Se notan satisfechos tanto la ministra de Sanidad, Mónica García (Madrid, 52 años), como el resto de su equipo tras gestionar la crisis sanitaria del hantavirus. La primera fase del operativo ha sido “un éxito”, en sus palabras, en las del presidente del Gobierno y en las del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS): fue el desembarco del Hontius y la repatriación de la mayoría de los que iban a bordo. Ahora queda la segunda: monitorizar los casos para que el brote no se expanda, una vez que se han registrado 11 casos y tres muertes.
Pregunta. ¿Cómo fueron las primeras conversaciones con la OMS sobre la llegada del barco?
Respuesta. Una vez que salta la alarma sanitaria, nosotros estamos en contacto permanente con la OMS, con el ECDC [el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades] y con todos los organismos internacionales. A partir de ahí empezamos a tener reuniones y es el martes por la tarde cuando tenemos una reunión más oficial, cuando ya el buque está en Cabo Verde, para decidir cuál es el puerto más cercano y más seguro. Y a partir de esa reunión, en la que obviamente la OMS confía en España por nuestras capacidades y por nuestra potencialidad a la hora de manejar un operativo de esta envergadura, tomamos esa decisión. Por supuesto, se la trasladamos al presidente de Canarias e iniciamos todo el operativo.
P. ¿Hubo algún momento de duda?
R. Cuando tomamos la decisión, no había ninguna duda. Lo que pasa es que, hasta que tomas la decisión, queríamos saber cuál era la situación. España no va a mirar a otro lado en un buque en el que hay 14 compatriotas y en el que hay una alarma sanitaria mundial para la que nosotros sí tenemos respuesta y los países más cercanos no.
P. ¿En esas primeras horas, hasta que el ministerio no comunica la decisión, no se barajaron alternativas?
R. No, fue el tiempo que transcurrió hasta que tuvimos un buen diagnóstico y tomamos la decisión.
P. ¿Y qué evaluación hace ahora?
R. Yo creo que ha sido un éxito. España sale con más prestigio, con más liderazgo de esta operación y de esta alerta sanitaria mundial. Creo que este liderazgo y este modelo español de hacer política y de resolver las crisis con ciencia, humanidad y defensa de nuestros servicios públicos ha impresionado al resto del mundo, y nos lo han agradecido y nos han felicitado desde todos los sitios. Esto no es solo un éxito del Gobierno de España. Esto es un éxito de nuestro país.
P. ¿Hacen algún tipo de autocrítica? ¿Algo que se podía haber hecho mejor?
R. Es un operativo tan complejo que siempre hay flecos. Yo creo que todos los hemos resuelto de manera exitosa, porque según avanzaba el operativo nos iban surgiendo problemas: un avión que no llega, una delegación que no puede llevarse a sus compatriotas, etcétera. Fuimos resolviéndolo de una manera eficaz, poniendo por delante siempre la seguridad y la salud pública. Como país salimos reforzadísimos. Parece que estamos nosotros orgullosos; la derecha, no. Pero creo que esta es la diferencia: la derecha se levanta pensando cuál es la polémica que puede poner encima de la mesa; nosotros nos levantamos pensando cuál es la solución que podemos poner encima de la mesa.
P. Si se volviese a repetir una situación parecida, ¿no harían nada de forma distinta?
R. Hemos aprendido muchas cosas, y muchas tienen que ver con ser transparentes, adelantarnos a la información, dar una información veraz y en el momento, para que no corran los bulos, las conspiraciones y las desinformaciones. Creo que todo eso lo hemos hecho lo mejor que se ha podido. Seguramente, si volviera a suceder, no ocurriría ni siquiera con el mismo timing ni con las mismas características que esta. Pero una cosa fundamental es centrarse. Nosotros somos un modelo que defiende los criterios científicos. Defendemos la evidencia científica, ser partícipes de los protocolos internacionales de salud pública. Ponemos en primer término la humanidad. Siempre estábamos pensando que dentro no había enfermos, no había contagiados, había personas, 14 compatriotas.
La ministra de Sanidad, en un momento de la entrevista. Pablo Monge
P. Dada la transmisibilidad del virus y lo que se conoce de él, ¿no ha habido una cierta sobreactuación?
R. Yo no creo que podamos hablar de sobreactuación. Cada momento requería una serie de medidas. ¿Requería esto dar dos ruedas de prensa al día? Seguramente, el interés y la alarma creada a nivel internacional requerían, por ejemplo, estar dando información constantemente para que no hubiera conspiraciones, que luego ya las hemos visto. Los que han intentado infundir miedo, conspiraciones y desinformación no se dan cuenta del impacto que esto tiene sobre la salud de la población.
P. ¿Está pensando en alguien en concreto?
R. Pienso en mucha gente. Creo que mientras nosotros hemos estado trabajando, hay otros que han estado intentando operar para infundir miedo y conspiraciones.
P. ¿Qué valoración le merece la actuación del Gobierno canario?
R. Quiero separar dos cosas. Hay una parte del Gobierno canario con la que hemos trabajado muy bien: la parte técnica, la Dirección General de Salud Pública, con la que hemos hecho los protocolos, con la que se han ido tomando las decisiones, a través no solamente de Sanidad, sino también de Protección Civil. Otra cosa es el presidente canario [Fernando Clavijo], las interpretaciones y conspiraciones que ha montado alrededor. Yo sí le he echado de menos allí, en el operativo, porque de verdad que había un ambiente de trabajo, de cooperación, de incluso satisfacción por el trabajo bien hecho.
P. ¿Invitaron a Clavijo a estar en el operativo y lo rechazó?
R. No vino en ningún momento. Cuando había que trabajar, cuando había que estar allí, hemos estado dos días enteros en el territorio, en el terreno, monitorizando, tomando decisiones, gestionando un operativo tan complejo. Allí no estaba. El Gobierno canario estaba a través de los directores generales de Salud Pública. A nivel técnico sí que han estado en todo momento, pero ahí no estaba nadie. Ahí estaba el Gobierno de España y estaban los servicios públicos, estaba el músculo de España y, sobre todo, estaban todos los ojos mundiales mirándonos.
P. Clavijo les acusa de haber ocultado el primer “positivo dudoso” de un estadounidense que luego dio negativo.
R. Es que esa noticia no es así. Nosotros sabíamos que en Cabo Verde había un ciudadano que había dado un dudoso positivo que luego fue negativo, y que el ECDC y la OMS habían considerado que era negativo y que los síntomas no eran compatibles con esta crisis. Cuando se dice que nosotros ocultamos información, en verdad lo que están diciendo es que la OMS está ocultando información o que el ECDC está ocultando información. Yo no voy a refutar las decisiones que toman los organismos sanitarios internacionales. Cuando se está diciendo que lo ocultamos nosotros, a quienes están acusando realmente es a la Organización Mundial de la Salud. Nosotros, obviamente, nos fiamos. No solamente nos fiamos, sino que ese dudoso positivo fue luego negativo y ha vuelto a ser negativo. No hay información sesgada posible. No es verdad.
P. En el operativo se han visto imágenes de algunas personas que participaban relajando las medidas de seguridad. ¿Se va a investigar si se ha puesto en riesgo la seguridad?
R. Sí, se han visto imágenes de gente que se bajaba la mascarilla. Ninguno era de unos autobuses españoles, por cierto, y son las delegaciones de esos países las que tienen que tomar nota de esas circunstancias. Hicimos una labor logística casi extenuante de separar muy bien los autobuses y la población que iba a viajar junta. Nunca hemos juntado en dos autobuses, por ejemplo, a gente de diferentes nacionalidades que fuera a viajar luego en aviones separados. Esas medidas han sido minuciosas, casi exageradas.
García, en la sede del ministerio, este miércoles. Pablo Monge
P. ¿Qué piensa de los que dicen que el hecho de que haya un positivo en España empaña lo que ustedes llaman el éxito de la operación?
R. El hecho de que estemos detectando esos positivos es un éxito más de la operación. Esto tiene que ver con que hemos considerado a todos como si hubieran estado contagiados. Había quien nos decía que esa gente se quedase en el barco y que todavía estaría en el barco rumbo a Países Bajos. Esos síntomas les habrían dado otra vez dentro de un barco, en un sitio cerrado, con muchísimo más riesgo tanto para su salud como para el resto del pasaje. Hoy estamos seguros de que, por ejemplo, el español, que hoy está estable con síntomas leves [está mejor] en un hospital militar con todo el control, con toda la medicación y con toda la evaluación epidemiológica posible. No nos olvidemos de que aquí hay involucrados 14 españoles a los que había gente que quería dejar tirados.
P. ¿Cómo están los españoles?
R. Estamos teniendo un contacto estrecho con ellos. El único español que ha dado positivo es el que ayer empezó con síntomas leves respiratorios. Hoy me han comunicado que han tenido una reunión con ellos y que está asintomático. Y sí que nos piden una cosa casi de sentido común y humana: que preservemos su intimidad, que preservemos su privacidad. Que no les consideremos como contagiados o apestados, sino que les consideremos personas, compatriotas.
P. Hay quien dice que alguna de las voces discordantes que han surgido de la gestión de la crisis se podría haber evitado si estuviese activa la Agencia Estatal de Salud Pública, cuyos estatutos deberían estar ya listos.
R. El retraso de la Agencia de Salud Pública se debe a la negativa del Partido Popular. Ese fue el primer retraso. Pero la Agencia de Salud Pública, al final, es la creación de un organismo que emana de organismos que ya están en nuestras instituciones. Tanto el CAES como el Centro Nacional de Epidemiología, el Centro Nacional de Microbiología, todo el servicio, la Dirección General de Salud Pública de este Ministerio y las direcciones generales de las diferentes comunidades. Y, por supuesto, el objetivo de la agencia es que haya como un mando único. Pero tanto el CCAES como el Centro Nacional de Epidemiología, como el de Microbiología, como las direcciones generales de Salud Pública de todas las comunidades —y aquí quiero hacer especial énfasis— funcionan a la perfección. No solamente con lo aprendido en la pandemia, sino también con la red desarrollada durante todos estos años.