Iyana Martín ha confirmado la temida noticia: la próxima temporada no seguirá jugando en el Perfumerías Avenida. La asturiana, uno de los más grandes valores del baloncesto español y mundial, deja un recuerdo enorme por todo lo que ha hecho sobre la pista, tirando del equipo salmantino y dejando su magia durante estos dos años en los que ha sido sin duda la más destacada.
Después de un repaso de su llegada y permanencia en el equipo, Iyana lo ha confirmado: «Mentiría si dijiste que ha sido una decisión fácil. Dejo de ser jugadora del Perfumerías Avenida».
De esta forma se pone fin a las dos temporadas en las que Iyana Martín ha militado en el Perfumerías Avenida, en las que ha disputado 94 partidos oficiales y ha metido 1.123 puntos.
Un discurso cargado de emoción
La jugadora asturiana se despidió del club salmantino con un discurso cargado de emoción en el que repasó todo lo que le ha dado su etapa en Salamanca.
«Salamanca era la primera parada», reconoció Iyana Martín, que cerró así dos años en los que vivió sus primeras veces en casi todo: su debut en Liga Femenina, su primera Copa de la Reina y su primera experiencia en competición europea. Momentos que, según ella misma, guardará siempre.
El discurso estuvo marcado por la honestidad. La jugadora habló sin filtros del miedo que la acompañó durante todo este proceso de crecimiento —»incontrolable, pero presente»— y de cómo aprender a convivir con él le planteó la gran pregunta: ¿quién quiero ser? Una respuesta que, a su juicio, Avenida le ayudó a encontrar, enseñándole lo que significa el profesionalismo, la disciplina y el compromiso.
Iyana también tuvo palabras para la fuerza del grupo, ilustrada con una canción de Sidonie que sonó mucho este año en el vestuario: «No hay nada más poderoso que mirar al lado y ver a tus compañeras yendo todas en la misma dirección».
Sobre su marcha, fue clara: si el equipo hubiera clasificado para la Euroliga, probablemente habría continuado. «Hay que saber cuándo coger el tren», dijo, reconociendo que no es una decisión fácil pero sí necesaria. Tras la rueda de prensa, entre lágrimas, se despidió del cuerpo técnico, de sus amigos de Salamanca y de sus ya ex compañeras Andrea Vilaró, Claudia Soriano y Silvia Domínguez.
«Dejo de ser jugadora y me convierto en aficionada», concluyó, en una de las frases más reveladoras de una despedida que dejó claro que el cariño por el club no se va con ella en el tren.