Superado el chaparrón, pero calado hasta los huesos tras una jornada oscura y pasada por agua, Igor Arrieta ha ganado este miércoles la quinta etapa del Giro de Italia, la primera aproximación de la carrera más romántica del calendario a las montañas transalpinas. En Potenza, urbe alzada sobre las crestas de los Apeninos lucanos —y capital de Basilicata, la región con mayor altitud sobre el nivel del mar al sur de los Alpes—, el ciclista navarro se impone tras una larga fuga a dos junto al portugués Afonso Eulálio.

Baila Arrieta sobre las rampas de la Montagna Grande di Viggiano, harto del ritmo trotón del grupo de escapados, y vuela en solitario a 63 kilómetros de meta, negro azabache su chubasquero cuando más se endurece la orografía. Lo sigue poco después Eulálio, portugués del Bahrain que, un año mayor, se suelta la melena, y cabalgan juntos hasta la llegada.

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Caen antes los dos. Primero el español, que parece perder toda esperanza a 13 de la conclusión, cuando su rueda patina sobre el asfalto encharcado, puro jabón, incapaz de tragar los litros de agua caídos durante toda la mañana. Siete kilómetros después impacta contra el piso el ciclista luso, que rueda en solitario, rumbo al triunfo, pero ve naufragar su propósito con idéntico desenlace.

Reagrupados ambos, los valientes, ahora magullados, parecen llegar a un pacto: etapa para el navarro y maglia rosa para el portugués. De cajón. Pero todo vuelve a saltar por los aires a solo dos de meta, ya en las sinuosas carreteras de ingreso a Potenza, cuando Arrieta, solapado a la rueda de Eulálio, trata de esquivar una alcantarilla, preso del pánico por volver a caer, y se desvía del recorrido en una bifurcación.

Eulálio pedalea, ahora sí, solo contra el tiempo. La victoria le espera, con el navarro ya 13 segundos atrás. Pero Arrieta resurge, justicia poética, y comienza a recortar a bocados los metros con su rival, hoy compañero de batalla. Solo a 100 de la conclusión, ya entre los golpes ensordecedores de las vallas, el navarro supera a Eulálio y esprinta, incrédulo, hasta la victoria, la primera de su carrera en una gran vuelta, solo la segunda desde su salto al profesionalismo con el Kern Pharma.

No se cree Arrieta tan épico desenlace. Y llora de emoción, abrazado a sus mecánicos y a los jefes del UAE, equipo que, retirado ya de la lucha por la general tras las caídas y sendos abandonos de Adam Yates, Jay Vine y Marc Soler, lo apuesta todo a las victorias de etapa. Le funciona, de momento, a la estructura emiratí, la más poderosa del pelotón: Narváez y Arrieta enlazan triunfos en el Giro. Y Pogacar sonríe, orgulloso, en la distancia.

Arrieta, en cabeza, y Eulálio, a su rueda, durante la escapada de este miércoles camino a Potenza.Dario Belingheri (Getty Images)

“No sé qué decir ni cómo explicar lo que acaba de pasar”, resume Arrieta, aún con dificultad para controlar la respiración antes de subir al podio. “Conseguir esto significa muchísimo para mí. Con mi caída, con el error de después, con las caídas de mis compañeros estos días en Bulgaria… Esto es muy especial. He creído hasta el final. Sabía que tenía que hacerlo, más aún después de una etapa tan dura como la que hemos hecho hoy”, la primera por encima de las cinco horas en suelo italiano.

“Cuando he perdido contacto con Eulálio a dos de meta no me lo podía creer. He pensado, no, no puede ser. ¡Es imposible!”, añade el navarro, que estrenó sus vitrinas el pasado año en la clásica de Ordizia, cerca de casa, y que ahora, al fin, puede presumir de victoria en una grande, como José Luis, su padre, vencedor parcial en la Vuelta de 2006. “Estaba vacío, pero sabía que él estaba igual o peor que yo, así que he apretado los dientes y he creído hasta el último metro. Y al final me la he llevado. Es increíble”, sentencia, eufórico, pero con la mano derecha aún encogida por el dolor, dejando su continuidad en el Giro en incógnita.

Eulálio, también exhausto, también caído, se viste de líder con casi tres minutos de margen, y el dolor se esfuma. De nada sirven los impetuosos arreones de orgullo de Giulio Ciccone por detrás. Le costó 10 años al italiano del Lidl-Trek, ídolo local, vestir el rosa en la carrera de sus sueños, y esos mismos sueños, abocados al fracaso bajo la lluvia de los Apeninos lucanos, se esfuman en apenas un día. Gloria y caos. Pura épica, puro Giro.

Etapas


  • 3

    Plovdiv – Sofia

    Paul Magnier
    SOQ

    175 Km

    Dom 10-Mayo


  • 4

    Catanzaro – Cosenza

    Jhonatan Narváez Prado
    UAD

    138 Km

    Mar 12-Mayo


  • 5

    Praia a Mare – Potenza

    Igor Arrieta Lizarraga
    UAD

    203 Km

    Mié 13-Mayo

  • 6

    Paestum – Nápoles

    141 Km

    Jue 14-Mayo

  • 7

    Formia – Blockhaus

    244 Km

    Vie 15-Mayo