Con la temporada entrando en su fase más importante, Íñigo de la Villa (Madrid, 1989) analiza para EL COMERCIO el presente deportivo del Alimerka Oviedo Baloncesto … con el importante cambio al Palacio de los Deportes, así como el futuro más inmediato.
–Aunque todavía queda, el como dicen premio de los ‘play off’, ¿qué valoración hace de la temporada?
–Estamos muy contentos, ya que la parte de la temporada regular que ha hecho el equipo tiene mucho mérito. Acabamos con un 60% de victorias, en una liga muy competitiva, y dejando varios hitos a lo largo de la temporada, que tienen mucho valor, como la racha de victorias consecutivas. Pero no solo esa racha, si no la cantidad de partidos consecutivos que ha sido capaz el equipo de ganar fuera de casa.
–Debiendo lidiar con el hándicap de disponer de uno de los presupuestos más bajos de la categoría, han logrado acertar en la confección de la plantilla, con algunas apuestas que podrían llamarse arriesgadas.
–Una de las virtudes del equipo y el grupo, es como han encajado las piezas, que eso dentro de nuestro proceso de construcción de equipo y plantilla, es muy importante. No solo lo que son los jugadores por sí mismos, si no como van a funcionar o creemos que van a funcionar dentro de la estructura que construimos. Tratamos de ejecutar un modelo, que muchas veces va condicionado por los recursos económicos. A excepción de este año, en el que hemos podido traer a Calvin Hermanson, un jugador con experiencia dilatada en la categoría, pero a partir de ahí, tenemos que ser originales, buscando talento en otro sitio. Hay que tratar siempre de construir, y poder contar con gente joven que está empezando sus carreras y tiene ambición, algo importante para nosotros.
–Otro logro del equipo ha sido el crecimiento social que se ha logrado este año.
–Hay una máxima que mantengo desde que viene, ya que era la percepción que tenía estando fuera, y es que la ciudad tenía un gran sitio para el Oviedo Baloncesto. Y así se ha visto, y se ha demostrado, cuando hemos tenido la oportunidad de convertir el Palacio de los Deportes en nuestra sede. El club y las personas que trabajan en él, tienen mucho mérito por el trabajo que han desarrollado para poder encontrar esos nexos comunes con la sociedad. Ahora estamos en el punto de dar un pasito más, y es que creo que el Oviedo Baloncesto tiene que ser el equipo de Asturias, y que la gente que quiera ver baloncesto en Asturias pueda venir a ver el OCB, y tenga esa posibilidad. En una liga tan competitiva como la Primera FEB que, de alguna manera se puedan ver representados, y que competimos por todo el Principado.
–¿El contar con 4.000 o 5.000 aficionados en cada partido en el Palacio puede ayudar a fichar jugadores que por presupuesto no se conseguirían?
–La atmósfera para jugar puede intervenir algo, y es un condicionante positivo. Pero los jugadores, y los entornos en lo que se fijan es en lo que hay en la pista y en la forma de juego que tiene el equipo. Para mí, una de las claves por la que ha ido viniendo tanta gente, la cual se ha ido fidelizando, es sentirse representando por el equipo, por ese tesón y por esa manera de jugar que buscábamos, esa idea que tiene el entrenador, y para la que se construye la plantilla, de poder practicar algo vistoso y entretenido.
–¿Ya está trabajando en la temporada 2026-2027?
–Nunca dejo de trabajar, de estar en el mercado, o ir viendo que opciones pueden salir. Quedamos ocho equipos en competición de nuestra liga, hay muchos otros que ya han terminado y otros que están viendo todavía si pueden acceder a nuestra competición. Tenemos que estar en el día a día de las circunstancias, viviendo con mucha ilusión el presente, pero teniendo un horizonte de lo que pueda ser la 2026-2027. Aunque el foco está puesto en el día a día, y en lo que nos queda.
–¿Cuál es la situación contractual de la plantilla?
–Contrato en vigor tienen Daniil Shelist, Fede Copes y Pablo Longarela. Luego se están trabajando en otras opciones, con las que soy optimista.
–¿En cuántas renovaciones están trabajando?
–Decir un número es aventurarme a algo que no sé. Sí sé lo que me gustaría hacer, pero aquí somos dos partes. Estamos construyendo y viendo, así que vamos a ver en que escenario estamos. Aunque ahora esto lo hemos dejado parado, ya que es momento de competir y jugar, ya que tocará hablar cuando terminemos.
–Lo que está confirmado es la incorporación de Jorge Arias.
–El contrato de Jorge supone vincularlo profesionalmente al club. Es un jugador en desarrollo y crecimiento, y tenemos que ir tomando unas decisiones consensuadas, que pensemos que es lo mejor para que él pueda seguir creciendo y desarrollándose como jugador.
–¿Eso quiere decir que podría salir cedido?
–Puede ser. Existe esa vinculación en el contrato, pero lo que todos tenemos en mente es que Jorge siga aquí.
–Precisamente Jorge Arias es fiel reflejo del organigrama de cantera que tiene el OCB, que permite ir dando pasos dentro del mismo club.
–Es algo que es muy difícil en el baloncesto actual. No sé si se ha puesto suficientemente en valor lo que implica esto, que un jugador como Jorge, del propio club, pueda salir y participar con éxito en la rotación de un equipo de Primera FEB, dando el nivel que ha dado, no siendo una rotación minoritaria. Trabajamos de manera estructural y escalonada, nuestro vinculado de Tercera FEB, el Universidad de Oviedo, está jugando por los ‘play off’ de ascenso, y los chicos Júnior recientemente han participado en el campeonato de España en Huelva. Al igual de toda la estructura que hay montada para los equipos masculinos, también la hay del baloncesto femenino, que para nosotros también es importante y queremos trabajarla para que vaya creciendo poco a poco.