El pasado siempre vuelve. Ocho décadas después del expolio nazi sufrido por el galerista judío Jacques Goudstikker, aún siguen apareciendo huellas de aquel oprobio. Ahora … se ha conocido el hallazgo en Holanda de un cuadro que perteneció al galerista, ‘Retrato de una joven’, del holandés Toon Kehler. La obra ha reaparecido en la casa de la familia de un notorio colaborador de las SS en los Países Bajos, Hendrik Seyffardt. En 2025, otro cuadro de la colección, un retrato del XVIII, se descubrió en Mar del Plata, Argentina, al aparecer en un anuncio inmobiliario.
Jacques Goudstikker (1897-1940) fue el marchante más importante de los Países Bajos. Su colección incluía cerca de 1.400 obras, en su mayoría de antiguos maestros holandeses, flamencos, italianos y alemanes. Al ser inminente la amenaza nazi en 1940, el marchante envío en el barco ‘Simón Bolívar’ veinte obras a Inglaterra. Sin embargo, una mina alemana hundió el navío y los cuadros se perdieron.
Cuando pocas semanas después la Wehrmacht bombardeó Róterdam, Goudstikker reunió a sus empleados, los puso a cargo de la galería y embarcó camino de Inglaterra. La imposibilidad de desembarcar en Dover obligó a un nuevo destino en América del Sur, al que no llegó porque sufrió en el viaje una caída que le causó la muerte.

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Conexión bilbaína
Desaparecido el marchante, Göring, a través de su intermediario Alois Miedl, se hizo con buena parte del fondo mediante una adquisición societaria ilegal. 780 obras se enviaron a Alemania, de las que 300 llegaron a Karinhall, la residencia de Göring, mientras que 200 fueron remitidas a Hitler. El resto fue vendido en subasta y es probable que la obra aparecida ahora perteneciera a este lote. Por su parte, Miedl recompró a Göring algunas piezas. En 1944 trató de instalarse en España. Como afirmó el catedrático Miguel Martorell en una entrevista a EL CORREO, Miedl intentó introducir 22 cuadros a través del puerto de Bilbao, pero las obras fueron retenidas en la aduana. Sin embargo, tuvo avalistas en la España franquista y cuando los aliados desbloquearon sus bienes en 1949, partió con los cuadros a Argentina. De ellos solo se recuperó un Van Dyck. Los herederos del galerista iniciaron, tras el final de la guerra, un largo proceso de reclamación. En 2006, el gobierno neerlandés les devolvió 202 obras. Muchas otras siguen en paradero desconocido, con lo cual es seguro que las huellas del pasado sigan reapareciendo poco a poco.