«México no existió hasta que llegaron los españoles» . «A lo mejor habría que empezar a pedir disculpas por tanta mentira y por tanto agravio … para vivir de la pobreza, que es lo que hace siempre el comunismo». Son algunas de las frases con las que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha defendido de los ataques lanzados por la oposición en el pleno de este jueves en la Asamblea. Pero no solo han sido las formaciones autonómicas, y el Gobierno de Pedro Sánchez, las que han cargado contra la líder regional. También lo hizo la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, que invitó a dirigente popular a pasar más días de «vacaciones» en el país porque, según dijo, «aprendería mucho sobre la grandeza cultural de México.
«Que venga más, que conozca más la cultura mexicana, que pase más tiempo de vacaciones en México», aseguró la presidenta del país tras ser cuestionada por las declaraciones realizadas por la líder autonómica, al tiempo que señaló que a Ayuso «le ha ido bastante mal en España» al no explicar su viaje -que tuvo que suspender el pasado viernes y precipitar su vuelta a Madrid por el «boicot» al que dijo estar sometida y las «amenazas» recibidas durante su estancia. «Tanto que odia a México y a su gobierno, que se pasa unos días de vacaciones», añadió Sheinbaum, que, por otro lado, agradeció la polémica suscitada a raíz de su visita debido a que, según explicó, «abrió el debate, permitió hablar de Hernán Cortés, de lo que fue la conquista o la invasión y de la dignidad del pueblo de México».
Frente a las acusaciones de Más Madrid, PSOE y Claudia Sheinbaum de haber estado de «vacaciones» en la Riviera Maya -«tomando mojitos», según dijo el ministro para la Transformación Digital, Óscar López-, Ayuso defendió que el objetivo del viaje era «trabajar» para «atraer inversiones extranjeras y promocionar la universidad». Sin embargo, apuntó a que no pudo lograrlo debido a que «fue abandonada a su suerte», según describió el portavoz del PP en la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, «en un país sumido en la violencia con la ultraizquierda jaleando el boicot».