En las casas pequeñas, los materiales adecuados pueden hacer que el espacio se sienta mucho más grande de lo que realmente es
Hay pisos que se compran por la ubicación y otros que se eligen por intuición. Cuando Paul Sibuet, artista visual y escultor francés, visitó esta pequeña buhardilla escondida bajo los tejados de un edificio del siglo XVIII, supo que detrás de los acabados anticuados y las paredes irregulares había algo mucho más valioso: carácter. “Buscaba un piso parisino en el que trabajar, recibir a mis coleccionistas cuando vinieran a París y crear un entorno que permitiera exponer mis esculturas”, explica el artista. El apartamento apenas tenía 43 m2, pero contaba con cinco ventanas orientadas al este y al sur y, sobre todo, con una luz que él describe como “sublime”. La vivienda conservaba el encanto de la arquitectura antigua, aunque necesitaba una actualización completa. Sibuet mejoró el aislamiento, sustituyó las ventanas de PVC por carpinterías de madera y rediseñó la distribución para dar continuidad a un espacio lleno de ángulos irregulares. El proceso exigió una precisión casi artesanal. “Por ejemplo, el sofá tiene 20 cm de diferencia entre un lado y otro. Algunos zócalos empiezan a 10 cm y terminan a 25 cm, así que hubo que ajustar cada detalle al milímetro”.
Paul Sibuet, la mente maestra detrás del proyecto.
© Guillaume GrassetUn interior color marfil que amplifica la luz
Para unificar visualmente la vivienda, Sibuet pintó paredes, techos y suelos en un tono marfil luminoso que suaviza la complejidad arquitectónica y convierte el apartamento en un lienzo en blanco. El segundo gran protagonista del proyecto es el nogal de Tanganica barnizado, una madera poco habitual, de reflejos dorados y sedosos, que el artista asocia con los camarotes de barcos y los vagones-cama de otra época. Utilizado en panelados, marcos y revestimientos, recorre toda la vivienda como un hilo conductor. “La idea era optimizar el espacio, hacer que las paredes y el techo retrocedieran visualmente para crear una sensación de amplitud a pesar de la escasa superficie. Quería un lugar que respirara, que dejara entrar la luz y que funcionara como un escaparate”.