No hay semana tranquila en este Barça. Cuando parecía que el equipo vivía una cierta etapa de estabilidad, sobrellevando las diversas lesiones (Laprovittola, Clyburn, Vesely, Satoransky) para encadenar cuatro victorias seguidas en la Liga Endesa, las aguas han vuelto a enturbiarse al trascender las conversaciones del club azulgrana con Ibon Navarro, técnico del Unicaja, en un intento de cubrirse las espaldas ante el fuerte interés del Dubai Basketball por hacerse con Xavi Pascual. El de Gavà tiene la última palabra sobre su futuro, pues tiene firmado contrato por dos años más, pero el movimiento del Barça ha dejado muy tocada la confianza de su actual entrenador y ha abierto un nuevo foco de fricción a los varios que han roto la sintonía de ambas partes en los últimos meses.

El Barça llegó a un principio de acuerdo con Ibon Navarro el pasado domingo. El preparador vasco tiene un año más de contrato con el Unicaja pero una cláusula de salida que le permite romperlo mediante el pago de una indemnización si es para irse a un equipo de Euroliga. El Barça incluso está hablando con el vasco de los fichajes que aún le faltan al equipo. Navarro, por ejemplo, habría estado de acuerdo con la llegada del base estadounidense Mike James, al que ya tuvo a sus órdenes en el Baskonia.

Ibon Navarro lleva desde el verano de 2021 en el banquillo del Unicaja, al que ha conducido a diversos éxitos en los últimos años: dos Copas del Rey (2023 y 2025), dos Basketball Champions League (2024 y 2025) una Supercopa Endesa (2025) y dos Copas Intercontinentales (2025 y 2026). Sin embargo, el rendimiento del equipo malagueño ha descendido de forma notable esta temporada, en la que marcha noveno de la Liga Endesa (fuera de la zona de playoff) y cayó eliminado en cuartos de final de la Copa del Rey y en semifinales de la BCL.

El movimiento del Barça con Navarro hace que llueva sobre mojado en las oficinas del Palau. Xavi Pascual está muy decepcionado con los incumplimientos del club hacia él en estos meses y ha pedido garantías de que no se repetirán en el futuro. Cuando firmó en noviembre, Pascual obtuvo el compromiso de que se ficharía un pívot a partir de enero y de que llegarían refuerzos si se lesionaba alguno de los puntales del equipo. El Barça no cumplió ni una cosa ni la otra. Para que no se repita esta situación, el de Gavà ha pedido que se incluya una cantidad de dinero en el próximo presupuesto destinada a afrontar la contratación de refuerzos en caso de bajas por lesión. Esta ampliación presupuestaria podría venir del diferimiento de pago en alguno de los actuales contratos, pero el club en principio no está por la labor.

Da la sensación de que hay gente en el Barça que desea que Pascual opte por hacer uso de la cláusula de rescisión de su contrato (300.000 euros) para dejar el Palau, lo que permitiría al club retomar la apuesta que ya realizó tras la marcha de Sarunas Jasikevicius: fichar un entrenador de menos caché, al estilo de Roger Grimau o Joan Peñarroya, y destinar el ahorro a afrontar con mayores opciones los fichajes que aún faltan, básicamente el de dos bases (Mike James lidera la agenda, en la que también esta Nick Weiler-Babb) y el de un alero (Timothé Luwawu-Cabarrot gusta mucho tras escaparse Alpha Diallo). Hasta el momento ya están aseguradas las llegadas de los pívots estadounidenses Moses Wright y Josh Nebo y del ala-pívot finlandés Olivier Nkamhoua.