Trabajar creando contenido para redes sociales es un sueño para muchos, y más que uno de sus vídeos se haga viral. Pero para Jools Lebron, una influencer estadounidense con 2,4 millones de seguidores en TikTok, ese éxito muy rápidamente se volvió una pesadilla. En el verano de 2024, la maquilladora se convirtió en un meme mundial tras colgar un vídeo titulado Cómo ser recatada, modesta y respetuosa en el trabajo. En él hizo viral la frase “very demure, very mindful” ―que en español se traduce como “muy recatada, muy consciente”―. Miles de usuarios anónimos en la red, famosos y cuentas oficiales, como la de la NASA y la de la Casa Blanca, se unieron a la tendencia. Pero así como Lebron despertó una mañana con miles de nuevos seguidores, ofertas para trabajar con marcas y entrevistas en medios, esa atención se esfumó del todo tiempo después. “Odio la palabra recatada, no quiero volver a oírla nunca más”, ha revelado ahora en conversación con The Guardian.
“Nadie te enseña cómo lidiar con esto. Hubo un momento en que estuve 10 u 11 semanas seguidas sin estar en casa. Iba y venía de hotel en hotel”, recuerda la influencer estadounidense en el periódico británico. Después de hacerse viral, recibió cientos de correos ofreciéndole entrevistas y tratos de publicidad con diferentes marcas. Llegó incluso a aparecer en un programa del show Jimmy Kimmel Live!. Pronto se volvió demasiado para Lebron.
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Antes del vídeo viral ―que hoy tiene cerca de 60 millones de visualizaciones y más de cinco millones de Me gusta― trabajaba en una tienda porque se había rendido con las redes sociales. Se había alejado de su canal de YouTube, donde publicaba tutoriales de maquillaje para la comunidad trans, tras una polémica con otra maquilladora trans, Patrick Starrr, por la que perdió contratos publicitarios, su agencia de representación la despidió y desarrolló una adicción a la cocaína.
Como es habitual en TikTok, su viralidad fue un golpe de suerte y su segundo asalto a la fama fue mucho más rápido que la discreta primera vez. “En un punto me despertaba con unos 100 paquetes al día, y muchos de estos me los robaban antes de que pudiera siquiera abrirlos”, cuenta al diario británico. Como consecuencia, un acuerdo que había firmado con una empresa de productos de cabello se frustró poruqe no pudo publicar la promoción. “Cancelaron el contrato con la marca y una persona de esa agencia les dijo a varias personas de otras agencias: ‘Es horrible trabajar con ella. No cumple con los plazos. Es un desastre”.
Eso le llevó a sentirse usada, ya que, cuenta, muchas de las marcas prometían colaboraciones duraderas, pero después desaparecían. “Es como si hubieran tenido su momento viral y después no te consideran como una creadora de contenido a largo plazo”, explica en la entrevista publicada este jueves. Al mismo tiempo, ella estaba lidiando con una agresión por parte un hombre que conoció en internet después de hacerse viral. Esta situación se la explicó a las marcas porque necesitaba tiempo para procesarlo, pero, recuerda, no les importó. “Me escucharon decirlo. Pero fue como si me dijeran: “Ah, te oímos, pero para el martes necesitamos…”. Entonces recayó de nuevo en las drogas.
Como se dice, el show siempre debe continuar, y esto Jools Lebron lo confirmó cuando, a punto de salir del hotel para ir a entrevistar a celebridades para la firma Bottega Veneta durante la semana de la moda de Milán en 2024, recibió una llamada de su exprometido para contarle la noticia de que su perro iba a ser sacrificado. “Mi representante me dijo: ‘Lo siento mucho, tenemos que irnos [a trabajar]’. Y entonces me fui, y encima Kendall Jenner fue muy cruel conmigo. Me miró, miró al representante y dijo: ‘¿Tengo que hacer esto?’. Y entonces se fueron. Salí llorando. Volví a mi habitación de hotel y pensé: ‘¿Dónde están las drogas?“, recuerda en la publicación.
Lebron podría haber decidido volver a su trabajo en una tienda, pero tenía una deuda con su familia. Con su éxito pasó de ganar 2.000 dólares a 40.000 dólares por vídeo —según ella misma contó en su Instagram—, pudo comprarse una casa, pagar las facturas médicas de su abuela, las deudas de su hermano y ayudó a su padre a renovar su cocina. Además, su hermano renunció a su empleo para trabajar en un podcast con ella y, al poco tiempo, su agencia la presionó para que lo despidiera. “Una parte de mí pensó que una sobredosis sería una mejor manera de acabar con todo”, confiesa en The Guardian.
Ella no era una celebridad, pero tampoco una desconocida, por lo que le fue difícil recurrir a alguien que estuviera en su misma situación. “Escribía a influencers más famosos que yo y me decían cosas como: ‘Diva, no es para tanto. Solo estás consumiendo cocaína. Podrías estar consumiendo heroína”. Y los que tenían menos seguidores le decían: “¡Pero te hiciste viral! ¡Qué suerte tienes!”. “Siento que todos a mi alrededor me dicen que tengo mucha suerte de que esto haya sucedido”, cuenta.
Dos años después de su frase viral en TikTok, sigue subiendo vídeos a sus redes sociales, aunque ahora se lo toma con más calma. “Puedes ser la persona más importante, pero, al final del día, sigues siendo una persona. Yo quiero que la gente sepa que soy Jools Lebron. Tengo 32 años. Soy una chica puertorriqueña de Humboldt Park en Chicago que está en transición y tratando de recuperarse de esto. Y soy una persona que comete muchos errores, igual que tú”, reflexiona.