Bruselas
La Comisión Europea rechaza obligar a los países a que prohíban las mal llamadas «terapias de conversión» para las personas LGTBI, como le habían pedido más de un millón de ciudadanos europeos. Unas prácticas definidas como «tortura» por Naciones Unidas, que incluyen violencia verbal y física, humillación y en ocasiones abusos sexuales, y que han sufrido uno de cada cinco europeos LGTBI, según datos de la propia Comisión.
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Estas falsas terapias solo están prohibidas total o parcialmente en ocho países del bloque: en España, Bélgica, Alemania, Francia, Portugal, Chipre, Malta y Grecia. Lo que significa que no se persiguen en la mayoría de los países europeos, en 19. Algo inaceptable para la comisaria de Igualdad, Hadja Lahbib: «Es una práctica vergonzosa, una práctica inaceptable. No se trata de cuidados, es violencia disfrazada. Nadie debería tener que vivir eso».

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Sin embargo, la Comisión Europea se limitará a recomendar a esos estados que las prohíban, pero no propondrá una prohibición legal vinculante en todo el territorio europeo ni que las terapias tengan la categoría de eurodelito, como le reclamaba una iniciativa ciudadana con el respaldo de más de un millón de firmas, también el Parlamento Europeo o el Consejo de Europa.
La Comisión rechaza la prohibición después de un análisis legal de la propuesta y evita así el choque con un Consejo con varios gobiernos ultras, donde sería muy difícil un consenso para convertir estas terapias en eurodelitos porque requiere unanimidad. El ejecutivo comunitario se ha comprometido a presentar en 2027 un texto que recomendará a los 27 países de la UE prohibir estas prácticas, aunque sin obligarlos a hacerlo.