La manera en que climatizamos nuestras casas está quedando en desuso y una de las formas domésticas de calefacción podría desaparecer. De hecho, es la más habitual en edificios antiguos, que utilizan el sistema de radiadores para combatir las bajas temperaturas.
Jordi Martí, arquitecto especializado en eficiencia energética, se volvió conocido por su trabajo de divulgación en redes sociales. A través de un vídeo, el experto ha explicado por qué considera que esta forma de climatizar los edificios podría desaparecer.
«Los radiadores tienen los días contados; es una tecnología ineficiente y obsoleta», ha sentenciado en su vídeo. A día de hoy, se ha experimentado un cambio profundo en la manera en que se construyen y aíslan los edificios.
Una persona cerrando un radiador de gas tradicionalDANIEL JEDZURA
Durante años compensaban un problema estructural habitual, que los edificios estaban mal aislados con paredes y ventanas muy frías. Cuando una vivienda sufre este problema, el cuerpo humano irradia calor en superficies frías e incrementa la percepción de incomodidad.
Pero cuando un edificio se aísla correctamente, en el caso de las nuevas construcciones, ese intercambio técnico se reduce de forma notable. De modo que mantener sistemas basados en calderas de gas y radiadores ya no es necesario: «Ahora ya no tiene sentido tener una caldera de gas y radiadores que se calientan muchísimo», sentencian.
Las estufas de leña, ideales y económicas/ Leroy Merlín
Con envolventes térmicas eficientes, ya no es necesario recurrir a superficies extremadamente calientes para lograr el confort de la temperatura y, si hiciera tanto frío como para recurrir a una calefacción artificial, hay algunos métodos más eficientes.
El futuro de la climatización son soluciones que trabajan a temperaturas más bajas y con mayor eficiencia, como por ejemplo, la aerotermia, el suelo radiante o los sistemas de climatización por aire. También se puede apostar por un elemento clásico pero eficiente: las estufas a leña.