Es uno de los grandes candidatos a la victoria por galones y por nombre, pero mucho van a tener que cambiar las tornas para Rory McIlroy en el PGA Championship si quiere darse una oportunidad. El flamante campeón de los dos últimos Masters de Augusta ha sufrido de lo lindo en un turno matinal en el Aronimink Golf Club y se ha ido a un +4 en el inicio que le deja muy lejos de los líderes del turno matinal y con el claro y exigente objetivo para el viernes de superar el corte.
No ha sido el inicio soñado para el doble campeón del torneo, en unos ya lejanos 2012 y 2014. Cuatro bogeys consecutivos entre los hoyos 6 y 9 de cierre de su vuelta (primera vez en su carrera que cierra una vuelta de un ‘major’ con cuatro bogeys) han convertido una actuación por entonces aguantada en el exigente par del campo a un hundimiento total en la clasificación. Han sido en global dos birdies y cuatro bogeys para McIlroy que le dejan sin nada de margen de actuación de cara al viernes.
El turno matinal ha dejado en torno a una veintena de vueltas bajo el par del campo. Entre ellas han destacado cuatro jugadores que se han ido al -3 y que son las primeras referencias en casa-club a la espera de que concluya el turno vespertino. Se trata del sudafricano Aldrich Potgieter, del alemán Stephan Jaeger, del australiano Min Woo Lee y del japonés Ryo Hisatsune.
Los cuatro han conseguido domar con nota el campo en un día soleado, pero con algo de viento. Hisatsune lo ha hecho en una montaña rusa de siete birdies y cuatro bogeys, mientras que Jaeger ha firmado cinco birdies y dos bogeys. Esa misma tarjeta ha sido la presentada por Lee, con un Potgieter que se ha ido hasta los seis birdies y tres bogeys.
McIlroy, de la solidez a la pesadilla final
No ha podido arrancar cerca de los líderes un McIlroy que ha ido a menos a medida que se acercaba el final de su vuelta. Dos birdies y seis bogeys en un dificilísimo inicio le dejan contra las cuerdas de cara al viernes. Rory ya ha arrancado con bogey en el hoyo 10, pero lo ha recuperado en el 11 para tirar de solidez y, sin buenas posiciones en el green, ir firmando pares hasta el hoyo 3.
Todo se ha torcido para el norirlandés en el 4. Se ha quedado corto en la búsqueda de green y se ha dejado un putt muy largo para par que no ha convertido. A pesar de que lo ha recuperado de nuevo de inmediato con un putt largo en el par tres del 5 para volver al par del campo, ha sido un espejismo.
Así se ha visto en el cierre de su vuelta: ha firmado cuatro bogeys seguidos en el cierre tras sufrir muchísimo con el juego largo, pasado o corto de green y sin buenas posiciones, y ha cedido un terreno enorme en la lucha por los primeros puestos. Este viernes deberá dar un gran paso al frente para mirar al fin de semana.