Keir Starmer sigue siendo el primer ministro y líder de un partido que ocupa 403 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes. Quedan tres años para las elecciones generales en su país. Su principal escándalo es que el Partido Laborista se ha hundido en las elecciones locales. Está al borde del colapso.
La batalla interna bajo la luz de los focos se recrudeció de nuevo este jueves, con un partido dividido y a la espera de que alguien dé el paso formal que lance primarias para intentar sustituir a Starmer al frente del Gobierno laborista.