El deseo de redención del imponente gigante Victor Wembanyama anoche fue tan o más grande que su arrebato de inmadurez y descomposición la ofuscada velada anterior. Wemby, 22 años y el elegido para ser el jugador más omnipotente y omnipresente que haya visto el baloncesto, estalló después de explotar, abofeteando a los Minnesota Timberwolves (126-97) tras su expulsión por el codazo a Naz Reid para poner a los San Antonio Spurs 3-2 arriba en esta serie de Semifinales de Conferencia.

El pívot de 2,24 estampó una autoritaria hoja estadística de 27 puntos, 17 rebotes, 5 asistencias y 3 tapones con un 9/16 en tiros de campo y un 2/5 en triples en 32 minutos, sideral contraste con los apenas 4 puntos en 12 minutos del Game 4 tras perder los estribos con Reid.

No estuvo ni a la altura de Wemby ni de la ocasión un tímido Anthony Edwards, con unos inocuos 20 puntos que bastantes fueron para lo frío que estuvo Ant-Man, con un 6/13 en lanzamientos y superado por las ayudas y los 2×1 de la fiera defensa de los Spurs.

Las permanentes dudas del base de 24 años fueron también un abrupto contraste con la inquebrantable determinación del pívot de 22. Y es que fue el qué, el cómo y también el cuando de Wembanyama, que consciente que había abocado a su equipo a la derrota en el cuarto partido con su imprudente niñería tomó pronto la responsabilidad con un efervescente inicio de 18 puntos en el primer cuarto.

Quizá el interior francés de tercer año también se presentaba a este quinto encuentro con ánimos de hacer una declaración para silenciar a todos aquellos que acusaban a la NBA de condescendiente por no imponer ningún partido de sanción a Wemby por su violento acto contra Reid.

“Jugábamos en casa, teníamos que sentar el tono”, decía al término del partido Wemby, sin querer tocar mucho el tema de su expulsión al ser preguntado por ello. “Ganamos, eso es lo importante. Pero no hemos acabado nuestro trabajo, nos queda un partido más para llegar a las Finales de Conferencia”, añadía el francés con los Oklahoma City Thunder esperando en la siguiente pantalla.

¿Mi expulsión? Ganamos, eso es lo importante

Los Spurs empezaron arrasando y supieron mantenerse emocionalmente estable para no venirse abajo ante los arreones de unos Timberwolves inconsistentes en su juego pero persistentes en su obstinación. Minnesota echó de menos también mucho más de Julius Randle -17 puntos con un 6/17 en tiros-, pero sobrevivió a un arranque de 24-9 de San Antonio para llegar sólo 34-30 abajo al final del primer cuarto y empató en los cinco primeros minutos del tercer parcial (61-61) un choque que perdía 59-47 al descanso.

Sin embargo, el conjunto de Texas aceleró con otro fulgurante parcial que sería ya definitivo con el 91-73 con el que se llegó al final del tercer cuarto. Imposible con el permanente estado de indecisión e imprecisión de sus estrellas pese a las aportaciones de Jaden McDaniels (17 puntos) y Naz Reid (12), mientras los Spurs arropaban a Wemby con los 21 tantos del Sexto Hombre del Año Keldon Johnson, los 18 de De’Aaron Fox, o los 17 de Stephon Castle, Rookie del Año el pasado curso.

El unicornio se atreve con su mentorWembanyama deja retratado a Rudy Gobert

Wembanyama amaneció tan rabioso como juguetón, incitando a su mentor Rudy Gobert a salir al perímetro para dejar en evidencia al cuatro veces Mejor Defensor del Año, colección que aspira a superar un Wemby que ha ganado el galardón este año.

El unicornio, todos los jugadores en uno, clavó un triple desde la esquina cual tirador puro mientras Gobert sólo podía hacer que mirar desde la pintura y metió también desde el 7,25 con un triple después de relocalizarse cual base en la jugada. Sin embargo, nada deleitó tanto a la enfervorizada hinchada de San Antonio como las varias penetraciones con las que Wemby superó a su mentor, dejándolo perdido con un elegante reverso en una de ellas tras algunos crossovers.

Hace no tanto, el francés era vilipendiado a críticas por jugar tanto desde el perímetro pero al final Wembanyama simplemente se expresa como es y siempre han respetado esa esencia de alma libre los Spurs empezando por Gregg Popovich. El sabio maestro se adaptó a la libertad de Wemby, algo -dejar a los jugadores ser ellos mismos-, que aprendió sobre todo con Manu Ginóbili.

Wemby ‘sólo’ anotaría 9 puntos el resto del partido tras los 18 del primer cuarto, pero -tan polifacético él-, pasó a dominar desde un trabajo más oscuros con su intimidante presencia defensiva y sus bloqueos.

Ese trabajo oscuro de pantallas del pívot permitió al nutrido grupo de jugadores exteriores brillar. A la chita callando, y con Wembanyama llevándose toda la atención, los Spurs han ido apilando bases que son cuchillos penetrando como Fox, Castle y también Dylan Harper Jr., el rookie hijo del cinco veces campeón de la NBA Ron Harper y que anoche aportó 12 puntos desde el banquillo.

Wemby tiene múltiples opciones para jugar el pick and roll y su versatilidad inherente unida a la tropa de hábiles manejadores que le rodea deja en constante desconcierto a los equipos en cuanto a qué tipo cobertura defensiva elegir por el escaso margen de error. Por si fuera poco, el número 1 del draft de 2023 también puede jugar pick and roll invertidos con su manejo de balón.

El jugar pick and roll altos para jugar con más ritmo y obligar a Gobert a defender en espacio más abierto acabó de complicárselo a unos Timberwolves a los que no les funcionó la alternativa de la zona.

La estrella decepcionaAnthony Edwards, constantemente agobiado

Sucede que los vistosos malabaristas del balón de los Spurs también son soldados de élite defendiendo y lo puede atestiguar Edwards, siendo indiferente si era Devin Vassell, Castle o Harper el que le defendía pues el veloz base siempre estuvo bien sujeto.

La estrella de Minnesota nunca supo descifrar la defensa de San Antonio tanto por las habilidades individuales de sus defensores como por los mecanismos como equipo del conjunto de Mitch Johnson.

Los Spurs empezaron ya minando la confianza de Ant-Man con una defensa doble a media pista que no supo resolver el base, siempre con un segundo defensor al acecho y sólo más agresivo y con una toma más rápida de decisiones al inicio del tercer cuarto.

El ataque de los Timberwolves careció de fluidez en un colapso impropio de un equipo que aspira a meterse entre los cuatro mejores de la NBA. El conjunto de Chris Finch no supo encontrar un hilo conductor de su ataque y tampoco supo aprovechar la capacidad de atracción de Edwards, que en ocasiones se quedó estacionado en la esquina sin aportar nada a la jugada.

Ant-Man se hizo pequeño ante Victor Wembanyama, un gigante enfadado que se llevó por delante a los Timberwolves. Los elegidos también pueden perder los estribos pero sólo ellos pueden redimirse como lo hizo Wemby, un unicornio desbocado que sólo tiene ojos para los vigentes campeones Oklahoma City Thunder a los que ya ha derrotado cuatro veces este año. Si los Spurs rematan a Minnesota en la madrugada del viernes al sábado, la NBA puede estar ante una contienda de época.