El operativo concluyó con éxito. Más de 120 personas de 23 nacionalidades fueron repatriadas en diez vuelos especiales, sin incidentes, con el aval de la Organización Mundial de la Salud y los elogios del secretario general de Naciones Unidas y del Papa León XIV. El Gobierno está seguro de tener motivos para sentirse satisfecho, a la espera de futuros acontecimientos. Pero la primera fase de la crisis del hantavirus ha dejado una herida política que, lejos de cicatrizar con el final del dispositivo, sigue abierta y sangrando. Este martes, cuando el MV Hondius ya había zarpado de Tenerife, Fernando Clavijo acusó al Ejecutivo central de haber ocultado «deliberadamente» que había contagiados a bordo. «Hoy es un día triste para Canarias y la democracia», dijo en el Parlamento autonómico. En Moncloa lo escucharon con una mezcla de desconcierto y de irritación que llevan días intentando disimular.