Valladolid amaneció este miércoles festivo convertida en un gran estudio de pintura al aire libre. En cada esquina de las inmediaciones de la Plaza Mayor, … había un lienzo en blanco esperando a capturar los colores de la mañana de San Pedro Regalado. Y alrededor de cada pintor se arremolinaban curiosos que aminoraban el paso para admirar las obras, niños que se acercaban demasiado a los tubos de óleo y jubilados que opinaban sobre perspectivas, sombras o edificios.
A primera hora de la mañana ya cada uno de los participantes tenía su sitio. Unos fueron a tiro fijo, sabiendo exactamente el encuadre que buscaban. Otros se dieron un paseo previo con el caballete al hombro para buscar su rincón favorito entre soportales, terrazas y árboles. 181 artistas de entre dos y 85 años participaron en la 42º edición del Concurso de Pintura Rápida organizado por la Fundación Municipal de Cultura (FMC) del Ayuntamiento de Valladolid, que este año volvió a tener como escenario el entorno de la Plaza Mayor. Había quienes buscaban una postal monumental y quienes trataban de encontrar una perspectiva más cotidiana. Quien pintaba deprisa y quien parecía dispuesto a pasar largas horas disfrutando de los pinceles.
En la calle San Benito, junto a un semáforo que no dejaba de pitar, Rafael Carrascal García trabajaba sobre un lienzo de gran formato. Había escogido un contraluz para pintar la fachada trasera del ayuntamiento. «Me encanta este sitio, pero ponerme al lado del semáforo no ha sido buena idea», comentaba mientras preparaba el boceto. Carrascal, segoviano de nacimiento y ahora vecino de Fuensalida (Toledo), llevaba varios años sin participar en el certamen vallisoletano. «Tenía libre este miércoles, vi que no iba a llover y dije: me voy para allá», cuenta. Él es aparejador de formación y tras la crisis inmobiliaria decidió probar suerte con la que siempre había sido su pasión. «Tenía el gusanillo de la pintura y decidí darme un par de años a ver si podía vivir de esto. Y hasta hoy. Antes vivía del ladrillo y ahora vivo de pintarlos. Soy especialista en pintura al aire libre», apuntaba este artista al que le encanta recorrer España participando en concursos de pintura rápida. «Hago unos 50 al año», comenta feliz por dedicarse a lo que más le gusta. Unas horas más tarde, su obra en óleo monocolor iba tomando forma, con una precisión y un dominio de la luz que llamaban la atención de quienes pasaban por allí. Daba la sensación de estar ante una fotografía por su nivel de realismo. De hecho, más tarde se supo que el jurado eligió su trabajo como ganador en la categoría adultos. Seguro que no se olvidará nunca de este cuadro pintado entre los pitidos de un semáforo.
En la Plaza del Corrillo, las amigas Luisa Gómez e Isabel Villanueba pasaban una mañana divertida compartiendo encuadre y nervios de debutantes en este concurso. Su profesor de pintura fue quien las animó a que se apuntaran. «El otro día vine a hacer una fotografía de este lugar y lo hemos estado ensayando», confesaban entre risas mientras trazaban el boceto de una perspectiva diagonal de la fachada trasera del ayuntamiento. «Nos encantaron las sombras y los árboles. Le veíamos mucho juego», contaba Luisa. «Es de los pocos sitios donde hay verde, que es más fácil de pintar que la arquitectura. Todavía estamos aprendiendo, pero estamos pasando un día estupendo», añadía Isabel.
La competición se vivió con un ambiente relajado. Muchos pintores se conocían de otros certámenes. Algunos compartían agua, cintas adhesivas o incluso los taburetes. Otros intercambiaban miradas rápidas para comprobar cómo resolvía el vecino la misma escena. Muy cerca, en la calle Jesús, Victoria Francia Lago ya llevaba su obra muy avanzada cuando todavía muchos estaban trazando las primeras líneas de sus bocetos. Su cuadro, dominado por ocres y penumbras, empezaba a revelar la imagen de los leones de los buzones de Correos. «Buscaba algo distinto. El otro día me di un paseo bajo la lluvia y el detalle de los buzones me gustó. Me entraron ganas de pintarlo», comenta esta vallisoletana que se dedica profesionalmente a la pintura. «Llevaba tiempo queriendo pintar al natural. Me paso el día en el estudio trabajando sobre fotos y desde la facultad no hacía paisaje en directo», explicaba.
Muchos artistas escogieron el Ayuntamiento como protagonista de su cuadro. Bajo la estatua del Conde Ansúrez trabajaba Manuela Magales, de 12 años, pero toda una experta en este concurso. Era su cuarta vez. «Mi profesor de pintura me lo recomendó y desde entonces vengo. He escogido el Ayuntamiento porque me parecían atractivos los colores y los detalles, aunque todavía no tengo clara la técnica definitiva que voy a escoger», comentaba a primera hora. Finalmente se decidió por una mezcla de acuarela y pintura y su trabajo presumía de un gran nivel de detalle. A su lado estaba su madre, Rocío de Fuentes, pendiente también de su otro hijo, Rodrigo, que pintaba unos metros más allá.
No todos los participantes buscaban edificios históricos para sus cuadros. En la calle Ferrari, Eva Mariscal, de 21 años, colocó su caballete frente a un kiosco. «La gente normalmente hace monumentos. Yo quería algo más cercano. Más de calle. Me gustó este quiosco con el logotipo de El Norte de Castilla. Me parecía muy vallisoletano», explicaba mientras daba brochazos de óleo cargados de color. Es estudiante de 1º de Bellas Artes, aunque acaba de tomar una decisión importante. «Voy a dejar la carrera. Una cosa es que te guste pintar y otra dedicarte a pintar. Siento que al estar todo el día pintando para una nota no lo disfruto tanto. Prefiero conservar la afición antes que convertirla en frustración. Hoy he venido a divertirme y si no gano, al menos me llevo un cuadro bonito para mi cuarto», añade.
Los ganadores
Las bases permitían libertad total de técnica y estilo. Había acuarelas, óleos, carboncillos, acrílicos, dibujos monocromos… Todos quedaron expuestos bajo el templete de Plaza España donde los vallisoletanos pudieron admirarlos hasta última hora de la tarde. El jurado eligió las obras premiadas tras esta festiva jornada pictórica. Estuvo presidido por la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal y formado por la artista y directora del Museo del Cuento y de la Ciencia, Rosana Largo; la técnico del programa europeo CreArt en la FMC, María Mozo, y el técnico superior de Administración General de la FMC, Álvaro Villalba. El primer premio de la categoría de adultos, dotado con 1.500 euros, fue para Rafael Carrascal García de Fuensalida (Toledo). El segundo premio (1.100 euros), fue para Isabel Menéndez Izquierdo y el tercero (800 euros), recayó en Santiago Bellido; ambos de Valladolid.
En la categoría juvenil, para participantes de entre 11 y 16 años, fueron premiados Diego Sánchez Carro, joven de 16 años residente en Valladolid, en primer lugar; y Elba Escudero Acera, de 12 años y también vecina de la ciudad, en segundo puesto. Los premios de este apartado consisten en vales regalo de 200 y 100 euros para material de pintura y dibujo para el primer y el segundo clasificado, respectivamente
Por último, el apartado infantil, para niños de hasta 10 años, tiene como ganador de esta 42ª edición del certamen a Vega Corrochano, de 9 años y residente en la ciudad, que recibirá un vale regalo por valor de 125 euros. El segundo premio de esta categoría ha sido para Alonso Martín, de 6 años y también vallisoletano, quien recibirá un vale regalo por valor de 60 euros.