El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha presentado una propuesta de Plan Nacional de Salud Mental que contempla una inversión adicional de entre 500 y 700 millones de euros al año y la incorporación de unos 10.000 profesionales sanitarios especializados en los próximos años. El anuncio se produjo durante la constitución de la Mesa por la Salud Mental del PP, un foro en el que participaron representantes de sociedades científicas, profesionales sanitarios, gestores hospitalarios y responsables autonómicos.
La iniciativa, según explicó el líder popular, pretende responder a lo que definió como «uno de los mayores retos sanitarios que tenemos como sociedad». «La finalidad de esto no es un Gobierno bonito, la finalidad de esto es una sociedad sana», afirmó durante su intervención centrada en el deterioro de la salud mental en España y en la necesidad de reforzar la capacidad asistencial del Sistema Nacional de Salud.
Feijóo defendió que la salud mental «no puede seguir esperando» y denunció que España invierte actualmente alrededor del 5% del gasto sanitario en esta área, «la mitad de la media europea», aseguró. También señaló que el país cuenta con aproximadamente la mitad de psiquiatras por habitante que la media de la Unión Europea y alertó de la falta de psicólogos clínicos y enfermeras especialistas en salud mental. «El principal problema ya no es convencer a quien lo necesita de que pida ayuda, el problema es que quien pide ayuda muchas veces no la encuentra», afirmó.
Incrementar plantillas y formación especializada en salud mental
El plan presentado por el PP fija como «objetivo innegociable» aproximar los recursos humanos españoles a los estándares europeos mediante la incorporación de cerca de 2.000 psiquiatras, 3.000 psicólogos clínicos y 5.000 enfermeros especialistas en salud mental.
Para ello, Feijóo propuso ampliar las plazas de formación sanitaria especializada —MIR, PIR y EIR—, reforzar la Atención Primaria como puerta de entrada para la detección precoz y reducir las desigualdades territoriales en el acceso a profesionales. «El código postal no debería ser decisivo para tener un profesional que te atienda», señaló.
El dirigente popular insistió en que el aumento de inversión debe entenderse como una medida coste-efectiva. Según expuso, los trastornos mentales representan aproximadamente un 4% del PIB en costes sanitarios, bajas laborales y pérdida de productividad.
Seis prioridades estratégicas
La propuesta del PP se articula en torno a seis grandes prioridades. La primera de ellas es una Estrategia Nacional de Salud Mental Infanto-Juvenil, con unidades especializadas en todas las áreas sanitarias y programas preventivos en centros educativos. Feijóo recordó que los trastornos en la infancia «se han duplicado desde 2017» y que los jóvenes son especialmente vulnerables al impacto de las redes sociales, la hiperconectividad y la presión social.
La segunda prioridad se centra en reforzar recursos humanos y financiación. La tercera plantea integrar las adicciones dentro de la red de salud mental mediante historias clínicas compartidas y protocolos conjuntos. En cuarto lugar, el PP propone una estrategia específica de prevención del suicidio. Feijóo indicó que en España se producen alrededor de 4.000 suicidios al año, más de diez al día, y subrayó que es la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes de 15 a 29 años. «Merece una pieza separada», afirmó sobre la lucha contra el suicidio, para la que reclamó medidas de prevención, identificación de colectivos vulnerables y coordinación institucional.
La quinta línea de actuación apuesta por ampliar la cobertura de psicoterapia para reducir la dependencia de los tratamientos farmacológicos. «Queremos una sociedad atendida, no anestesiada», resumió. Por último, el plan incorpora un sistema de transparencia y evaluación con indicadores periódicos y un sistema nacional integrado de información en salud mental desagregado por comunidades autónomas, edad, sexo y nivel socioeconómico.
Durante su intervención, Feijóo defendió la necesidad de eliminar el estigma asociado a los trastornos mentales y normalizar la búsqueda de ayuda psicológica. «Hablar de salud mental no nos hace más débiles, sino más humanos», afirmó.
Una mesa de trabajo «para escuchar«
La jornada fue inaugurada por la vicesecretaria de Sanidad y Política Social del PP, Carmen Fúnez, quien defendió que la mesa «no nace para cumplir una agenda ni para seguir una moda”, sino para abordar “uno de los grandes desafíos humanos, sociales y políticos de nuestro tiempo».
Fúnez aseguró que la salud mental «ha sido invisible durante demasiado tiempo» y reivindicó la necesidad de escuchar a los profesionales sanitarios para diseñar políticas públicas eficaces. «No hay bienestar social sin salud mental», afirmó. Además, también defendió una «conversación pública más madura» sobre esta cuestión y reclamó evitar la banalización del sufrimiento psicológico.
La dirigente popular insistió en que la salud mental debe abordarse como una política estructural y no como una respuesta puntual. «No puede depender de campañas temporales ni reducirse a eslóganes fáciles», sostuvo.
Coordinación interministerial y crítica política
Además de las medidas sanitarias, Feijóo defendió la creación de una comisión interministerial específica sobre salud mental con participación de Educación, Juventud, Igualdad y Servicios Sociales, así como de las comunidades autónomas.
El líder popular aprovechó también su intervención para criticar al Gobierno central, al considerar que «la política está llegando tarde y mal a los problemas reales de la mayoría». Según dijo, la legislatura «se mide en escándalos y delitos», mientras cuestiones como la salud mental no reciben la atención suficiente. Por último, Feijóo evocó el caso de Noelia Castillo para reclamar una revisión crítica de los fallos institucionales en la atención a personas con problemas graves de salud mental. «El Estado no puede volver a fallar en cadena a quienes necesitan su asistencia», concluyó.
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