Por el Real Madrid han pasado infinidad de estrellas. Eso no es ninguna novedad ni algo que haya pillado por sorpresa a los dirigentes blancos. Pero quizá nunca dos talentos, obsesionados cada año con levantar el Balón de Oro, habían tratado de gobernar un vestuario al mismo tiempo… y a su manera. Una guerra de galaxias que se ha descontrolado tras varios cambios en el organigrama del vestuario y que se hizo más visible que nunca tras la explosiva aparición de Mbappé en la última zona mixta. Pero no siempre fue así.

Mbappé: «He sido el cuarto delantero de la plantilla para el míster»

Mbappé aterrizó en Madrid en el verano de 2024 con las ideas claras y la humildad necesaria. El Madrid acababa de levantar la Decimoquinta y no le quedaba otra que adaptarse a un grupo que ya funcionaba. «Mi prioridad ahora es adaptarme al equipo, al colectivo. Cuando eso ocurra, será todo más fácil», aseguró en su primer día. Y así fue.

Una paz inestable

Cedió en muchas cosas, no buscó imponer su liderazgo y arrancó su aventura blanca levantando dos títulos heredados del éxito de la temporada anterior. «Vinicius también me mandaba muchos mensajes porque le conozco y me decía que viniera para jugar los dos arriba», todo era felicidad en ese momento. Sin embargo, su primer año no fue como muchos esperaban. A pesar de firmar 44 goles, la sensación fue extraña. El 10 parecía no terminar de encajar en el dibujo, su impacto iba más allá de los números y las primeras dudas sobre su convivencia futbolística con Vinicius empezaban a aparecer. La temporada, además, terminó sin títulos y con la salida de Carlo Ancelotti.

Vinicius también me mandaba muchos mensajes porque le conozco y me decía que viniera para jugar los dos arriba

Mbappé

Todo cambió con la llegada de Xabi Alonso. El técnico aterrizó en Madrid con mano dura, decidido a acabar con ciertos privilegios y reconducir una situación delicada dentro del vestuario. Desde el primer momento señaló a Mbappé como piedra angular de su proyecto deportivo. Ahí empezaron a alterarse los equilibrios internos.

Xabi diseñó un sistema en el que el francés se convirtió en el gran referente ofensivo del equipo, algo que desplazó a Vinicius y modificó por completo su rol. El brasileño, pieza clave en los éxitos europeos recientes del club, empezó a sentirse cada vez más incómodo en ese nuevo escenario. Y ese malestar terminó de hacerse visible tras su brutal enfado al ser sustituido en el primer Clásico de la temporada. Desde ese momento, el vestuario empezó a convertirse en un polvorín silencioso. Aunque los resultados acompañaban, la incomodidad del brasileño seguía creciendo y su lenguaje corporal en el campo empezaba a reflejar esa frustración.

Primeras heridas… y un cambio de rey

Todo terminó de explotar cuando la autoridad de Xabi Alonso quedó debilitada después de que el club optara por proteger a una de sus grandes estrellas en pleno conflicto interno. Su proyecto quedó herido y apenas siete meses después acabó desplomándose. La salida del tolosarra y la llegada de Arbeloa provocaron un giro total en la jerarquía del vestuario. El nuevo técnico aterrizó con una misión clara: apagar el incendio y recuperar la paz interna.

Voy a trabajar para tener al mejor Vini. A sus compañeros les voy a exigir que le busquen y le den balones

Arbeloa

Para conseguirlo tomó una decisión radical. Devolverle protagonismo absoluto a Vinicius. «Voy a trabajar para tener al mejor Vini. A sus compañeros les voy a exigir que le busquen y le den balones», aseguró. Arbeloa entendió que recuperar emocionalmente al equipo pasaba por devolverle al brasileño su estatus… que era dueño de gran parte del vestuario. Y, como consecuencia, Mbappé empezó a perder parte del peso que había ganado durante la etapa anterior.

Una convivencia frágil

Su papel como líder indiscutible se diluyó en apenas unas semanas. Las lesiones del francés y la explosión definitiva de Vinicius terminaron de cambiar el escenario. Ahí empezó a romperse definitivamente la relación entre Arbeloa y Mbappé. Y con el Madrid, por segunda temporada consecutiva, fuera de la pelea por los títulos, todo empezó a salir a la luz. La tensión interna, los dos bandos en el vestuario y el desgaste acumulado, adelantado una vez más por MARCA, comenzaron a hacerse evidentes.

Arbeloa: «Mientras esté aquí decido yo; no me importa que no estén de acuerdo…»

En medio de todo apareció también Florentino Pérez para alimentar aún más el debate. «Mbappé es el mejor jugador que tiene el Madrid en este momento», aseguró. Cariño y respaldo al francés por encima de Vinicius, que sigue sin renovar un contrato que termina en 2027. Sin embargo, la bronca final todavía estaba por llegar. Y fue Mbappé quien terminó de dinamitar el silencio. El francés pidió hablar, rompió el protocolo y se plantó ante los medios para lanzar su mensaje.

Sin vuelta atrás… y muchos dardos

«Prefiero hablar aquí, con mi boca. Así es más claro», aseguró. Mbappé dio barra libre a preguntas en la zona mixta del Bernabéu y no tardó en llegar el primer golpe. «No he jugado porque el míster me ha dicho que soy el cuarto delantero de la plantilla. Tengo que trabajar para ser mejor que Vini, Mastantuono y Gonzalo…». Un mensaje directo hacia Arbeloa, que tuvo que responder minutos después sin saber lo que estaba ocurriendo a metros de la sala de prensa.

No hemos creado lo que es el Real Madrid con jugadores que salen al campo vestidos de esmoquin

Arbeloa

«No me habrá entendido bien. La verdad es que no sé qué decirte porque en ningún momento le puedo decir que sea el cuarto delantero. Si no le pongo no puede jugar, eso está claro porque soy el entrenador y decido quién juega y quién no», aseguró. Pero la frase que más daño hizo llegó después. «Empezamos bien la temporada, tuvimos todo. Después perdimos todo en la segunda parte. Duele mucho porque teníamos una estructura e idea de juego, pero lo perdimos todo«.

El último capítulo… por ahora

Una declaración que apuntaba directamente al cambio producido tras la llegada de Arbeloa. «Duele porque teníamos la oportunidad de hacer algo mejor, lo demostramos en la primera parte de la temporada», zanjó. Antes de esa explosión pública, Arbeloa ya había dejado varios mensajes que tocaron directamente el orgullo del francés.

«No hemos creado lo que es el Real Madrid con jugadores que salen al campo vestidos de esmoquin, sino con jugadores que acaban con la camiseta llena de sudor, de barro y de esfuerzo». Y también: «Vamos a ver si puede terminar hoy la sesión». Una frase lanzada antes del Clásico en clara referencia a la salida anticipada de Mbappé del último entrenamiento. Sin embargo, lo que más ha dolido al francés en todo este proceso ha sido la sensación de que desde dentro han intentado debilitar su figura. Ahí está, en gran parte, el origen de una guerra que sigue completamente abierta.