La lesión que mantiene apartado de las pistas a Carlos Alcaraz ha vuelto a poner el foco sobre una cuestión que el propio murciano lleva tiempo intentando gestionar: el equilibrio entre la exigencia del tenis de élite y la necesidad de protegerse mental y físicamente.

En una entrevista concedida a Vanity Fair, el español reflexiona sobre el ritmo frenético del circuito, la presión que acompaña a su figura y el peligro de que el tenis termine absorbiendo por completo su vida.

Tengo mucho por delante e intento no pensar que me quedan 12 o 15 años de carrera porque me agobio”, reconoce entre risas el bicampeón de Roland Garros, que admite que una de sus mayores preocupaciones es caer en una rutina que lo convierta en “un esclavo del tenis”.

Alcaraz durante la entrevista

Alcaraz durante la entrevista / Ethan James Green / Vanity Fair

Las palabras de Alcaraz llegan precisamente en un momento delicado, después de haberse retirado de la competición por la lesión en la muñeca que le obligó a renunciar tanto a Roma como a Roland Garros. El propio jugador admite que el cuerpo y la mente terminan pasando factura cuando no existe desconexión.

Ha habido momentos en los que no he parado, no he desconectado, y eso ha acabado en que no he estado jugando un buen tenis o me he lesionado”, explica el murciano antes de frenar la frase con una sonrisa resignada: “Dejémoslo en que no ha acabado bien”.

Más allá del tenis, Alcaraz también reflexiona sobre la exposición pública que acompaña a las grandes estrellas del deporte actual y las críticas que en ocasiones recibe por algunas de sus decisiones fuera de la pista.

Uno tiene que tener mucho más cuidado con lo que dice

Ahora uno tiene que tener mucho más cuidado con lo que dice y con lo que hace porque al final somos humanos”, apunta el español, cada vez más consciente del impacto mediático que genera cualquier movimiento suyo.

En la entrevista también aparece inevitablemente el nombre de Jannik Sinner, con quien está construyendo la gran rivalidad de la nueva generación del tenis mundial.

Lejos de alimentar tensiones artificiales, Alcaraz reivindica la buena relación que mantienen ambos fuera de la pista pese a la feroz competitividad que muestran durante los partidos. “Intentamos hacernos el mayor daño posible en pista y luego fuera somos dos chavales que se llevan muy bien”, asegura.

La portada de Alcaraz

La portada de Alcaraz / Ethan James Green / Vanity Fair

El murciano cree además que todavía es pronto para comparar su duelo con Sinner con las grandes rivalidades históricas del tenis, aunque no esconde su deseo de protagonizar muchas más finales frente al italiano en el futuro.

Ojalá juguemos muchas veces más y nos vayamos repartiendo los grandes torneos”, señala.

En plena recuperación y después de varios meses marcados por las lesiones, Alcaraz deja una reflexión que resume bien el momento que atraviesa: para él, cuidar la cabeza empieza a ser tan importante como cuidar el cuerpo.

Hay mucha gente obsesionada con el físico, pero para mí es igual de importante cuidar tu mente”, sentencia.