Otro partido sólido, un nuevo ejercicio de madurez emocional, ha llevado a Rafa Jódar a los cuartos de final de Roma, su segunda presencia consecutiva entre los ocho mejores de un Masters 1.000 tras alcanzar esa misma ronda en Madrid. Ganó el madrileño en … solo una hora y cuarto a otro de los grandes talentos emergentes del circuito, el estadounidense Learner Tien, de 20 años y ya número 21 del mundo. No tuvo opciones el americano frente al espléndido tenis desplegado por Jódar, que continúa adelantando plazos en cada torneo.
El madrileño, que se medirá en la siguiente ronda con el italiano Luciano Darderi, verdugo de Alexander Zverev (1-6, 7-6(10), 6-0), ya sabe que saldrá de la capital italiana entre los treinta mejores tenistas del mundo. El dato, asegura, no le quita el sueño, aunque suponga superar por primera vez al brasileño Joao Fonseca y convertirse en el mejor sub-20 del mundo. Ahí es nada.
Después de las dificultades sufridas ante Arnaldi, Jódar volvió a jugar con claridad. No se habían cumplido ni cinco minutos de encuentro, con Tien al saque para igualar a uno el partido, cuando un sonido atronador desde el cielo interrumpió a los jugadores. Un grupo de cazas, dejando a su estela los colores de la bandera italiana, pasó justo por encima de la pista en homenaje a Nicola Pietrangeli, leyenda del tenis italiano. No fue una, sino tres veces, las que los aviones sobrevolaron el Foro Itálico mientras los jugadores, un tanto incrédulos, no sabían bien qué hacer durante la espera.
El parón, bastante innecesario, le sentó mucho mejor al español, imponente en el inicio con la derecha y muy agresivo en los intercambios. Solo había que mirar las camisetas de los jugadores para entender que el viento estaba jugando un papel importante, y Jódar manejó mucho mejor esas condiciones. Adaptó alturas y aceptó el caos. Tien, por contra, empezó a encadenar errores, superado por el ritmo que imponía su rival y por unas condiciones que, a tenor de sus gestos de desesperación, parecían empujarlo constantemente fuera del partido.
Así llegó la primera rotura de Jódar, en el cuarto juego, después de una doble falta del estadounidense. La ventaja agrandó todavía más la diferencia entre ambos. El madrileño consiguió un segundo break en el sexto juego que ya resultó definitivo.
Tien, solo un año mayor que Jódar, es una de las grandes joyas del tenis estadounidense. Su gran salto llegó en 2025, cuando conquistó su primer título ATP en Metz y se llevó también las Next Gen Finals, la Copa de Maestros de los más jóvenes. De ese torneo procede su único enfrentamiento previo con Jódar. Curiosamente, lo perdió en cinco mangas (4-1, 3-4(3), 4-1, 2-4 y 3-4(4)). Fue su única derrota en el torneo.
Este año alcanzó en Australia sus primeros cuartos de final en un Grand Slam -derrota ante Zverev- y también en el Masters 1.000 de Miami, donde lo fulminó Jannik Sinner. Sirva todo lo anterior para medir la entidad de la victoria.
Al estadounidense lo entrena Michael Chang y, en cierta medida, pupilo y maestro se parecen, no solo por el origen asiático. En la segunda manga, Tien trató de sobreponerse abusando de los cambios de dirección y por momentos desconcertó a Jódar. Así llegó su única oportunidad de quiebre, que no desaprovechó. El 3-1 en contra no desestabilizó a Jódar, que respondió con absoluta calma. Recuperó el break en el siguiente juego y ya no frenó.
Tien, al que colocan las etiquetas de jugador discreto y cerebral, poco aficionado al ruido, acabó lanzando la raqueta cuando entendió que el partido se le escapaba. Jódar ni se inmutó, pendiente ya de su próxima pantalla. Desde Djokovic, en 2007, ningún menor de 20 años enlazaba más de unos cuartos de final de Masters 1000.
«Estoy muy emocionado por volver a alcanzar esta ronda», diría después el madrileño en rueda de prensa. «Intento afrontar cada encuentro con la mejor mentalidad posible, porque soy consciente de que aquí todo el mundo juega bien. Tienes que jugar muy bien, ser consistente, tener una mentalidad durísima si quieres ganar partidos en todos los torneos».
Landaluce lo acompaña
Jódar no estará solo en los cuartos. Martín Landaluce también selló su pase tras deshacerse del serbio Hamad Medjedovic en dos sets (7-5 y 6-4). El también madrileño avanza por segunda vez en su carrera a esta ronda de un Masters 1.000 después de estrenarse en Miami. En esa ocasión llegó desde la fase previa. En esta lo ha hecho como ‘lucky loser’, después de ocupar la plaza que dejó vacante el lesionado Valentin Vacherot.
