La situación de los socialistas en Andalucía ha ido a peor en los últimos años. Lejos de los tiempos en los que la calle San Vicente era una máquina de ganar elecciones y encadenaba victorias, una tras otra, los socialistas han perdido en los últimos … veintidós años la mitad de los diputados que tenían en el Parlamento andaluz. Una caída que comenzó justo a la vez que María Jesús Montero empezó a formar parte de los gobiernos andaluces y que ha ido a más.

Ahora cuando Andalucía está a punto de afrontar las que serán las décimo terceras elecciones de su historia autonómica que tendrán lugar el próximo 17 de mayo, las cifras de esa decadencia no engañan: la caída ha sido en picado.

El Partido Socialista ha pasado de tener 61 diputados en el año 2004, lo que suponía una holgada mayoría absoluta que obtuvo Manuel Chaves en las VII elecciones de la historia andaluzas a los actuales 30 que logró esta formación en las últimas elecciones, las del inicio de la legislatura que ahora acaba, y en las que se quedaron con sólo 30 diputados. O lo que es lo mismo que han pasado de la hegemonía a la irrelevancia al perder la mitad de su fuerza en dos décadas.

Eso significa que los socialistas han perdido más de la mitad de su representación en la cámara autonómica ya que se han quedado con 31 representantes menos en un proceso que ha ido in crescendo y que se ha desarrollado a lo largo de seis elecciones consecutivas.

Fue una caída progresiva. Comicio tras comicio los socialistas perdían apoyo en la comunidad que llevaban gobernando desde los inicios de la legislatura. En la séptima legislatura los socialistas sufrieron ya un retroceso cuando sacaron sólo 56 escaños en el año 2008 en unos comicios en los que los populares subieron como la espuma pasando de 37 a 47 diputados.

La primera gran caída de votos se produjo con José Antonio Griñan ya como candidato a la Junta de Andalucía

Sin embargo la primera caída importante se produciría cuatro años más tarde en 2012 ya con José Antonio Griñán como candidato de los socialistas después de que Manuel Chaves se marchara a La Moncloa para formar parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En esas elecciones, las que daban paso a la XIX legislatura el PSOE perdía su mayoría absoluta quedándose con sólo 47 diputados.

Y se producía también otro hecho histórico: la primera victoria del PP en unas elecciones autonómicas. El entonces líder, Javier Arenas, fue el primero que consiguió situar al PP como fuerza más votada aunque le sirviera para poco. Los 50 escaños que logró en aquella ocasión, una mayoría simple, no consiguieron desalojar a los socialistas del Palacio de San Telmo. «Mayoría relativa, fracaso absoluto», titulaba la crónica de ABC de aquella jornada electoral.

La decadencia de la izquierda siguió y el PSOE, pese a estar ya cercado por el mayor escándalo de corrupción que se recuerda en Andalucía, el caso ERE que obligó a dejar el cargo a José Antonio Griñán cuando estaba a punto de ser imputado, logró mantenerse cuatro años más. En las X elecciones de 2015, ya con Susana Díaz como candidata a la Junta de Andalucía, se repetiría prácticamente el mismo resultado para su formación.

Los socialistas lograron en aquella ocasión otros 47 diputados frente a los 33 que sacaba el PP. Eran entonces las elecciones en las que dos partidos totalmente nuevos, Podemos con Pablo Iglesias y Ciudadanos con Albert Rivera, habían irrumpiendo en el panorama político nacional. Y esos ecos llegaban a Andalucía. Los morados sacaban 15 escaños y los naranjas 9 en la cámara regional.

Sin embargo sería en las siguientes elecciones cuando se produciría el mayor batacazo para los socialista que no sólo caían en picado sino que los malos resultados los obligarían a abandonar el Gobierno andaluz después de 37 años ininterrumpidos. El PSOE, con Susana Díaz a la cabeza, se desplomaba hasta quedarse en 33 diputados, lo que suponía la pérdida de 14 escaños de una tacada. Seguían siendo la primera fuerza pero no era suficiente ya que los 26 escaños logrados por Juanma Moreno eran suficientes para (con los apoyos de Ciudadanos (que sacó 21) y los de Vox (12) desalojar al PSOE del ejecutivo andaluz. Era la peor caída del PSOE.

Pero ese descenso continuó también de la mano del siguiente candidato socialista. El exalcalde de Sevilla, Juan Espadas, hundía más aún los resultados en las últimas elecciones, las que tuvieron lugar en junio de 2022. Ahí los socialistas volvían a perder escaños y se quedaban en 30, los peores resultados de su historia. Es un dato que contrastaba con el ascenso del PP de Juanma Moreno que con 58 escaños lograba por ver primera una mayoría absoluta.

María Jesús Montero ha sido testigo, como miembro del Gobierno andaluz, de esa caída de apoyos

Son datos que ponen de manifiesto que el PSOE ha pasado de ser un partido hegemónico en Andalucía durante décadas a una posición más débil en los últimos años, especialmente tras el año 2018, coincidiendo con la entrada fuerte de nuevos partidos y el cambio de ciclo político en la comunidad.

Es además una decadencia que curiosamente coincide con la fecha de llegada de la actual candidata socialista, María Jesús Montero, a un alto cargo de la Junta de Andalucía. De hecho fue en el año 2004 cuando Manuel Chaves decidió incorporarla a su gobierno encargándole la consejería de Salud.

La exvicepresidenta del Gobierno ha estado presente en ese proceso de pérdida de apoyos de la formación socialista aunque en el año 2018, justo antes de que Susana Díaz perdiera la Junta de Andalucía se marchara a Madrid para formar parte del Gobierno de Pedro Sánchez.

Ahora ha regresado para ser la candidata del PSOE de Andalucía a la Junta y aún se desconoce si los resultados de las elecciones serán, como vaticinan las encuestas, aún peores. Es decir si el PSOE sigue en caída libre o logra remontar. O lo que es lo mismo si es capaz de frenar una caída que comenzó en la misma época en la que ella llegaba a la Junta de Andalucía.