
12/05/2026 a las 14:01h.
A veces la vida guarda vocaciones silenciosas que esperan décadas para salir a la luz. Es el caso de Constantino Gómez, protagonista de la exposición de pintura que puede visitarse en el Centro de Día Salamanca, en el Paseo de la Estación, donde reúne una colección de óleos y acuarelas nacidas desde la pasión, la paciencia y el aprendizaje tardío.
Lejos de los circuitos académicos o profesionales del arte, Constantino reconoce con humildad que nunca se había dedicado a la pintura. Su vida laboral transcurrió entre raíles y locomotoras, trabajando como maquinista en Renfe. No fue hasta la jubilación cuando encontró el tiempo necesario para acercarse de verdad a aquello que siempre le había despertado inquietud.
«Antes lo había intentado alguna vez, pero la frustración te obliga a abandonar», comenta durante la entrevista. Sin embargo, el tiempo libre y la constancia terminaron por darle una segunda oportunidad a esa afición dormida.
El artista explica que comenzó trabajando el óleo, atraído por su fuerza visual y su impacto inmediato, aunque con el paso del tiempo ha encontrado una conexión especial con la acuarela, una técnica que considera mucho más compleja y exigente. Para él, dominar el agua, la transparencia y los matices supone un reto constante.
La exposición reúne alrededor de quince obras, aunque asegura haber pintado muchas más. El problema, dice entre sonrisas, es que la mayoría ya no están en su poder. Constantino tiene la costumbre de regalar sus cuadros a amigos y personas cercanas cuando alguna pieza despierta admiración. «A mí lo que me gusta es tenerlo detrás de una puerta», afirma con sencillez, restando importancia al valor material de sus trabajos y otorgándoselo al gesto de compartirlos.
Quienes visiten la muestra encontrarán paisajes, rincones urbanos y escenas inspiradas tanto en fotografías como en lugares reales reinterpretados desde la mirada del autor. Entre las obras aparecen referencias reconocibles como la muralla y la catedral de Salamanca o estampas de Candelario, además de paisajes naturales trabajados especialmente en acuarela.
Lejos del hiperrealismo, Constantino define su estilo como una aproximación personal al realismo, sin obsesión por la perfección. Habla de masas de color, de profundidad y de la importancia de observar un cuadro desde cierta distancia para apreciar realmente su composición. «Los cuadros son para verlos y no para olerlos», comenta con humor.
La muestra transmite precisamente eso: una pintura honesta, realizada desde el descubrimiento y el disfrute personal, sin artificios ni pretensiones. Un ejemplo de cómo la creatividad puede surgir en cualquier etapa de la vida y convertirse en una nueva forma de expresión.
La exposición permanecerá abierta hasta el 28 de mayo de 2026 en el Centro de Día Salamanca, situado en el Paseo de la Estación.