicó cualquier intento de reconversión. Mientras tanto, el antiguo modelo de galería comercial seguía perdiendo sentido en una ciudad donde los centros comerciales, las grandes superficies y los nuevos hábitos de consumo habían transformado por completo el mercado.

Un proyecto para abrir el edificio a la ciudad

La rehabilitación no intentará recuperar el antiguo uso comercial. Como explicaron desde OUA Group a La Vanguardia, volver a plantear unas galerías comerciales “no era una opción”. El proyecto apuesta por un nuevo programa de oficinas adaptado a la demanda actual de la zona prime de Barcelona.

En sus primeras fases, el plan contemplaba transformar unos 2.000 o 2.100 metros cuadrados de la antigua estructura en oficinas, distribuidas entre planta baja y primer piso, con la posibilidad de acoger varias empresas. El proyecto también incluía un espacio gastronómico y una cubierta de cerca de 800 metros cuadrados pensada para actos privados o vinculados a las propias compañías instaladas en el inmueble.

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Con la compra por parte de Edificio Rostower, el proyecto da un paso más y queda vinculado a un único operador: una entidad bancaria que utilizará el edificio como sede corporativa. La superficie total se sitúa ahora en torno a los 3.000 metros cuadrados, según Crónica Global.

Desde el punto de vista arquitectónico, la gran transformación estará en la relación del inmueble con el exterior. El diseño prevé abrir la fachada y dotarla de mayor transparencia, con una solución acristalada que permita conectar visualmente el edificio con la plaza Wagner. La intervención busca dejar atrás la imagen de espacio cerrado, degradado y desconectado del barrio para convertirlo en una pieza activa dentro del tejido urbano.

Render del nuevo proyecto de las galerías Wagner.

Foto: Estudio de arquitectura OUA Group

Una cubierta verde como nueva extensión del espacio de trabajo

Uno de los elementos más relevantes del proyecto será la cubierta transitable. La antigua techumbre del complejo se convertirá en una terraza de gran tamaño, concebida como una extensión de las oficinas y como espacio exterior para reuniones, descanso o eventos corporativos.

Esta cubierta rondaría los 800 metros cuadrados. En ella se había previsto inicialmente un espacio gastronómico vinculado a actos privados o a las empresas instaladas en el complejo. Ahora, con el uso corporativo bancario, la terraza se integrará previsiblemente en el funcionamiento de la futura sede.

Render de la futura terraza diseñada por el estudio OUA Group.

Foto: Estudio de arquitectura OUA Group.

La incorporación de un rooftop verde encaja con una tendencia cada vez más presente en la rehabilitación de edificios de oficinas: aprovechar cubiertas y terrazas como espacios habitables, no solo técnicos. En un momento en el que las empresas buscan sedes más flexibles, saludables y atractivas para sus trabajadores, disponer de zonas exteriores se ha convertido en un valor añadido.

La operación también permite reinterpretar la memoria del edificio. La cubierta, que durante años fue una parte más de un inmueble abandonado, pasará a ser uno de los elementos protagonistas del nuevo proyecto. Su uso como terraza o jardín elevado ayudará a suavizar el carácter corporativo del edificio y a introducir una dimensión más amable y contemporánea.

Render del interior de las nuevas oficinas con espacios verdes.

Foto: Estudio de arquitectura OUA Group.

La petición vecinal: 100 metros cuadrados para las personas mayores

La recuperación de las Galerías Wagner ha sido una reivindicación histórica del barrio. Vecinos y comerciantes llevan décadas reclamando una solución para un edificio que, por su ubicación y estado, afectaba directamente a la vida cotidiana del entorno. Para los vecinos, la rehabilitación no solo supone recuperar un edificio, sino también revitalizar una plaza y unos alrededores que durante mucho tiempo quedaron condicionados por el abandono de las galerías.

Messi y Barcelona: una inversión con carga simbólica

La compra por parte de la socimi de Leo Messi añade una dimensión simbólica a la operación. El futbolista, actualmente residente en Miami, mantiene una relación empresarial creciente con Barcelona. Según Crónica Global, esta adquisición refuerza la apuesta de Messi por la ciudad en la que desarrolló la mayor parte de su carrera deportiva.

Render del interior de las nuevas oficinas.

Foto: Estudio de arquitectura OUA Group.

La operación se realiza a través de Edificio Rostower, su sociedad cotizada de inversión inmobiliaria. El vehículo ya agrupa distintos activos y, con la compra de las antiguas Galerías Wagner, suma una pieza singular en una de las zonas más cotizadas de Barcelona.

Antes de la venta, el activo había sido ordenado por Santomera Bay, private office de Alejandro Alcaraz, que fue recomprando progresivamente la propiedad, hasta entonces muy repartida entre pequeños inversores. En el proceso también participó Crandon, firma independiente especializada en activos alternativos, según la información publicada por Crónica Global.

Desde el punto de vista inmobiliario, la clave está en la combinación de tres factores: una ubicación prime, un proyecto de rehabilitación con valor arquitectónico y un operador solvente que ocupará la totalidad del inmueble. Desde el punto de vista urbano, la operación permite cerrar una herida de más de treinta años en uno de los barrios más visibles de la zona alta barcelonesa.

Exteriores de la nuevas oficinas próximas al Park Turó.

Foto: Estudio de arquitectura OUA Group

Turó Park, de enclave residencial a nuevo polo empresarial

La transformación de las Galerías Wagner no se produce de forma aislada. El entorno de Turó Park y la avenida Diagonal está viviendo una etapa de reactivación vinculada a nuevos usos de oficinas, restauración y ocio.

Uno de los ejemplos más destacados es Aura, el edificio de oficinas situado en el antiguo El Corte Inglés de Diagonal, junto a la Torre Godó, que será ocupado por Deloitte y atraerá a unos 2.000 trabajadores. A ello se suman nuevos proyectos de restauración y ocio en calles próximas, que están reforzando el carácter empresarial y comercial de la zona.

La llegada de una sede corporativa a las antiguas Wagner contribuirá a ese cambio. El antiguo vacío urbano pasará a generar actividad diaria, con trabajadores, servicios y nuevos flujos peatonales. Para el barrio, la clave estará en que esa transformación no se limite a una operación cerrada hacia dentro, sino que mejore también la relación con la calle y con la plaza.