Claudia Sheinbaum ha vuelto a criticar la presencia de Ayuso en México. En esta ocasión, la mandataria ha aprovechado la polémica generada por su visita, terminada de forma abrupta, para lanzar una pulla contra la líder madrileña: “Suspendió su gira y dicen, no me consta, que se pasó tres días de vacaciones en el sureste [en la Riviera Maya]. Entonces no creo que piense muy mal del país si pasó sus vacaciones aquí”, ha ironizado en su conferencia de prensa matutina.

La mandataria se ha referido así tras ser preguntada por la más reciente declaración de la presidenta de la Comunidad de Madrid. La política del Partido Popular ha acusado al Gobierno de España de abandonarla en “una situación de peligro extremo” en el país latinoamericano. “Esta señora [Sheinbaum], desde su programa de las mañanas [en realidad, es una rueda de prensa matutina], se ha dedicado el día entero, todos los días, de una manera incomprensible, a insultar, a ofender, a echar fuego contra nosotros”, ha dicho en la radio Cope.

En ese mismo tono, la líder regional ha lamentado el “abandono de un representante del Estado, como es un presidente autonómico, a su suerte, en un país sumido en la violencia”, donde les “podría haber ocurrido cualquier cosa, en cualquier sitio”. Los puntos por los que pasó Ayuso —Ciudad de México, Aguascalientes y la Riviera Maya— son, realmente, sitios mucho más seguros que otras zonas del país, en donde el narcotráfico campa a sus anchas.

A pesar de que la presidenta popular ha afirmado que el Gobierno mexicano ha alentado actos de hostigamiento, su gira pasó sin contratiempos, y con incidentes anecdóticos. Como cuando una política local, con una pancarta, interrumpió brevemente un acto en Aguascalientes o cuando una diputada de Movimiento Ciudadano (un partido de oposición) fue a buscarla al aeropuerto para criticar sus declaraciones sobre México —en un vídeo se puede ver que el tono fue cordial— en el aeropuerto de esa ciudad.

Las acusaciones de Ayuso no han provocado eco en Palacio Nacional, la sede de la Presidencia del país latinoamericano. De hecho, las críticas de Sheinbaum a la oposición las ha sacado raíz de una pregunta sobre Estados Unidos. La presidenta mexicana mencionó a la madrileña, muy por encima, y como ejemplo de cómo, según ella, los opositores “son pocos pero hacen mucho ruido”. Las veces que se ha referido a ella han sido únicamente por insistencia de los periodistas en su conferencia diaria. “Yo solo dije lo que opinaba. ¿Cómo no voy a opinar, como presienta de la República, de una persona que viene a México a hacerle homenaje a Hernán Cortés?“, ha añadido.

La presidenta madrileña ha querido añadir más capas a la polémica. La política del PP ha afirmado que el Gobierno español no le ofreció un equipo de seguridad para su viaje. Sin embargo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha sostenido que la líder regional no compartió su agenda ni pidió traslados, seguridad o protección.

El viaje de la presidenta de la Comunidad de Madrid fue en sentido contrario al deshielo entre España y México, tras casi una década de distanciamiento. El quiebre se dio durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), mentor político de Sheinbaum y fundador del partido Morena, cuando este envió una carta a Felipe VI en la que solicitaba que la Casa Real pidiese perdón por los desmanes de la Conquista y la época colonial.

Su sucesora ha mantenido una postura mucho más serena y pedagógica —ha sugerido explicar la posición mexicana a través de exposiciones en España e intercambios culturales— y ha sellado el acercamiento con Sánchez tras su visita a Barcelona para la cumbre progresista del pasado abril.

El intento de homenaje a Hernán Cortés —una figura impopular en México en todo el tablero político— no logró el apoyo que se esperaba. La presidenta madrileña tampoco contó con un recibimiento formal del principal partido de la derecha mexicana, el PAN. Y lo más cercano que tuvo a un encuentro bilateral fue con la alcaldesa de una de las 16 delegaciones de Ciudad de México, gobernada por Morena.

Cinco días antes de lo esperado, Ayuso dio por terminada su visita. La presidenta de la Comunidad de Madrid tenía en su agenda asistir a los Premios Platino, los galardones del audiovisual iberoamericano,en la Riviera Maya. Pero al final no fue así. Aseguró que el Gobierno de Sheinbaum amenazó a los organizadores con clausurar el hotel. Sin embargo, al poco tiempo, Grupo Xcaret, el resort sede de la gala, negó las amenazas. La realidad era otra: la empresa solicitó a los organizadores que retiraran la invitación a Ayuso tras sus “desafortunadas declaraciones” para evitar que el evento se convirtiera en una “plataforma política”.