Más allá de cuestionar las tipologías y buscar su reinvención con cada uno de sus proyectos —la del rascacielos con De Rotterdam, la del teatro con el Centro de Artes Escénicas en Taipei o la de las bibliotecas como la que construyeron en Seattle (EE UU), por poner sólo algunos ejemplos— OMA (Office for Metropolitan Architecture) quiere reinventar también la forma de construir grandes edificios. Con esa intención, el estudio que fundara Rem Koolhaas ha puesto en marcha un programa con el ayuntamiento de Ámsterdam (CircleWood) que busca levantar escuelas de madera prefabricadas, reciclables, flexibles y sostenibles.
Más información
Cada escuela será una colaboración del consorcio integrado por diseñadores, arquitectos, fabricantes de madera e investigadores con el sistema CircleWood. El primero de esos centros, el colegio Basisschool Wisperweide, ha sido ya terminado en Ámsterdam. En esta ocasión, la escuela ha sido diseñada por Jimmy van der Aa del despacho de arquitectos Studio A Kwadraat y construida por Friso Bouwgroep.
Se trata de la primera escuela levantada en los Países Bajos que ha empleado el sistema modular CircleWood. Los arquitectos de OMA David Gianotten y Michael de Otter son los que eligen a los diseñadores entre los profesionales locales más jóvenes. En esta primera ocasión han trabajado con el Studio A Kwadraat. Y ese estudio ha levantado la escuela empleando columnas de madera estandarizadas, suelos de madera contralaminada, juntas de acero recicladas y un sistema de tabiquería de madera flexible. El resultado es una escuela que, ciertamente, respira OMA por los cuatro costados. ¿Por qué?
Vista aérea de la escuela Basisschool Wisperweide.Ossip van Duivenbode
Lo hace en el uso del espacio y también por su capacidad de innovación. Los elementos que la definen así mismo recuerdan los trabajos de OMA, el empleo de la grada-escalera, por ejemplo. Finalmente, la capacidad de combinar transparencia con calidez es una suma de contrarios con cabida en el ideario visual y referencial de OMA.
Esta es la primera escuela que se construye con este sistema —y en colaboración con un programa municipal—. Los responsables de dicho programa esperan haber levantado entre una y tres decenas de colegios, de este tipo, antes de 2050.
Fachada de la escuela diseñada por A Studio Kwadraat a partir de un sistema modular ideado por OMA.Ossip van Duivenbode
La escuela como primera herramienta de una educación forma parte del ideario de la iniciativa. El arquitecto del proyecto, Jimmy van der Aa, explica que la exposición a la luz natural, al ingenio, a lo diferente y a un material natural y cálido como la madera funciona, paradójicamente, calmando y despertando a los alumnos. La calidez y la luz producen bienestar. El ingenio constructivo, incentiva la curiosidad.
Por eso las gradas, el auditorio, son el centro de la escuela, un lugar de reuniones y un centro de comunicación vertical. Las aulas tienen fachadas transparentes y los pasillos, una amplitud de más de tres metros de ancho que permite encuentros y convivencia.
Los pasillos de la escuela Basisschool Wisperweide son amplios para propiciar el encuentro entre la comunidad educativa.Ossip van Duivenbode
La flexibilidad deriva del sistema modular, que permite reconfigurar las aulas, cambiar los espacios cuando sea necesario. La estructura de madera está acabada en varios colores para funcionar como señalética y facilitar así la ubicación de los alumnos. Los casilleros son también de madera y están integrados en las particiones. El socio de OMA David Gianotten habla de aprender de los niños, de la curiosidad con la que exploran el lugar.