El Arxiu Municipal de Palma, con sede en Can Bordils, acoge hasta el 27 de agosto la exposición Miquel Salom i els pioners de la fotografia, que recoge algunas de las obras que el fotógrafo mallorquín ha tomado a lo largo de su trayectoria utilizando una técnica casi bicentenaria, la del colodión húmedo, en la que se hacen servir placas de vidrio o metal para exponerlas a la luz a través de emulsiones y lograr así captar el mundo. Salom rinde homenaje de esta manera a los pioneros de la fotografía, utilizando su arte para seguir retratando el mundo poniéndole lo que más necesita a veces: pausa.

El regidor de Cultura del Ajuntament de Palma, Javier Bonet, junto a la directora general de Patrimoni de Cort, Pilar Ribal, quien ha asumido buena parte de la organización del proyecto, y el propio artista, Miquel Salom, además de Montserrat Torras, coordinadora y comisaria del Mallorca PhotoFest, iniciativa que tiene lugar estos meses en la Isla y dentro de la cual se enmarca esta muestra.


Una de las imágenes que se pueden ver en la exposición.

Así pues, la exposición se nutre de las fotografías que el propio Salom ha ido tomando a lo largo de los años utilizando la mencionada técnica, una que ha alabado, pero de la que también ha comentado su enorme «dificultad», lo que provoca que muchos que se adentran en ella, desistan. Él, sin embargo, ha mantenido durante los años su buen hacer con el colodión húmedo como una manera de mantener vivo el legado de aquellos que fueron los primeros para que muchos pudieran luego continuar sus sendas. En especial el escultor británico Frederick Scott Archer, quien cambió radicalmente la historia de la fotografía.

Regalo

A Salom le agradeció Bonet el «regalo» que hace a la ciudadanía con esta muestra que no solo se conforma de fotografías, sino que también incluye algunas cámaras antiguas a modo de exposición y una pieza audiovisual que permite ver el proceso laborioso que hay detrás de cada una de las instantáneas tomadas. A su vez, documentación histórica y fotográfica completan la propuesta que se puede ver estos días en el Arxiu.

De esta manera, la muestra no solo recoge el trabajo de Salom, sino que hace extensible su reconocimiento a estos pioneros, entre los que destacan nombres como Louis Daguerre, en cuyo nombre se denominó al daguerrotipo, Bayard, Fox Talbot o Nicéphore Niepce.

Por su parte, Salom, que avanzó que podría estar «hablando durante semanas» sobre lo que se encuentra entre las paredes de la sala que alberga la exposición, confesó también que «resumir lo que significó para la fotografía esta técnica es imposible y, de hecho, olvidado». Es por ello que comentó que básicamente decidió coger el toro por los cuernos y rendir un homenaje a unos pioneros porque «si no lo hacía yo, no lo haría nadie más».

Por otro lado, Salom habló de una sensación doble con este proyecto, ya que por un lado se trata del «final de una etapa y del comienzo de otra», y del componente de «reto» que tienen estas obras, no solo para el espectador, ya que no son las típicas imágenes a las que uno está acostumbrado, sino también para él como artista por el increíblemente laborioso proceso de ejecución que se compone de «23 pasos y que es supercomplicado de hacer», explicó el artista.

También echó la vista atrás momentáneamanete Salom para recordar que fue a los «14 años» cuando su padre le puso una cámara en las manos para que tomara una foto de toda la familia y, al escuchar el click de la cámara, sintió que «algo en el corazón que me hablaba y me decía que esto era lo que debía hacer. Como si fuera algo superior quien me lo dijera», y concluyó diciendo que «como soy un hombre a quien le gusta hacer lo que le dicen, pues eso he hecho, fotografía desde entonces».