El presidente canario, Fernando Clavijo, no ceja en su ataque contra el ejecutivo central y su gestión en torno a la evacuación en Tenerife del crucero MV Hondius. En una comparecencia ante el Parlamento de Canarias este miércoles, el dirigente acusó al Gobierno central de haberle ocultado información en todo momento y de haber ignorado cada una de las sugerencias que trasladó su Administración antes y durante el operativo. “Lo que han ofrecido a los canarios ha sido arrogancia, prepotencia, caciquismo, seguidismo y, por supuesto, mentiras y ocultación de información”, ha acusado desde la tribuna de oradores en el hemiciclo, situado en Santa Cruz de Tenerife.
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Es el segundo día consecutivo que, en sede parlamentaria, el presidente canario lanza una ofensiva por el operativo desplegado durante el fin de semana en el puerto de Granadilla. El martes, atacó directamente al ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres: “Lo sabía y, habiendo sido presidente de esta tierra, ocultó esa información”, declaró en referencia a que, en su opinión, había pasajeros contagiados a bordo del crucero MV Hondius. Lo calificó de “deslealtad” y cerró: “es una afrenta que jamás olvidaré”.
Este miércoles, Clavijo ha mantenido el tono acusatorio, sin referirse esta vez directamente a Torres. Ha relatado que supo de la posibilidad de que el buque —al que ha calificado en todo momento de “crucero de lujo”— pusiera rumbo a Canarias desde Cabo Verde a través de los medios de comunicación, no por comunicación oficial alguna. Según explicó, intentó sin éxito recabar información del delegado del Gobierno y tuvo que recurrir al ministro Ángel Víctor Torres para obtener el teléfono de la ministra de Sanidad. Habló con ella tras el Consejo de Ministros, pero la decisión ya estaba tomada. “La actuación del Gobierno de Canarias fue solicitar la información, dar nuestra opinión y aportar nuestras sugerencias con lealtad y compromiso: primero con los canarios y las canarias, pero también con la Administración del Estado. Todas y cada una de nuestras sugerencias fueron desechadas”.
El presidente canario ha defendido que su gobierno reclamó en todo momento que se realizaran PCR a todos los pasajeros antes de su desembarco, algo que no se hizo. “Nos hemos enterado de que uno que dio positivo débil siguió viajando en el buque”, ha afirmado, como prueba de que las advertencias de su administración estaban justificadas. Se preguntó también por qué no se resolvió la situación en Cabo Verde, por qué no se dirigió el buque a Países Bajos —donde está registrada su bandera— y por qué no se permitió a Canarias realizar las pruebas. A su juicio, el archipiélago contaba con capacidad suficiente: dos hospitales universitarios, un instituto de enfermedades tropicales y décadas de colaboración con el país africano. “Llevamos más de 25 años colaborando con Cabo Verde y su Gobierno”, recordó.
Ángel Víctor Torres ha negado este miércoles en una entrevista con EL PAÍS haber ocultado estos supuestos positivos. “Yo no he ocultado nada”, ha respondido. “En Cabo Verde se hacen los tests a las personas sintomáticas. A un ciudadano estadounidense se le hicieron dos tests: uno salió con un positivo no concluyente y el otro salió negativo. La OMS y la autoridad sanitaria internacional determinaron que ese señor era negativo y podía continuar su tránsito hacia España. Aquí se monta en el avión y se va, y EE UU está diciendo hoy que es negativo. El positivo que según Clavijo ha ocultado el Gobierno de España es negativo”.
Pese a las discrepancias, Clavijo aseguró que su Gobierno “dio un paso a un lado” durante el operativo para no entorpecer, y colaboró a través de la Autoridad Portuaria y el Servicio Canario de Salud, que desplegó un hospital de campaña. Pero ha subrayado que se negó a firmar la entrada del buque a aguas canarias precisamente porque no había sido informado ni consultado. “Vienen a tu casa, te desplazan, hacen lo que les da la gana y la factura la pagas tú”.
El presidente ha cerrado su intervención reivindicando la independencia de criterio de su gobierno frente a lo que calificó de obediencia ciega a Madrid. “Yo estoy acostumbrado a tomar las decisiones con información”, y ha añadido que, de haber sido consultado, podría incluso haber compartido alguna de las decisiones adoptadas. Pero dejó claro el límite: “No vamos a aceptar que nadie venga desde Madrid a poner en riesgo la sanidad y la seguridad de todos los canarios, y bajar la cabeza y obedecer”.