En marzo de 2021 miles de vehículos marcharon en caravana hacia Despeñaperros en una protesta con la que los jiennenses quisieron visibilizar en la puerta de entrada a Andalucía el “ninguneo y maltrato institucional” que, según dijeron, está detrás de la aguda crisis socioeconómica en la que está instalada la provincia desde hace décadas. El caldo de cultivo de esa gran movilización social había llegado semanas antes, tras la decisión del Gobierno de la nación (con el beneplácito de la Junta de Andalucía) de llevar a Córdoba la base logística del Ejército, enmarcada dentro del plan Colce (con una inversión de 1.600 millones y la creación de 3.000 empleos), una instalación que la sociedad civil y las autoridades locales ya daban por hecho que recalaría en Jaén.
Un año después de esa “afrenta” a Jaén (como la calificó el mismo alcalde socialista de la capital, Julio Millán), las elecciones autonómicas provocaron un vuelco histórico en lo que hasta ahora venía siendo uno de los principales fortines del PSOE en toda España. El PP se impuso por primera vez en unas elecciones andaluzas, logrando seis de los 11 parlamentarios que se eligen en la provincia de Jaén, un resultado que incluso puede empeorar el próximo 17 de mayo, donde el CIS andaluz ha pronosticado un escaño más para los populares y uno menos para los socialistas.
Lejos quedan ya los tiempos en los que el PSOE de Jaén (que venía presumiendo elección tras elección de los mejores resultados porcentuales a nivel estatal) hacía buena su condición de granero socialista, garantizando siempre un mínimo de siete diputados. Y más lejos queda aún la potente influencia del PSOE jiennense en el Consejo de Gobierno andaluz, donde en varios mandatos llegó a haber hasta cuatro consejeros de este territorio.
Para intentar contrarrestar el duro golpe que la no llegada del Colce tuvo en la autoestima de la sociedad jiennense, el Gobierno movió ficha y anunció la llegada a Jaén del Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación (Cetedex), promovido por el Ministerio de Defensa con una inversión prevista que superará los 220 millones de euros y la creación de unos 2.600 puestos de trabajo. “El Cetedex es un proyecto tractor que posiciona a Jaén en el mapa de la industria de la defensa”, ha afirmado Paco Reyes, que dejará la presidencia de la Diputación tras 15 años en el puesto porque va como cabeza de lista del PSOE en los comicios del 17M. Más de 140 empresas se han interesado ya por instalarse a rebufo del Cetedex, que se construye a buen ritmo, aunque su primera fase no estará lista hasta 2028. Reyes ha lamentado la desidia de la Junta de Andalucía hacia este ambicioso proyecto.
A la cola en inversión pública
El desencanto del Colce, unido a que la provincia jiennense figura cada año en la cola en cuanto a inversión pública y también en niveles de renta y convergencia, ha agitado en los últimos años el discurso del agravio territorial en esta tierra. Y también influye el desmantelamiento ferroviario que viene sufriendo Jaén en las últimas décadas, y que tuvo su punto culminante con la cobra que se hizo a la provincia en el diseño del AVE a Granada, sorteando a la provincia jiennense, que está en línea recta del eje Granada-Madrid.
“Las clases populares ya no votan a los partidos tradicionales, están buscando un cierto proteccionismo y eso explica por qué se dan ciertas tendencias hacia el populismo de extrema derecha”, explica el sociólogo Felipe Morente, coordinador del libro Historia y devenir de la sociología andaluza (Comares). Morente encuentra otra explicación a esos sentimientos de agravio: “No hay una sola Andalucía, estamos varias Andalucías de diferentes velocidades, y el centralismo sevillano cada día se hace notar más”.
Uno de los grupos que nació atraído por el desencanto ciudadano es Jaén Merece Más, que en 2002 se quedó a menos de 3.000 votos de entrar en la Cámara andaluza, como sí hicieron en los parlamentos regionales otros grupos (Teruel Existe, Soria Ya o Por Ávila), que también nacieron al albur de la Revuelta de la España Vaciada.
“El contexto es propicio para la narrativa del agravio; ahora bien, si finalmente prevalece el debate sanchismo-antisanchismo (un marco que lleva tres años adulterando la rendición de cuentas de los gobiernos regionales), Jaén Merece Más no tiene un lugar en ese eje”, señala Javier Luque, profesor de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Jaén (UJA), que se muestra convencido de que “entre la sociedad jienense hay cierta sed de autoestima”.
El candidato de Jaén Merece Más, el joven ingeniero Luis García Millán, se muestra convencido de entrar en el Parlamento andaluz, aunque no lo aseguran las encuestas, y ser decisivo en el próximo gobierno autonómico. García está haciendo una campaña unipersonal sin más compañeros de viaje que dos carteles a tamaño real de Juan Manuel Moreno y María Jesús Montero, con los que se fotografía en los lugares donde se siguen esperando algunos de los eternos proyectos de infraestructuras (tranvía, ferrocarril o ciudades sanitarias y de la justicia). “La transversalidad que les permite captar votantes de distintas sensibilidades ideológicas también se convierte en su mayor debilidad, ya que muchos votantes pueden sentirse decepcionados”, indica el politólogo Jesús María Pegalajar en relación con Jaén Merece Más, que ya está presente en varios gobiernos municipales, en unos casos con el PSOE y en otros con el PP. En la capital empezó el mandato apoyando a los populares, pero seis meses después respaldaron una moción de censura que devolvió a la alcaldía al socialista Millán.
“Es necesario que el próximo Gobierno andaluz impulse el cumplimiento de la ejecución presupuestaria, con el objetivo de hacer realidad proyectos que acumulan años de demora y que continúan situando a la provincia en los últimos puestos de la comunidad en numerosos indicadores”, sostiene el presidente de la patronal jiennense, Bartolomé González. Casi todos los grupos políticos reclaman año tras año planes especiales de inversión para corregir los desequilibrios territoriales que padece Jaén, pero todas las peticiones caen en saco roto.
Hay que remontarse al año 2006 para ver el Plan Activa Jaén, aprobado de la mano del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero y dotado con 1.300 millones de inversión suplementaria durante varios ejercicios plurianuales. El plan acabó diluyéndose poco después y, desde entonces, la provincia está instalada en un declive demográfico. En la última década, Jaén ha perdido más de 40.000 habitantes: es la única provincia andaluza que ha visto disminuir su censo con respecto al que tenía hace 50 años.