La reciente llegada a Canarias de pasajeros de un crucero afectados por hantavirus ha reactivado una maquinaria que los expertos en desinformación conocen bien: la del alarmismo injustificado y la propagación de narrativas falsas. Ante esta situación, el Consejo General de Enfermería (CGE) ha emitido un aviso urgente de prudencia, instando a la ciudadanía a filtrar la información a través de canales oficiales para evitar que el miedo nuble el juicio clínico y social.

«Es fundamental dejar trabajar a los expertos y no alarmar a la población», subraya Florentino Pérez Raya, presidente del CGE. El representante de la enfermería española apela a la calma, recordando que el sistema sanitario nacional ya ha demostrado su solvencia en crisis de mayor complejidad epidemiológica, como fue la gestión del ébola en 2014. La clave, según el CGE, no reside en la alarma, sino en la protección rigurosa de los profesionales y en el seguimiento estricto de protocolos que garanticen la seguridad de quienes están en primera línea.

Una zoonosis conocida, no un virus respiratorio común

Desde el Instituto Español de Investigación Enfermera se insiste en un matiz técnico que los bulos suelen omitir: el hantavirus no es un patógeno nuevo ni desconocido. Se trata de una zoonosis -infección transmitida de animales a humanos- que se conoce desde hace décadas. Aunque se han descrito variantes con transmisión entre personas, esta es infrecuente y está lejos de comportarse como un virus de transmisión comunitaria amplia, como la gripe o el SARS-CoV-2.

Para discernir la realidad de la ficción, conviene fijar cinco puntos críticos sobre la naturaleza de esta infección:

  • Transmisión limitada: A diferencia de otros virus respiratorios, el hantavirus exige un contacto estrecho y prolongado para el contagio entre humanos

  • Sintomatología engañosa: Los cuadros iniciales pueden confundirse con una gripe o gastroenteritis (fiebre, cefalea, malestar general), aunque en casos severos puede derivar en afectaciones pulmonares o renales

  • Protocolos de control: La contención se basa en el aislamiento de sospechosos, el seguimiento de contactos y medidas de higiene básicas como el lavado de manos y el uso de mascarillas en entornos de riesgo

  • Prevención ambiental: El foco principal debe ponerse en evitar el contacto con roedores y sus excrementos, ventilando espacios cerrados y realizando limpiezas húmedas para no levantar polvo contaminado

  • Vigilancia estrecha: España se encuentra bajo un sistema de vigilancia epidemiológica activa. No existe, a día de hoy, una base científica que justifique un estado de alarma social

  • ul>

La desinformación en salud suele prosperar allí donde la ciencia aún no ha terminado de explicar el contexto. Por ello, en un escenario de crisis sanitaria, la primera medida de higiene debe ser siempre la verificación de la fuente.