El pueblo les tira. Tanto como para apostar por instalarse de continuo y emprender en común en la apertura de un negocio. Servir helados no entraba en los planes de Judit Molinuevo pero finalmente ha sucumbido a las intenciones de Álvaro Beristain, su pareja. Ella ejerce como enfermera en la residencia para mayores San Juan del Monte de Miranda de Ebro y él se dedica a impulsar el bienestar digital. Conscientes del tirón y las posibilidades que ofrece Frías se han lanzado al vacío para poner en marcha la primera heladería artesanal de la zona especializada también en té matcha.
La antigua carnicería de la localidad -clausurada desde hace bastantes años- ocupa un lugar privilegiado en pleno casco histórico, en la calle principal, y en menos de un mes la transformarán en un espacio coqueto del que nadie saldrá triste, aunque puede que más de uno lo abandone con una pizca de insatisfacción al no poder abarcar en un cucurucho o una tarrina todos los sabores que desearía. La apertura de La Ratoneta es una realidad y los jóvenes emprendedores, de 24 y 29 años, respectivamente, calculan que funcionará a partir de la «última semana de mayo o los primeros días de junio, cuando nos terminen la obra», comentan, y su intención contempla mantenerla operativa durante todo el año (con horarios diferentes según la época). Por ahora no habrá tregua y la pareja y el personal contratado atenderán a la clientela de lunes a domingo, sin excepción.
El establecimiento no contará con un espacio para las degustaciones y «pretendemos que los vecinos y la cantidad de turistas que pasan a diario por aquí disfruten del producto mientras descubren los atractivos de la ciudad», exponen. A pesar de considerar que se trata de un dulce vinculado al verano, pretenden desestacionalizar su consumo y convertirlo en un postre que se consuma de manera cotidiana también en los hogares, porque además de servirlos en los formatos de siempre (en cucurucho o en tarrina con cucharilla comestible), también jugarán con el servicio para llevar en recipientes de medio y un litro.
La Ratoneta se ubica en la calle principal y en verano funcionará de lunes a domingo
El secreto de sus helados es simple: el componente artesanal empleado por Jes&Son, su proveedor. Para conseguir los explosivos sabores utilizan «productos de la zona d», aclaran, y dispondrán de un surtido de veinte variedades. Desde arroz con leche, hasta mojito, pistacho de España, sobao pasiego, yogur griego bio de Cantabria con frutos del bosque, limón de Novales, vainilla de Madagascar sin azúcar… Para los más clásicos y menos arriesgados no faltarán los de siempre: chocolate blanco, chocolate de Costa Rica o cookies belgas.
Un viaje a Japón. Las ciudades más cosmopolitas han asistido a una apertura masiva de locales en los que degustar el té matcha, una bebida japonesa milenaria, y Frías no se queda atrás. Ya sea por su curioso color verde, su sabor plagado de matices o sus múltiples beneficios ha entrado en muchas vidas, incluidas en las de esta pareja. Bajo el lema Ichigo Ichie (un momento, una oportunidad), lo servirán en vaso -caliente o frío- a gusto del consumidor, y en un formato innovador enlatado para tomarlo en cualquier momento y lugar.