Un vistazo a la tercera y cuarta planta del Fórum Evolución por la mañana permite corroborar que las tendencias laborales están cambiando. La XXIV edición de la Feria de Empleo de la Universidad de Burgos acaba de abrir sus puertas, pero las tradicionales colas de aspirantes desesperados por un contrato se han sustituido por un vaivén tranquilo de jóvenes y adultos que analizan cada puesto antes de lanzarse a enseñar el currículum. Por el contrario, las 123 empresas participantes (30 más que en 2025 y procedentes de Burgos, Valladolid, País Vasco, Madrid, Valencia o Grecia) despliegan sus encantos con carteles atractivos, regalos corporativos y la simpatía del personal reclutador con el objetivo de saciar el déficit de trabajadores en producción y en perfiles cualificados.
La muestra, que permanecerá desplegada hoy de 9:30 a 14:30 y de 16:00 a 18:00 horas, pretende buscar un punto de encuentro entre una oferta de empleo urgente (1.500 sobre las mesas de la feria) y la demanda. La alcaldesa de la ciudad, Cristina Ayala, ha recordado en la inauguración que no solo se trata de una «primera oportunidad para quien parte de cero y se acaba de titular, sino para quien quiere mejorar en un momento determinado su empleabilidad». Por su parte, el presidente de FAE, Ignacio San Millán, ha recalcado la «escasez muy importante» de trabajadores cualificados, tanto universitarios como de Formación Profesional . En este punto, el rector de la UBU, José Miguel García, ha incidido en que «Burgos está creciendo y necesita personas que trabajen» y ha definido la provincia como un lugar «especialmente interesante para el desarrollo de proyectos de vida».
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