Aronimink Golf Club. A 20 kilómetros al noroeste de Filadelfia, estado de Pensilvania. En ese campo, par 70, 7.400 yardas, se disputa desde este jueves el Campeonato de la PGA, el segundo grande de la temporada y el primero desde que el fondo soberano de Arabia Saudí, el PIF, anunciara que cierra el grifo de los petrodólares y que dejará de financiar al circuito de LIV a partir del próximo año. El fin del maná (unos 5.300 millones de dólares invertidos desde 2022) llena de dudas el futuro de la Liga saudí, que busca “como locos” socios inversores para sobrevivir, y el de los jugadores que rompieron con el tour americano y que ahora llaman a las puertas que ellos mismos cerraron.

En ese clima de incertidumbre compite Jon Rahm, la bandera española en Aronimink junto a David Puig y Ángel Ayora, que debuta en un grande. El vasco comunicó pocos días después del fin del patrocinio saudí que ha firmado un acuerdo de paz con el circuito europeo. Rahm pagará las multas acumuladas desde 2024 hasta este año por romper las normas y jugar sin permiso torneos de LIV y disputará cinco citas del DP World Tour, el término medio entre las seis que le pedía el circuito y el mínimo exigible de cuatro con el que quería cumplir el jugador español, que acusó de “extorsión” a la otra parte. En el calendario asoma el Open de España, del 8 al 11 de octubre, pendiente sin embargo del nacimiento del cuarto hijo de Rahm, previsto para esos días. A cambio de esas “concesiones”, el español mantendrá la membresía del circuito europeo y por lo tanto podrá ser elegible para la Ryder del centenario, en Irlanda 2027. Los dos bandos estaban condenados a entenderse porque un divorcio perjudicaba a los dos.

Si esa ventana europea se ha abierto, la puerta de una posible vuelta al PGA Tour si LIV desaparece se encuentra cerrada. O casi. Rahm debería cumplir un año de sanción desde su último torneo saudí (la temporada acaba en agosto) hasta poder jugar de nuevo en el circuito americano, el camino que ahora transita Patrick Reed. O bien esperar que el PGA Tour le ofrezca unas condiciones especiales de retorno, deportivas y económicas, como pactó con Brooks Koepka. Una mano tendida que Rahm rechazó en enero.

“No soy abogado ni entiendo de negocios. Me quedan varios años de contrato y estoy bastante seguro de que hicieron un buen trabajo cuando lo redactaron. Así que no veo muchas vías de salida. Y tampoco estoy pensando realmente en eso, porque todavía tenemos una temporada que jugar y majors por los que competir”, afirma Rahm, unido a LIV hasta 2028. “La clave es el plan de negocio. Hasta que tengamos eso, no podemos responder al resto, solo especular”, añade.

Jon Rahm fue la última gran estrella firmada por LIV, en diciembre de 2023, una decisión de la que dice no arrepentirse pese a que eso le impide competir con buena parte de los mejores jugadores del mundo salvo en los cuatro grandes. En 144 días de 2026, este jueves será solo la quinta jornada en que Rahm coincida con Scottie Scheffler y Rory McIlroy. “He tomado muchas decisiones en mi vida y nunca he vuelto atrás pensando: ‘Si hubiera sabido esto, habría hecho X o Y de manera diferente’. Si viviera mi vida así como golfista, sería una persona muy pesimista. Lo único que podemos hacer es aprender de las cosas que pasan en el pasado, buenas y malas. Especular sobre lo que podría haberse hecho o lo que podría haber sido diferente no tiene demasiado sentido. Si todas las decisiones que has tomado las pensaste bien y las tomaste por las razones que considerabas correctas, no tiene sentido darle vueltas. No hay nada de lo que te arrepientas. Si los términos cambian después, como ha pasado con LIV, eso es algo posterior, no un problema de la elección”, explica.

Rahm partirá este jueves a las 14.40, hora peninsular española, junto a Rory McIlroy y Jordan Spieth en el arranque del PGA (de 15.00 a 1.00 en Movistar Golf). El reto es sumar su tercer grande después del US Open de 2021 y el Masters de 2023, y convertirse en el primer ganador español de este major, el único que se resiste a la armada. Scheffler defiende la victoria de 2025 que coronó una racha de 10 victorias seguidas de campeones estadounidenses (Jimmy Walker, Justin Thomas, doblete de Brooks Koepka, Collin Morikawa, Phil Mickelson, de nuevo Thomas y otra vez Koepka, Xander Schauffele y Scheffler). McIlroy, norirlandés, en 2014, y el australiano Jason Day en 2015 fueron los últimos conquistadores. Rahm se siente listo para tomar el testigo pese las nubes sobre su futuro: “Eso puede ser una preocupación antes o después, pero no debería serlo cuando llegas al primer tee. Cuando algo es tan incierto y está tan fuera de nuestro control, no hay nada en lo que pensar”. La única salida es volver a ganar.