Tierra y paja. Este fue el hilo conductor del Seminario Iberoamericano de Arquitectura y Construcción (Siacot), cuya vigésima tercera edición reivindicó ayer desde el centro de artes de Paredes de Nava el adobe como «seña de identidad» del medio rural palentino. Una arquitectura que, con el paso del tiempo, ha dejado de ser únicamente una solución constructiva tradicional para convertirse en un testimonio silencioso, pero profundamente presente, de unos pueblos que aún conservan su pulso vital entre muros ocres. Una oportunidad también para poner sobre el terreno el acento en el patrimonio que aún permance en pie (viviendas, palomares, casetas de era, corrales, cuadras o pajares, entre otros ejemplos), para el que se abordó la necesidad de articular «figuras de protección especial» que permitan su convervación.
Pero el adobe no es solo algo del pasado, sino que se configura como una oportunidad sostenible del presente con clara proyección de futuro. De ahí la importancia de reunir durante esta semana en la provincia a más de 240 expertos de 23 países, que debaten sobre las oportunidades que ofrece la tierra cruda en un contexto global marcado por el cambio climático, la escasez de recursos y el encarecimiento de los materiales de construcción tradicionales.
Aspectos, entre otros muchos, sobre los que se profundizó en este congreso, que cuenta con el apoyo principal de la Diputación, el Colegio de Arquitectos de León (COAL) y Funcoal, así como con el patrocinio de la Junta de Castilla y León y la institución provincial oscense (las jornadas previas se celebraron en Ayerbe los días 8 y 9), además de la colaboración de diversas entidades públicas y privadas que refuerzan el carácter multidisciplinar del foro.
A ello se refirió la coordinadora de Made in Tierra Spain, Pilar Díez, quien expuso que la situación geopolítica actual está «disparando» los costes de los materiales de construcción, lo que repercute directamente en el acceso a la vivienda, especialmente en zonas rurales. En este escenario, planteó la oportunidad que representan los recursos autóctonos disponibles en el propio territorio. «Aquí tenemos la oportunidad de ver sobre el terreno lo que nos han enseñado en los libros, con técnicas vivas que nos muestran cómo intervenir en estos edificios», concretó Díez, convencida de que al barro se le puede abordar «desde muchos puntos de vista» complementarios.
En esta misma línea se pronunció su homóloga Àngels Castellarnau, que ha centrado su labor profesional en la investigación y el uso de materiales y sistemas constructivos tradicionales. Defendió que «la arquitectura contemporánea en tierra es ya una alternativa real y una apuesta contundente de futuro, gracias a sus prestaciones técnicas y a su menor impacto ambiental», subrayando además que no se trata de una vuelta al pasado, sino de una reinterpretación actualizada de técnicas históricas. A renglón seguido, añadió que la futura normativa europea obligará a analizar el ciclo de vida de los materiales, en un escenario en el que «la arquitectura en tierra es imbatible».
VISIÓN IBEROAMERICANA
Uno de los aspectos más interesantes para los participantes en el Siacot es su carácter internacional, con especial protagonismo de Iberoamérica, donde el uso del adobe sigue siendo una realidad viva. Dos continentes separados por el Atlántico que comparten una tradición constructiva y enfoques complementarios adaptados a cada territorio.
Así, en países como El Salvador se tiene muy presente la amenaza de los terremotos, condicionante clave en la arquitectura local. «Tenemos mucha vulnerabilidad ante los sismos y, a pesar de eso, seguimos construyendo con tierra», resumió la coordinadora de la Red Proterra, la salvadoreña Magda Castellanos. Añadió que esta realidad no supone un freno, sino un estímulo para seguir investigando y mejorando técnicas: «Eso no detiene que podamos construir con tierra, sino que debemos utilizar nuestras investigaciones y tecnología para seguir apostando por este tipo de construcciones que lleva con nosotros miles de años», enfatizó en el transcurso del acto inaugural, conducido por la periodista Aida Acitores. «La construcción con tierra es algo del futuro», defendió la coordinadora de Proterra, una red conformada por 156 integrantes que continúa creciendo.
Hasta el municipio paredeño se desplazó también la decana del COAL, Eva Testa, quien profundizó en la posibilidad de combinar arquitectura contemporánea con métodos tradicionales, demostrando que ambos lenguajes pueden convivir en equilibrio. Además, destacó las oportunidades que ofrece este Siacot como espacio de intercambio, sobre el que señaló que es una ocasión para que «las personas que llegan desde otros países sirvan de altavoz de lo bueno que hay aquí», reforzando así la proyección exterior del patrimonio local.
Con ese «aquí» se refirió a Paredes y Tierra de Campos, por donde estos días se pasean profesionales de México, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay o Paraguay, además de otros llegados de Portugal, Grecia, Italia, Francia, Bélgica, Reino Unido, Suiza y Austria. Todos ellos participan en un programa académico compuesto por 99 ponencias, 43 pósters, 20 memorias de obra y ocho vídeos, estructurado en cuatro grandes ejes temáticos: materiales, registros, diseño y formación, lo que da idea de la amplitud del debate técnico y científico del encuentro.
COLABORACIÓN INSTITUCIONAL
En el marco del Siacot, el debate sobre la construcción en adobe centró también parte de las intervenciones institucionales, que subrayaron su vigencia, su valor cultural y su proyección de futuro en el ámbito de la arquitectura sostenible. En este sentido, la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, destacó que «la construcción en tierra es pasado si hablamos de recuperación, es presente con ejemplos como este centro de artes y es futuro, porque es un material que no deja indiferente a nadie ante los grandes retos». Asimismo, recordó la trayectoria de la institución en este ámbito, con iniciativas como el programa de recuperación de palomares, en un contexto en el que la sostenibilidad y la adaptación a nuevos modelos constructivos adquieren cada vez mayor relevancia en el medio rural.
Por su parte, desde la Junta de Castilla y León, el secretario general de la Consejería de Medio Ambiente, Ángel Marinero, puso el foco en el valor estratégico del encuentro, señalando la importancia de «apoyar este congreso» y de poner en valor la dimensión de la construcción sostenible. Además, subrayó el papel de la recuperación de la arquitectura en tierra tanto en la «dinamización del territorio» como en la «recuperación de su identidad cultural», vinculando patrimonio y desarrollo.
El alcalde anfitrión, Luis Calderón, se refirió a la «herencia» milenaria del adobe y subrayó la «obligación» de lograr que esta arquitectura siga siendo una de las señas de identidad de la comunidad que la ha generado. A renglón seguido, recordó que el barro ya era un material constructivo utilizado por vacceos y romanos, como demuestran sistemas defensivos documentados en recientes campañas de excavación en enclaves como La Ciudad, reforzando así la continuidad histórica del uso de la tierra en la construcción.