La pintora malagueña Paula Varona convierte la luz en materia narrativa en ‘Espacios y luces’, la exposición que puede visitarse hasta el 19 de julio … en el Museo de la Semana Santa de Málaga. La muestra reúne 45 obras en las que la artista traza un recorrido entre museos, paisajes urbanos y horizontes marinos, siempre desde una mirada donde la arquitectura y la atmósfera emocional pesan tanto como el propio motivo representado.
Lejos de plantear una sucesión de estampas reconocibles, Varona utiliza Málaga —sus tejados, la Alcazaba, la Catedral, el puerto o La Farola— como un territorio transformado por la pintura y la memoria. «No son postales. No son fotografías», escribe Antonio Soler en el catálogo de la exposición, organizada por la Fundación Unicaja. «La ciudad que Varona pinta es perfectamente reconocible por su arquitectura, por esa luz casi imposible, sí, pero fundamentalmente lo que ella nos muestra es otra ciudad», insiste el autor de ‘Las bailarinas muertas’.

Garrido, Varona y Garín, este jueves.
(Ñito Salas)
La exposición —presentada este jueves por Varona junto a la responsable de Artes Plásticas de la Fundación Unicaja, Emilia Garrido, y el presidente de la Agrupación de Cofradías de Málaga, José Carlos Garín— se articula en tres grandes núcleos. El primero está dedicado a Málaga y a su paisaje urbano, donde predominan las perspectivas elevadas, los tejados y las escenas bañadas por una luz mediterránea casi líquida. Obras como ‘Desde lo alto’, ‘Málaga, Pequeño oasis’ o ‘Atardecer en Málaga’ convierten la ciudad en un entramado de reflejos, jardines y volúmenes suspendidos.
«Lo que ella nos muestra es otra ciudad», escribe Antonio Soler sobre la exposición
Otro de los ejes fundamentales de la muestra son los museos y los interiores culturales. Varona introduce al espectador dentro del Guggenheim, la Tate Modern o el Prado, espacios que transforma en escenarios vivos, atravesados por visitantes, silencios y juegos de perspectiva. En cuadros como ‘A la luz de Velázquez’ o ‘El jardín de las delicias. El Bosco’, la artista dialoga directamente con la historia del arte y con obras icónicas que reaparecen filtradas por su propia mirada.
Sobre esa relación entre el espectador y la pintura reflexiona también Soler, que define los museos de Varona como «continentes del arte» donde «el visitante pasa de ser un mero transeúnte a obra de arte». Juan Manuel de Prada, por su parte, destaca la capacidad de la artista para «pintar la luz» no como un recurso técnico sino «como un estado del alma».
La muestra incluye obras inspiradas en el Prado, el Guggenheim o la Tate Modern junto a paisajes de Málaga y referencias pictóricas
El recorrido concluye con los paisajes marinos: puertos, embarcaciones y horizontes abiertos donde la calma y la luminosidad se convierten en protagonistas. El mar aparece así como contrapunto al bullicio urbano y como extensión natural de esa mirada contemplativa que atraviesa toda la exposición.
Nacida en Málaga en 1963, Varona se formó en Londres, en la Heatherley School of Fine Art y la Byam Shaw School of Art, vinculada a Saint Martin’s School of Arts. Desde finales de los años ochenta ha desarrollado una trayectoria con exposiciones en Madrid, Lisboa o Nueva Delhi y reconocimientos como la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores.
La exposición puede visitarse con entrada libre en el Museo de la Semana Santa de Málaga hasta el próximo 19 de julio.
