Viento, ese incómodo elemento que convierte el tenis en un rompecabezas a resolver sobre la marcha y que desespera esta vez a Learner Tien, constantemente molesto, calibrándolo mal, muy desacertado el estadounidense. Completamente enredado. Todas las dudas y la indecisión que a él le envuelven se traducen en la mejor de las vitaminas para este Rafael Jódar creciente y brillante, ojos bien abiertos, con el plan muy claro y un cuchillo entre los dientes. Al abordaje en cada pelotazo. El madrileño no golpea, él muerde. “Yo siempre quiero más”, repite. Dos estilos contrapuestos y llamados a convivir, aunque en esta ocasión no hay color: lo que uno crece, se encoge el otro. El español, de 19 años, vence con autoridad (6-1 y 6-4, en 1h 15m) y pisa ya los cuartos del Masters de Roma, los segundos en un mil.

Afianza un poco más Jódar las magníficas sensaciones que ha ido desprendiendo a lo largo de esta gira de tierra batida, en la que irrumpió con una declaración de intenciones —trofeo en Marrakech, el primero de su currículo en la élite— y en la que allá por donde ha ido, ha hecho ruido. Sonó con fuerza en el Godó, semifinales; también en Madrid, cuartos; y repite en el Foro Itálico, donde el vuelo de los cazas homenajea al histórico Nicola Pietrangelli —fallecido en diciembre— y deja también una meteórica estela que sigue el de Leganés, un tenista en ebullición y plenamente convencido: bola a bola, punto a punto, día a día. Tenerlo muy claro. Sin secretos ni atajos, esa es la receta. En tiempos de mucha indecisión, su confianza es desbordante.

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Así se impone al dubitativo Tien, hecho un lío de principio a fin; así emula a un tal Carlos Alcaraz, el último menor de 20 años —el murciano en 2021, con 18— que había logrado al menos un doble aterrizaje en los cuartos de un Masters 1000; y así, con toda esa decisión y esa serenidad, continúa abriéndose paso, instalado ya en el puesto 29 del listado mundial —es decir, como cabeza de serie de cara a Roland Garros— y, todavía más esclarecedor, en el duodécimo de la carrera anual. Frente a los vaivenes y el viene y va, frente al conformismo y la tibieza que predomina en las cotas altas del circuito, el español se ha destapado esta temporada en forma de relámpago, con un arsenal de tiros, un deseo y una fe que le señalan como la indudable revelación. De enero aquí, ninguno aprieta con más fuerza que él.

Tien, en un instante del partido.FABIO FRUSTACI (EFE)

Sigue buscando el salto João Fonseca, pero a su potencia no le acompañan el ritmo, el físico ni la continuidad, y la estabilidad exhibida hasta ahora por Tien (20 años y 21º del mundo) se diluye ante el acoso y derribo planteado este martes por Jódar, quien ya le había batido en noviembre. Tras el vuelo tricolore de los aviones militares, llega una embestida de cinco juegos sucesivos y después, una reacción inmediata a la rotura encajada en el segundo set; ese 3-1 parecía responder más a un ligero despiste que al mérito del norteamericano, superado antes, durante y después. Si el domingo sufrió un bache tras un 6-1 calcado en el primer parcial, también 31 minutos, esta vez el madrileño se corrige rápido y el rival, atormentado, colabora. Y mucho.

Líder sobre tierra

Matteo Arnaldi se rebeló, pero no así el joven californiano, un chico frío que termina estampando la raqueta. “Es un jugador muy duro, muy inteligente. He tenido que trabajar mucho y he sabido leer los momentos importantes”, dice Jódar, señalado ahora como el representante más prometedor de su generación (2006) y protagonista de una ascensión que escapa a toda lógica. Empezó el curso como el 165º y en poco más de cuatro meses ya figura entre los treinta más fuertes. Formidable acelerón. “Pero no me fijo en el ranking, sino en jugar. Intento estar concentrado en mi juego, esa es la prioridad”, agrega sobre la arena romana, sin haberse confirmado todavía que este miércoles (no antes de las 20.30, Movistar+) se encontrará con el local Luciano Darderi, superior a Alexander Zverev (1-6, 7-6(10) y 6-0).

Darderi devuelve una bola contra Zverev.Ciro De Luca (REUTERS)

De dudas sabe algo el de Hamburgo, el primero de los terrenales pero todavía inconsistente, excesivamente quebradizo. Hay un derrumbe en esta última aparición, en la que después de haber dispuesto de cuatro puntos para cerrar el partido ha terminado sucumbiendo al optimismo y al ánimo resiliente del italiano (24 años y 20º), quien nunca había logrado rendir a un top-10. Nunca había llegado tan lejos en un mil. El revolcón es el enésimo reflejo de un presente aleatorio en el que por una razón u otra crece la desconfianza sobre los Fritz, Shelton, De Miñaur, Musetti, Rune, Draper, Mensik, o Auger-Aliassime, muy irregulares todos, y también sobre proyectos más consolidados como los de Ruud, Rublev, Khachanov o Medvedev, que han decaído claramente.

Entre toda esa amalgama de frustraciones continúa emergiendo Jódar, el primer adolescente—así llama la ATP a los menores de 20— que alcanza los cuartos en Roma desde Djokovic (2007). “En el tenis hay muchos altibajos, intento estar mentalmente ahí”, señala el tenista español, que ha ganado 15 de los 17 encuentros que ha disputado este año sobre arcilla —más que nadie, junto con el argentino Tomás Martín Etcheverry— y que prosigue la escalada. Su caminar y el de Zverev, dos polos opuestos. “Si no afronto cada partido con la mentalidad adecuada, no los voy a ganar. Aquí todo el mundo juega bien”, expone, antes de zanjar: “Si soy listo, este año puedo aprender mucho”.

Rafa Jódar

vs

Learner Tien

Sets:

Set 1
Set 2
Todos

Puntos ganados con primer servicio

Puntos ganados con segundo servicio

Puntos de break convertidos

Puntos ganados con primer servicio

Puntos ganados con segundo servicio

Puntos de break convertidos

Puntos ganados con primer servicio

Puntos ganados con segundo servicio

Puntos de break convertidos