El noveldense Carlos Sánchez lidera Reinicia_arq, una de las dos candidaturas que se presentan en las elecciones convocadas en el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante.
¿Por qué decidió presentarse a la presidencia del Colegio de Arquitectos?
Si me lo hubieran preguntado hace tres meses, habría dicho que no. Pero tras reflexionar sobre la relación que he mantenido siempre con el Colegio, lo vi como una evolución natural. Siempre me he sentido cuidado por la institución, desde que era un arquitecto recién egresado. Además, en nuestro estudio siempre hemos sido muy activos en la defensa de la profesión; cuando veíamos una licitación dirigida o con bases injustas, recurríamos al departamento jurídico para intentar tumbarla. Al final, decidí que era el momento de dar un paso al frente y dejar de actuar en la sombra para exponernos y aportar nuestra visión.
¿Por qué motivo deberían votar a su candidatura?
Buenos, creo que hemos formado un equipo poliédrico. Contamos con profesionales que trabajan en la administración y especialistas en cultura, pero el grueso somos arquitectos de acción, gente que está en el día a día de su estudio. Conocemos los problemas porque son los mismos que tenemos sobre nuestras mesas de trabajo. No venimos con una actitud pasiva; venimos a defender la profesión a capa y espada frente a la administración.
Su programa incide mucho en el problema de los retrasos en las licencias de la Administración, intuyo que su primera medida iría por ese camino…
Es nuestra prioridad absoluta. La primera medida será mapear el territorio para identificar exactamente qué ayuntamientos sufren retrasos de entre seis meses y dos años. Queremos poner datos concretos sobre la mesa. Proponemos crear la figura de un mediador que trabaje en red con las vocalías de cada zona, que son las que tienen el contacto directo con los ayuntamientos de su contexto. No se trata de atacar a los técnicos municipales, que a menudo están sobrecargados, sino de exigir soluciones a la administración como ente.

Carlos Sánchez, en las instalaciones de INFORMACIÓN, durante la entrevista. / PILAR CORTES
Cuénteme, ¿qué impacto tiene este atasco burocrático en la profesión?
Supone una precarización pura y dura. Si una licencia tarda dos años, los costes indirectos se disparan y los proyectos dejan de ser rentables. Al final, el arquitecto acaba cobrando honorarios que no son justos para el tiempo que debe dedicarle al encargo. Es un círculo vicioso: si el proceso es una pesadilla, se edifica menos y hay menos trabajo para todos.
Viendo lo que dice, más allá de crear esa figura del mediador, ¿no se puede hacer nada más para conseguir que la Administración mejore esos plazos?
En nuestra opinión, hasta la fecha el Colegio ha mantenido una situación de tibieza y excesivo buenismo con la Administración, y creemos que hay que agitar un poco el avispero y subir el tono cuando no se ven soluciones . No somos políticos, somos profesionales que queremos desarrollar y construir proyectos.
Existe una desafección real con la institución. El Colegio ha sido demasiado centralista
Más allá de las demoras en las licencias, ahora la construcción vive un buen momento. ¿Les está beneficiando?
Es cierto que, si echamos la vista atrás, veníamos de una situación muy difícil y ahora hay mucho más trabajo de obra pública y privada. Lógicamente, que haya más trabajo nos beneficia. Tampoco sé si esta construcción desmedida es la solución a todos los problemas de vivienda que tenemos. Seguramente, la solución debería venir por un equilibrio entre construcción y rehabilitación. No es solo generar parque inmobiliario nuevo, sino tiene que haber también recuperación del que ya existe. En cualquier caso, sí, nos beneficia. Desde luego las constructoras están colapsadas, casi como la Administración. Hay una falta de mano de obra cualificada muy grande.
Arquitectónicamente hablando, ¿ha mejorado la calidad de lo que se construye?
Hemos aprendido de la anterior crisis. Los promotores saben que ya no basta con vender metros cuadrados, sino que hay que ofrecer calidad. Sin embargo, todavía tenemos que mirar hacia fuera, a referentes como Cataluña o Baleares, donde la arquitectura pública es de un nivel europeo, porque quizá lo que falta por recuperar es que haya más construcción de vivienda pública. Debemos apostar por concursos donde se prime la calidad arquitectónica y se pague de forma justa, huyendo de las bajas temerarias. La buena arquitectura no es replicar modelos sin entender el contexto, sino entender el lugar y la arquitectura vernácula.

El arquitecto noveldense lidera la candidatura de Reinicia_arq / Pilar Cortés
Su programa hace hincapié en la descentralización, ¿por qué?
Existe una desafección real. El Colegio ha sido demasiado centralista, enfocado casi exclusivamente en Alicante ciudad. Queremos dar mayor autonomía a los vocales de zona para que tengan su propia agenda de acción y cultura. Un modelo de éxito es el de Alcoy, con una sede cedida por el Ayuntamiento, y queremos explorar fórmulas similares en otras comarcas. Cada zona tiene inquietudes distintas: a la Vega Baja le preocupa la huerta; al norte, el turismo y el paisaje y todo tiene que contemplarse.
Hablemos de cuestiones económicas, de las cuentas y de las tasas. ¿Qué plantean en este terreno?
Creo que decir ahora que bajaremos las tasas sería demagógico. El Colegio tiene superávit y el sistema de visado funciona bien, siendo incluso rentable para el colegiado. Mi postura es entrar, entender la institución y, tras unos meses de gestión, ver qué nos podemos permitir. Por ejemplo, ahora tenemos una Entidad de Certificación Urbanística (ECU), que es otra forma de generar más ingresos. Lo que sí tenemos claro es que la formación básica debe ser gratuita, especialmente para los jóvenes. Debemos cuidar la cantera, que los alumnos de la universidad sientan el Colegio como su casa desde el principio y les ayudemos en sus primeros pasos con Hacienda o la Seguridad Social.
Los arquitectos también debemos velar por el patrimonio y el paisaje
Coinciden con sus rivales en querer abrir más el Colegio a la sociedad, ¿qué plantean?
El Colegio debe ser un referente cultural y social de máximo prestigio. No puede ser un ente endogámico solo para arquitectos. Tenemos que velar por el patrimonio y por el paisaje. Los arquitectos hemos perdido peso en la sociedad y debemos recuperarlo, haciéndonos valer como lo han hecho otros colectivos. Piense, por ejemplo, en cómo se ha prestigiado la profesión de los cocineros. También nos preocupan problema s específicos como la pasarela RETA para los arquitectos que eran mutualistas.
¿Cuál es el problema?
Es un asunto fundamental que llevamos en el programa. Hay compañeros seniors que, tras toda una vida de ejercicio bajo el sistema de la Hermandad, se están jubilando con pensiones de apenas 400 euros. Es una situación muy compleja derivada de cómo funcionaban las mutualidades. El Colegio debe actuar como portavoz y dar soporte, vinculándose a asociaciones que ya están liderando esta reclamación.