Especialistas en adicciones y académicos se han dado cita en la Real Academia Nacional de Farmacia (RANF) para abordar un fenómeno que, en palabras de los propios expertos, está «desbordando los sistemas regulatorios vigentes» y planteando importantes retos de índole sanitaria. Durante la jornada celebrada bajo el título Nuevas sustancias psicoactivas: una nueva farmacología fuera de control, el decano de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo, Gonzalo Herradón, ha lanzado una advertencia sobre el riesgo que entrañan las nuevas drogas de diseño de alta potencia que están llegando al mercado.

El catedrático ha puesto el foco en la aparición de compuestos químicos novedosos como los nitazenos, las catinonas o los cannabinoides sintéticos. Se trata de sustancias que presentan unas estructuras químicas inéditas y cuyos efectos en el organismo resultan del todo impredecibles. Estos factores, unidos a su facilidad de distribución clandestina, incrementan de manera exponencial los riesgos asociados a su consumo, elevando las tasas de toxicidad, las posibilidades de desarrollar una dependencia grave, la aparición de trastornos neuropsiquiátricos e, incluso, la mortalidad.

La primera víctima mortal

En este sentido, la preocupación de la comunidad médica no es puramente teórica, sino que ya ha dejado un trágico rastro en nuestro país. Hace escasas semanas se registró la primera víctima mortal por consumo de nitazenos en el territorio nacional, concretamente un estudiante de veintiún años en la Comunidad Foral de Navarra. Al respecto, Herradón ha advertido de que este suceso «puede ser sólo la punta del iceberg del consumo y mortalidad de estas sustancias en España».

El experto ha explicado que estos compuestos son extremadamente difíciles de detectar en los controles habituales y presentan una potencia que es «entre 10 y 100 veces mayor que el fentanilo«, el letal opioide que está causando graves estragos de salud pública en los Estados Unidos.

Durante su intervención en este foro científico, promovido por el Instituto Universitario de Estudios de las Adicciones y la Red de Investigación en Atención Primaria en Adicciones, Herradón también ha querido analizar el reverso de la moneda de las nuevas sustancias psicoactivas. El experto ha puesto de relieve la creciente evidencia científica que respalda el uso clínico y controlado de algunos psicodélicos, los cuales podrían albergar un indudable potencial terapéutico en el ámbito de la psiquiatría y la psicología.

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De manera particular, el catedrático ha subrayado los avances en la investigación sobre el uso de la psilocibina para abordar la depresión mayor resistente a los fármacos tradicionales. Asimismo, ha destacado la aplicación clínica del éxtasis o MDMA en el tratamiento médico del trastorno por estrés postraumático. Según ha argumentado el profesor, las «evidencias acumuladas en los últimos años, a pesar de las limitaciones y dificultades de este tipo de investigaciones clínicas, hacen ser optimistas en que el uso de estas sustancias puede suponer un antes y un después en el tratamiento de estas enfermedades mentales«.

La sesión científica ha contado también con la participación del doctor Fernando Rodríguez de Fonseca, quien ha dibujado una radiografía detallada del contexto epidemiológico actual, tanto en el conjunto de Europa como de forma específica en España. Rodríguez de Fonseca ha hecho hincapié en la rápida y silenciosa expansión de estas sustancias químicas por todo el continente, incidiendo en el daño que provocan en las poblaciones más vulnerables.

Finalmente, la jornada ha concluido con un debate que ha servido para poner de manifiesto la necesidad de reforzar de forma urgente una investigación «rigurosa» y libre de apriorismos. Los académicos han coincidido en la vital importancia de adoptar enfoques multidisciplinares que permitan, por un lado, equilibrar el avance científico en el estudio de las posibilidades terapéuticas de los psicodélicos y, por otro, garantizar una firme protección de la salud pública ante un desafío criminal y sanitario que se encuentra en un estado de constante evolución.