La última vez que hubo elecciones en el Real Madrid jugaban los Zidanes y Pavones. El centro del campo también se había roto en el final de aquel proyecto galáctico y los últimos intentos de solución, antes de la dimisión de Florentino Pérez en febrero de 2006, fueron los fichajes de los peculiares Thomas Gravesen y Pablo García. La cosa no salió bien. En ese verano de 2006, se presentaron hasta cinco candidatos (el ganador Ramón Calderón, Juan Palacios, Juan Miguel Villar Mir en alianza con el piloto Carlos Sainz, Lorenzo Sanz y Arturo Baldasano), y todo se terminó decidiendo por una decisión judicial: la suspensión del voto por correo, elemento siempre decisivo para inclinar el triunfador en los comicios blancos.

Hay que recurrir casi a la paleontología para encontrar la última vez que los socios merengues acudieron a las urnas. Desde entonces, en 2009, 2013, 2017, 2021 y 2025, solo hubo un aspirante: Florentino Pérez. En la única ocasión que uno amagó con presentarse, Juan Onieva en 2009, este se retiró casi de inmediato después de una estrafalaria puesta de largo que recibió el calificativo de “friki”. El actual presidente retó este martes a que quien quiera, y pueda, dé un paso al frente.

A la espera de si el empresario alicantino Enrique Riquelme se lanza a confrontar con el actual mandatario—este miércoles le pidió, en una carta publicada por Marca, más tiempo para debatir sobre el futuro de la entidad—, la realidad de las últimas dos décadas en el tejido social de la afición madridista es la ausencia de una oposición organizada, articulada, reconocible y duradera. Salvo el amago hace más de una década de Eugenio Martínez Bravo con Plataforma Blanca, que nunca cogió vuelo, en este periodo no se ha conocido ninguna iniciativa seria con nombres y apellidos, más allá de las clásicas críticas en las redes, que haya tratado de discrepar cara a cara con el modelo vigente, y mucho menos en las urnas.

En los últimos meses, al calor de los malos resultados, en varias ocasiones se han visto en las redes llamamientos a la protesta en el Bernabéu contra la gestión del club —el último para este jueves contra el Oviedo (21.30, DAZN)—, pero detrás de esas convocatorias nunca ha aparecido el rostro de una persona con capacidad de disputarle el poder a Florentino Pérez. El dirigente deslizaba el martes el nombre de Movimiento Ámbar como grupo opositor, un perfil de X (antiguo Twitter) que no llega a los 3.000 seguidores.

El control de la grada de animación

La secuencia de éxitos, sobre todo en los últimos 12 años (seis Copas de Europa), también ha ayudado a que el actual presidente sea considerado para una gran mayoría de aficionados como la única vía posible. En paralelo, él ha mantenido una relación compleja con la prensa, de filias y fobias; y el club ha controlado al milímetro los movimientos en la asamblea de compromisarios (más incluso que los anteriores presidentes), el estadio y las peñas. En los desplazamiento europeos, por ejemplo, las entradas, concedidas en un proceso bajo limitaciones, son nominativas y cada aficionado las recoge en un hotel con unos protocolos estrictos de seguridad.

La creación en 2013 de la grada de animación, tutelada desde la entidad, le ha servido para dominar el único foco de animación del Bernabéu, un colchón en tiempos de pitos, como los vividos esta temporada. En enero, la tarde de la histórica bronca a los jugadores (en especial a Vinicius) y con gritos de “Florentino dimisión” de una parte, este sector del fondo sur recibió antes del encuentro las instrucciones de la entidad de que se mantuvieran al margen de la protesta. Algunos los abuchearon por su seguidismo en un momento de enfado general por el rendimiento del equipo.

La foto de Alicante

El desplome deportivo de las dos últimas campañas ha empujado en 2026 a personas dispersas del Bernabéu a cánticos episódicos de “Florentino dimisión” —audibles y significativos pero no mayoritarios—, aunque en el fondo de esos gritos no se ha adivinado la presencia de nadie que pueda retarle en las urnas. Al menos, nadie en esa posición se los ha atribuido ni los ha tratado de capitalizar.

El presidente exigía el martes a Enrique Riquelme, siempre sin citarlo, un duelo a votos después de 22 años (entre 2006 y 2009 no ocupó el poder) sin un opositor en unas elecciones. Ocurrió en 2004, en su primera etapa, cuando vapuleó a Lorenzo Sanz y Arturo Baldasano (28.614 sufragios, frente a 1.222 y 513, respectivamente). Hace un mes, uno de los hijos del fallecido presidente, Fernando Sanz, se fotografiaba en una peña de Alicante junto a Riquelme y Pedja Mijatovic. El acto no pasó inadvertido en las oficinas de la entidad.

La agitada rueda de prensa de Florentino Pérez, que fue criticado este miércoles por la ministra de Igualdad Ana Redondo por su comentario machista hacia las mujeres periodistas, abrió una nueva etapa en su mandato y, de rebote, crea un interrogante sobre la planificación deportiva de la próxima temporada si el proceso electoral acaba en las urnas.