El grupo energético Audax, controlado y presidido por José Elías –empresario recientemente multado por la CNMV junto a Gerard Piqué por uso de información privilegiada sobre la oferta de Atrys Health para comprar Aspy–, ha comenzado un proceso de reordenación de su deuda. Bajo el asesoramiento de Alantra y Goldman Sachs, refinanciará los bonos que le vencen el próximo año y en 2028, y también refinanciará un tercio de los pagarés que tiene en circulación. De entrada, colocará bonos por 350 millones de euros con vencimiento en 2031 y un interés entre el 8% y el 8,5%.

José Elias Navarro, dueño del 77% de Audax, ha decidido provocar una minirrevolución en la estructura financiera de la compañía que dirige. La compañía ha comenzado las presentaciones entre inversores (road show, en el argot) para presentarles su estrategia. Con el bautizado como proyecto ‘trueno’, según documentación a la que ha tenido acceso CincoDías, la compañía prevé reducir la deuda bruta a 532 millones de euros mediante el uso de 66 millones de euros que tiene en caja.

El importe que captará con la emisión de bonos, liderada por BNP Paribas y Goldman Sachs, se empleará, junto al cash mencionado, para amortizar o comprar bonos que vencen en 2027, en 2028, y 56 millones de euros en pagarés (de un total de 154 millones). Standard & Poor’s y Fitch han asignado a la compañía ratings inferiores al de grado de inversión, de BB- y B+, respectivamente, ambos con perspectiva estable. Las presentaciones a inversores están previstas desde este jueves hasta el próximo lunes 18 de mayo.

La compañía asegura en una nota que su negocio evolucionó conforme a las expectativas, “a pesar del aumento de la volatilidad en los mercados energéticos” por la guerra en Irán. Así, calcula que su beneficio operativo bruto (ebitda) entre enero y marzo se situó en un rango aproximado de 26 millones a 28 millones de euros. Esta horquilla supone una caída respecto a los 33,3 millones que obtuvo en igual periodo del año pasado.

Audax explica que “las variaciones interanuales reflejan principalmente efectos temporales derivados de la dinámica de los precios de las materias primas y efectos de calendario” y anticipa que no los considera indicativos de ningún cambio material en la trayectoria del negocio. Su estructura de coberturas y el contrato de acceso al mercado a largo plazo alcanzado con Shell –asegura– continuaron proporcionándole una sólida visibilidad de márgenes y limitando la exposición al capital circulante.

El acuerdo con Shell firmado en 2023 fue un punto de inflexión para la compañía, pues mejoró de forma inmediata su posición de tesorería y también las ratios de endeudamiento. La relación de deuda respecto al ebitda a cierre de ese ejercicio finalizó en 2,5 veces frente a las 6,6 veces de 2022 y las 9,3 veces de 2021. A cierre de diciembre, esta ratio se situó en 2,3 veces.

La compañía combina un modelo de comercialización de gas y electricidad en nueve países de la mano de sus proyectos fotovoltaicos y eólicos con su posición como compañía suministradora de electricidad y gas. Su estrategia de conjugar generación propia con la venta a clientes finales –particulares, pymes y grandes clientes– quiere asegurar la rentabilidad, independientemente de las oscilaciones de los precios de la electricidad y el gas en el mercado mayorista, según explica en la presentación a inversores con motivo de la emisión de la deuda.