Para nosotros, los españoles, comprar medicamentos en la farmacia es una acción habitual y, por lo tanto, algo normal. Sin embargo, no en todos los países se pueden permitir acceder a ellos, pues este tipo de producto es especialmente caro y no siempre está cubierto de la misma manera por los sistemas públicos de salud. Lo que ocurre en nuestro país es que la Seguridad Social financia los fármacos que llegan a nuestras casas para que sean más accesibles.

HorizontalImagen de la estantería de medicamentos de una farmaciaANDY RAIN / EFE

Pero no todos los ciudadanos pagan lo mismo por ellos, ya que la aportación depende de la situación laboral, la renta y el tipo de prestación. El sistema diferencia entre trabajadores en activo, pensionistas y colectivos vulnerables, y establece distintos porcentajes de pago según los ingresos de cada persona. Así, mientras algunos usuarios están exentos, otros deben asumir una parte del coste cada vez que retiran un medicamento financiado con receta.

En este contexto, el Gobierno ha aprobado el Real Decreto-ley 11/2026, de 12 de mayo, una norma que modifica el copago farmacéutico y que ya está en vigor desde este jueves 14 de mayo. El cambio afecta especialmente a los trabajadores con rentas bajas y medias, que a partir de ahora pagarán menos por determinados medicamentos financiados.

El cambio más importante afecta a los trabajadores en activo con rentas de entre 18.000 y 60.000 euros al año. Hasta ahora, quienes estaban entre 18.000 y 100.000 euros pagaban, con carácter general, el 50% del precio del medicamento. Con la nueva norma, el tramo se divide y quienes ingresen entre 18.000 y 60.000 euros pasan a pagar el 45%.

La reforma también introduce más tramos de renta para las personas en activo. El sistema pasa a distinguir entre ingresos inferiores a 9.000 euros, de 9.000 a 18.000, de 18.000 a 35.000, de 35.000 a 60.000, de 60.000 a 100.000 y superiores a 100.000 euros, con porcentajes diferentes según cada caso.

HorizontalLa portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, durante una rueda de prensa celebrada en MoncloaChema Moya / EFE

Además, los trabajadores con rentas inferiores a 35.000 euros tendrán topes máximos mensuales, una medida pensada especialmente para pacientes con tratamientos largos o crónicos. Así, una vez alcanzado el límite correspondiente, no deberán seguir aportando más durante ese mes por sus medicamentos financiados.

En cualquier caso, la rebaja no afecta por igual a todos los ciudadanos. Las rentas más altas mantienen aportaciones superiores, mientras que los pensionistas conservan, en general, su porcentaje del 10%, aunque con límites mensuales ajustados según la renta.