Asistimos a una extravagante moda alrededor de OnlyFans en Hollywood. Mientras que actrices como Shannon Elizabeth o Jaime Pressly se unen a la plataforma para tener un “contacto más directo” con sus fans, la ficción se hace eco de esta situación. Así es como nos topamos con las desventuras de Elle Fanning en Margo tiene problemas de dinero (que Apple acaba de renovar por una segunda temporada), o con Euphoria.
La tercera temporada ha desembarcado como una exhalación en HBO Max, siendo ninguneada por la crítica mientras la audiencia no flaquea y cada capítulo es sobradamente comentado a cada semana. Se debe especialmente a la trama de Cassie, interpretada por Sydney Sweeney. Cassie se ha propuesto convertirse en una estrella de OnlyFans (ella también) recurriendo para ello a su amiga del instituto, Maddie (Alexa Demie), que le asesora en un giro profesional de lo más estrambótico.
Según van pasando los capítulos no parece haber límites para lo que Sweeney pueda hacer por sus fans, y en ese sentido el quinto episodio, The Little Piggy, sería una cumbre. Aquí vemos a Cassie chupándose los pies mientras canturrea una canción infantil, haciendo ASMR al frotar el micro contra su cuerpo, enviando a los fans ropa interior usada, y atendiendo peticiones lucrativas para que envíe un “pedo en un frasco”.
También acude a un podcast de extrema derecha asegurando que no tiene nada que ver con el Partido Demócrata (porque «no es retrasada»), en una curiosa reminiscencia a polémicas de la vida real: Sweeney fue muy cuestionada en su día por la sospecha de ser simpatizante de Donald Trump. En cualquier caso, lo más comentado del episodio ha sido una secuencia onírica donde Sweeney empieza a aumentar de tamaño y, convertida en una gigante, siembra el terror por la ciudad mientras continúa excitando la libido de múltiples hombres.
Toda esta secuencia podría entenderse como un homenaje a Godzilla, la popular franquicia japonesa, o más en rigor a El ataque de la mujer de los 50 pies: un clásico de la serie B de los años 50 que en su día protagonizó Alison Hayes para más tarde, en los 90, conocer un remake encabezado por Daryl Hannah. Antes de que Sam Levinson haya emulado este planteamiento, por cierto, se supone que Tim Burton lleva meses trabajando en un remake auspiciado por Margot Robbie. A falta de conocer detalles sobre este, tenemos Euphoria.
Tenemos, entonces, una secuencia extremadamente absurda (Cassie provoca que un helicóptero se estrelle gracias a un golpe con el pelo) que es más absurda si cabe por cuánto ha costado ponerla en pie: la maqueta de la ciudad por la que camina esta Sweeney gigantesca precisó un año para ser diseñada y puesta en pie… o al menos eso dicen sus artífices.
Según un vídeo tras las cámaras que salió paralelamente al episodio, Sweeney considera asimismo que es “probablemente lo más genial que he hecho nunca”. Veremos cómo Euphoria sigue superándose a sí misma en los siguientes episodios.