En marzo de 2020, la aparición en Playa de Palma de una narcolancha de 7,5 metros de eslora, a trozos y a la deriva, dotada con la última tecnología, llamó la atención de los investigadores. Las Islas no eran aún una zona habitual de alijo; aunque la tendencia empezaba a cambiar. Mallorca iniciaba su andadura para convertirse en un punto de suministro de hachís hacia la costa francesa.

En 2022, durante la desarticulación de dos organizaciones de tráfico de estupefacientes a gran escala que contaban incluso con un mecánico encargado de preparar las ‘narcolanchas’, se abortó un alijo de hachís en Ibiza; uno de los puntos calientes que, en los últimos años, se ha convertido en uno de los almacenes de droga preferidos por los ‘narcos’. Estos delincuentes, en menos de dos años, han mejorado sobremanera sus embarcaciones y reforzado sus contactos para evitar, aún con más ahínco, la acción policial.

De hecho, en abril de 2023, tres hombres a bordo de una ‘narcolancha’ fueron sorprendidos por la Guardia Civil al acercarse a la costa de Cala d’Or y protagonizaron una impresionante persecución que acabó con el piloto detenido. Venían a descargar. A finales de ese mismo año, un operativo conjunto de la Benemérita y Vigilancia Aduanera se saldó con la incautación de 8,3 toneladas de hachís repartidas en tres furgonetas que salían de una playa balear. El alijo estaba en la costa y de ahí, se pretendía distribuir a diversos puntos. Precisamente, esos escondrijos en el litoral, llamados ‘zonas de alijo’ consisten en puntos de difícil acceso, habitualmente aprovechando los propios recovecos de costa o huecos en los acantilados; por lo que la costa balear se convirtió en una joya codiciada para los traficantes de estupefacientes.

Poco después, a los alijos de hachís, se le sumaron los almacenes de cocaína, incautando varios kilos en Mallorca. También en Ibiza, siempre preferida por los ‘narcos’, ya que en julio de 2025 fue interceptado un camionero con 675 kilos de cocaína que había recogido en las Pitiüsas y llevaba a Valencia.

Este ‘modus operandi’ y su evolución es lo que explica el último informe del Departamento de Seguridad Nacional del Gobierno de España quien avisa que a pesar de que «la principal vía de entrada de la droga a nuestro país es la marítima, es destacable la utilización de embarcaciones de alta velocidad (EAV) que recogen grandes cantidades de cocaína en alta mar.

Tras un aumento significativo de su uso en fechas recientes, el informe habla sobre este nuevo método, muy conocido en América Latina pero no tan utilizado en Europa que consiste en cargar la droga en un buque portacontenedores y abordarlo en alta mar por una lancha rápida (EAV o Go-Fast). Además los ‘narcos’ tienen más armas y mejores recursos; por lo que no dudan en actuar con violencia contra los efectivos policiales. En España, 4 guardias civiles han muerto en acción policial durante una persecución a estas ‘narcolanchas’.

«La presión policial en combinación con lo establecido por el Real Decreto-Ley 16/2018, de 26 de octubre, a partir del cual las embarcaciones de alta velocidad pasan a considerarse como género prohibido, ha provocado que las organizaciones criminales modifiquen las rutas y los métodos de traslado e introducción de la mercancía, así como el establecimiento de redes logísticas para hacer posible la fabricación, el transporte, el abastecimiento y la reparación de dichas embarcaciones. Así, las zonas de alijo se van ampliando cada vez más hacia el oeste (costa de Huelva y Portugal) y hacia el este (arco de Levante- desde las costas de Murcia hasta las de Gerona e Islas Baleares), detectándose incluso llegadas de embarcaciones al sur de Francia y a Italia», alerta el informe.